EL SEÑORITO MANOLITO, MANOLILLO, Y SU PRIMO MANOLICO
En todos los sitios – creo – se utilizan las terminaciones –ito, – illo, -ico para hacer más ameno y menos formal el nombre de los chavales.
Ahora está en desuso porque no queremos que nuestros hijos tengan esos nombres que suenan a antiguos o paletos (¡mira que somos paletos!). Pues cada una de esas terminaciones iba en consonancia con el estatus social que tuviera la familia del pequeño.
Vamos a situarnos en cualquier punto de nuestra geografía (Motril, Madrid, Salamanca, Cádiz…) pero vamos a retroceder hasta el año 1960, por ejemplo.
En una finca gigantesca vivía Don Manuel, el hombre más rico de la comarca, poseedor de miles de hectáreas (o marjales) de tierras de labor. Pues bien, Don Manuel estaba casado con Doña Leucadia, y tenía un hijo que se llamaba también Manuel. Para diferenciarlo de su padre todos le llamaban MANOLITO. Todos los de su familia, claro. Los demás le llamaban SEÑORITO MANOLITO.
En la misma finca vivía otro hombre llamado Manolo. Era el guardián de la finca, a la vez que agricultor, y ayudante de caza del señor Manuel. Manolo está casado con Palmira y tiene un hijo de la misma edad que la del SEÑORITO MANOLITO. A este niño todos le conocen como MANOLILLO.
MANOLILLO tiene un primo que vive a las afueras del pueblo, en las chozas más humildes donde viven los jornaleros sin trabajo fijo. Su primo se llama MANOLICO.
Por cierto, a mí, mi padrino me llamaba JOSEILLO.
2 comentarios
10 Julio 2009 a las 9:11 AM
Esto de los illos, icos…a mí me hace gracia. Aunque hay gente que no lo soporta. En fin, cuestión de gustos.
12 Julio 2009 a las 6:51 PM
Un apunte, en Santander y aledaños, si te llamas Lola, pasas a llamarte Loluca.