Un día de Navidad fui al Centro de Salud de la Rambla de Capuchinos con mi hija pequeña (la que pronto será mediana) y, sentada frente a mí, me encontré a una mujer cogida de la mano de su gigantesco hijo. El “niño” tendría unos cuarenta años, aunque su mente y la forma que tenía de cogerse a la mano de su madre no aparentara más de diez. Iban malvestidos (no sucios) como esa gente que siempre va con prisa.
No sé si esa mujer se llama María, ni si su hijo se llama Alfredo, pero ese fue el nombre que yo les di mientras les observaba.
En ella había silencio, tristeza, resignación y… mucho amor. En él, en cambio, solo había silencio. Mirándoles se me ocurrió esta historia. Al menos así la imaginé yo.
relato en pdf………………….LA HEROÍNA
muy bonito. Me ha emocionado
muy buena esta heroina. YO conozco a algunas como ella