CUENTOS (la noche que la luna salió tarde)

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La celiferoteca (cuento)

Publicado 30 junio, 2011 por josamotril

 (una amiga muy especial me ha pedido una pequeña historia para una ludoteca que van a abrir. Se llama ¿Saltamontes?. Esta es la historia. Buena suerte)

Esta que aquí te voy a contar es la bonita historia de una amiga muy especial llamada Flicka, la patas largas.
Nuestra amiga Flicka era una saltamontes, y  era la más querida de todo el campo, ese que estaba tan  cerca de la tierra donde vivían los humanos.
Nuestra amiga era una saltamontes joven y con muchas ganas de ayudar a los demás… Ese era su objetivo en la vida.

Como todos los de su especie, Flicka sufría continuos cambios de color, cada uno con cada una de las estaciones… A veces era verde. En ciertos momentos roja, y color castaño en otros… pero había algo que nunca, ¡NUNCA!, cambiaba en ella: Ella nunca borraba la sonrisa de su boca, ni se alejaba de su exquisita bondad.

Ella siempre había adorado a los demás saltamontes, y a sus primos los grillos, y a las moscas, y a los gusanos, y a las mariposas… En realidad, para nuestra amiga, no había diferencias entre unos y otros de todos los que vivían en ese, su campo porque todos eran animales como ella. Unos más grandes, otros más fuertes, otros más veloces… Pero todos animales, sin más. Todos eran diferentes, y todos eran iguales… Y ese era el encanto del lugar.

- Tú eres único era la frase que siempre le gustaba decir a sus amigos cuando estaban tristes
– ¿de veras lo crees? – preguntaba ese su amigo
– pues claro que sí – le respondía sonriendo – Tú eres único… Como los demás.

Ya te he dicho que nuestra amiga siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo, pero si Flicka adoraba a alguien por encima de los demás, esos eran, sin duda alguna, los pequeños insectos, con los que nunca dejaba de jugar y reír.
Un día,  aconsejada por su primo el grillo, decidió montar una “celiferoteca”, un lugar donde todos los de su especie (y los que no lo eran) pudieran disfrutar y aprender al mismo tiempo.
¿Y porqué tenemos que llevar a nuestros hijos a tu “celiferoteca”? le preguntaban los demás miembros de la comunidad – ¿qué sabes tú de niños?
Nuestra amiga saltamontes sabía de todo, pero sobre todo sabía de niños, porque los adoraba y porque nunca había dejado de sentirse como tal. Además, tenía una ventaja con respecto a los demás animales, ya que ella vivía tanto en la tierra como en el aire, y era capaz de volar, de andar o de saltar.
Pero no era por eso por lo que todos, sobre todo los niños a los que ayudaba, la respetaban y querían.
Ella, al contrario que muchos otros, no pretendía enseñar a nadie a pensar como ella dijera, ni a ser mejor o peor, ni más listo o más guapo… Ella tan solo se dedicaba a acercar a unos a otros, haciendo ver que nadie era más que nadie, y, por supuesto, que nadie era inferior al otro.

Ella ayudaba a los niños a seguir adelante, siempre con una sonrisa, dejando pensar libremente y, sobre todo, dejando que los demás eligieran su propio camino, ese que ya tenían marcado por su propia forma de ser. Y por eso todo el mundo estaba contento con ella en el bosque, porque eso era lo más importante para ser un buen maestro: ser capaz de seguir sintiéndose niño y compañero de sus alumnos, mientras le enseña todo eso que ya ha aprendido anteriormente.

Feliz andadura amigos de la nueva cefileroteca

EL NIÑO DE LA PLAZA (CUENTO PARA MAYORES)

Publicado 3 mayo, 2011 por josamotril

“La primera vez que vi a  Manuel  me pareció un niño normal. Ahora, en cambio… Ahora… No sabría qué decir.
Manuel era, y es, sin duda alguna, un niño normal, como todos, con sus miedos, con sus deseos, pero tiene algo que le hace especial, y me refiero a algo especial que sí  que tiene, y no a ese algo que le falta. Me explico.
Todo sucedió una tarde cualquiera en un pequeño pueblo de Madrid. Un cielo ceniciento arrojado adrede sobre una gran plaza rodeada de árboles y bancos, y dominada por un columpio multicolor donde niños y niñas trepaban a su antojo. Sobre el suelo de pavimento claro algunos niños inquietos y abrigados jugaban con una pelota desinflada. Los había de todas las edades, de todos los colores, y de todos sitios. Unos africanos, uno oriental, alguno de América,  y otros muchos europeos, aunque ninguno fuera capaz de acertar de qué país era cada uno. Todos persiguen el mismo objetivo, que no es otro que hacerse dueño del esférico y demostrar que nadie es tan bueno como él. Varias cigüeñas vigilan sobre un campanario situado sobre un tejado de pizarra negra,  y no más de cinco o seis madres sentadas estratégicamente alrededor de la plaza con los ojos avizores sobre sus pequeños. Todas miran al cielo también.
Eran los últimos días de un invierno que se iba marchando lentamente, cuando el cielo empieza a alegrarse sin ninguna razón aparente, y cuando el olor de la primavera empieza a avanzar, luchando contra los últimos coletazos de un otoño que no se quiere terminar de ir….”

SI QUIERES LEERLO TODO PINCHA……………………..EL NIÑO DE LA PLAZA

CUENTO: LA NOCHE QUE LA LUNA SALIÓ POR LA MAÑANA

Publicado 4 abril, 2011 por josamotril

Aquí os dejo el cuento que me han pedido en el cole de mis niñas para la semana cultural. EStán estudiando los bosques y su importancia y nos han pedido algo relacionado. A mí se me ha ocurrido esta historia de LA NOCHE QUE LA LUNA SALIÓ POR LA MAÑANA, una historia en la que los niños interactúan con un narrador y con varios personajes de un bosque, entre ellos un árbol, una flor, un lobo, una ardilla, y más. Los niños del Duque tienen que encontrar la luna, que esa noche no ha salido. La sorpresa será mayúscula cuando sepan que la reina de la noche está allí mismo, en su cole.

A ver si les gusta. Lo va a representar un grupo de mamás.

en pdf…………………….LA NOCHE QUE LA LUNA SALIÓOÓ POR LA MAÑAN1

 

gracias Luiyi por los magníficos dibujos

EL MIEDO DE MAMÁ (cuento o desvarío mental)

Publicado 3 marzo, 2011 por josamotril

UN CUENTO PENSADO DURANTE LA NOCHE. UN CUENTO QUE QUIERO DEDICAR A ALGUIEN MUY ESPECIAL PARA MI DESDE HACE YA MUCHOS AÑOS PORQUE SÉ QUE LO ESTÁ PASANDO MAL.

Érase una vez una niña que tenía una mamá. Hasta ahí todo normal ¿verdad? Pero ésta, nuestra amiga, no era una niña normal, como tampoco lo era su mamá.
A sus cinco años, no tenía miedo a nada. Si acaso, a las arañas grandes…
Y solo si eran exageradamente grandes.
En cambio su mamá, que ya era bastante mayor para tener miedo,  sí que tenía… ¡Y mucho! En realidad, parecía tener miedo de todo, y eso extrañaba mucho a Ariadna, que era como se llamaba nuestra amiga.
Lo que no sabía la inocente niña era que todos los miedos que tenía su mamá no estaban relacionados con arañas, con terremotos, ni siquiera con fantasmas o brujas… Todos los miedos que tenía su mamá eran causados precisamente por ella, su hija, y sería era ella quien tendría que ir apartándolos.
¿Cómo? – se preguntó la pobre niña al descubrirlo.
Su mamá no quería contestarle porque tampoco quería mentirle.
Sus miedos solo irían desapareciendo conforme esa niñita fuera creciendo y haciéndose mayor – ¡solo así! – y ella aún era muy joven para poder entenderlo.
Ni siquiera su propia mamá, que ya había pasado por eso mismo por lo que ella estaba pasando, sabía muy bien cuándo desaparecerían esos sus miedos… Aunque parecía intuirlo.
A ella misma le pasaba aún igual con su mamá, esa a la que la niña llamaba abuelita, y que aún seguía enfocando todos sus miedos en ella, en esa hija que nunca terminaba de hacerse lo suficientemente mayor como para valerse por sí misma… A pesar de tener ya su propia familia y más de un hijo.
La abuela, cuarenta años después, aún seguía temiendo por su hija como cuando era una niña, como lo era ahora su hija Ariadna.
Pero un día pasó. Llegó el día en que la abuelita dejó atrás sus miedos… ¡Todos!
Y ahora la mamá de Ariadna estaba triste… ¿O acaso se sentía desprotegida por primera vez en su vida y empezaba a comprender realmente todos los miedos de la abuela?
Por suerte para Ariadna, su mamá seguiría sintiendo miedo  mucho, pero que mucho tiempo…
Y ahora más.

LA AVENTURA DE RUGÍN (CUENTO)

Publicado 24 enero, 2011 por josamotril

Aquí os dejo la historia de Rugín, un pato que no sabía cantar como el resto de los patos de su especie del bosque. Ellos no graznaban como los demás patos. Ellos eran los patos azuleados cantarines, y se distinguían de los demás por su dulce voz.

Nuestro amigo no sabía cantar, ni siquiera graznar, y cuando abría su pico solo emitía un potente rugido que servía para que los demás patos se rieran de él, y le dejaran de lado.

Lee la historia completa……………………LA AVENTURA DE RUGÍN

LA NIÑA QUE ERA MÁS FELIZ CUANDO NO SABÍA TANTO (cuento actual)

Publicado 14 enero, 2011 por josamotril

DEDICADO A LA SEÑO ESTHER

Cruceta era simplemente una niña. Así, sin más.

A algunos el hecho de que lo fuera le parecía poco, pero para ella era mucho.

En realidad para ella lo era todo… al menos por esa época.

¿y por qué era tan importante para Cruceta seguir siendo una niña?

Difícil pregunta ¿verdad?

Para responderla ella no tenía más que observar la cara de su papá, de su mamá, o de sus abuelos, mientras intentaban explicárselo.

Ninguno de ellos lo sabía explicar – al menos con palabras – pero en su cara se dibujaban miles de sonrisas llenas de melancolía.

- No dejes de ser una niña nunca – era lo que terminaban diciéndole todos, lo que la hacía sentir más dichosa aún.

Pero bueno… volvamos a lo nuestro, que no es otra cosa que la historia de nuestra amiga y protagonista de esta bonita historia.

Como ya he dicho antes Cruceta era una niña normal.

Como el resto de los niños y niñas de su edad, se levantaba todas las mañanas en su pequeña cama para ir al colegio.

Sí, a Cruceta le gustaba mucho ir al cole, al aula de infantil, con su “seño” Esther, a la que adoraba…

todo en word……………………..LA NIÑA QUE ERA MÁS FELIZ CUANDO NO SABÍA TANTO

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