LA MEDIO MATEMÁTICA

Ella siempre suma, nunca resta; por eso es solo medio matemática. Ella siempre multiplica, nunca divide; por eso es solo medio matemática. Ella siempre resuelve problemas, nunca los crea; por eso es solo medio matemática. Ella siempre nos despeja incógnitas, nunca las plantea ante nosotros… Por eso es la mejor de las matemáticas.

Ella, de ser un número, no sería “pi”, por muchos números que lleve detrás de la coma. Tampoco sería un número impar, si acaso par (y no solo mi par, sino el de cualquiera que tenga la suerte de estar a su lado) aunque tampoco. Tampoco sería un simple número entero, ni natural. Mucho menos sería radical, ni quebrado… Si acaso sería número primo (Cantalejo), elevado a la máxima potencia, o un número casado con otro… Pero siempre – en todos y cada uno de los casos – sería él mismo.
De ser un número podría ser el 142857. ¿Que por qué ese? Pues porque si tienes la suerte de ser tú el que pueda multiplicarlo, cada vez te parece distinto, aun siendo siempre el mismo. Ese número, si lo multiplicas por 7 el resultado es un increible 999999. Pero si lo multiplicas por 1, 2, 3, 4, 5,y 6 nos dará como resultado la misma serie de números, pero siempre en distinto orden.
3 X 142857 = 428571
4 X 142857 =571428
5 X 142857 = 714285
Y eso es “La Macu”, un número maravilloso que, lo multipliques por lo que lo multipliques siempre te da un beso en distinto orden: Una vez en la boca, otra en la cara, otra en la frente, otra en la mano… Pero siempre maravilloso.

FELICIDADES, MEDIO MATEMATICA. HOY ES TU CUMPLEAÑOS

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HACE VERANO

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Ella le había robado algo que, aunque a él no pertenecía, era algo muy suyo y que él creía propio. Ella le había robado, no solo el mar, sino su más preciado momento en esos momentos más bajos; le había robado con él su único refugio desde que se alejó de los brazos de mamá; y le había robado ese lugar donde nada más que ellos dos – el mar y su pensamiento – existían…
Desde que ella apareció en sus sueños (alguien dijo una vez que la vida es sueño) siempre se dibujaba su rostro sobre el hilo que desmadejaba la luna en la superficie del agua, siempre aparecía ella, con ese vestido de verde desnudez, esas manos danzadoras y esa sonrisa ya eterna.
Esa nueva “desgracia” trajo consigo una nueva y mejor suerte. La suerte nueva era que cuando se alejaba del mar (últimamente lo hacía mucho) podía recuperarlo tan solo mirándola a ella a la cara…

Y si, con suerte, ella le prestaba su cuerpo, entonces podía hasta bañarse en él… Aunque fuera invierno.

LA LECTORA

Verla leer era algo extraño, como extraño era no verla pegada a un libro. Lo extraño no era verla leer sino lo que me hacía sentir al verla: Paz.

Verla leer me daban ganas de escribirle… Y eso hacía; aunque supiera que no me estaba leyendo nunca.

De todos modos, las letras que yo le dedicaba no estaban entre mis dedos, sino escondidas entre mis labios, a la espera de mojar la pluma y regarlas sobre su cuerpo…

¡Ya mismo!

The bluest blues

De entre toda mi colección siempre hubo un disco que apetecía poner a cualquier hora del día… ¡A cualquiera! Ese disco tenía hermosas baladas, un buen rock potente, una bella sinfonía, y el blues más caliente de todos (the bluest bues) …

Siempre sonaba bien. Por eso apetecía siempre pincharlo