Los 5000 posts de este blog se escribieron cuerpo sobre cuerpo… Tu cuerpo sobre el mío. No lo olvides jamás

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YOUR LASTEST TRICK

Cuando ella apareció en su vida algo cambió en la manera de afrontar los miedos y los deseos, que, aunque no se sepa del todo, están perfectamente unidos… Fue entonces, al intentar abordarla, cuando volvió a sentirme aquel pirata que era de niño, y que a nada temía cuando algún tesoro andaba por medio… A su lado – nunca tan al lado como deseaba -volvió a ser aquel pirata (con parche incluido) sabiendo que lo realmente importante no era pedirle permiso para bailar con ella, sino trabajar duro para evitar que, en caso de que sonara aquella música común, le impidiera acercarse y hacerla bailar con él. 

EL MIEDO A PASAR PÁGINA

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Ella siempre tuvo miedo. Lo tuvo cuando niña, también al hacerse adolescente, al hacerse adulta, y también ahora que empezaba a hacerse vieja… Pero ahora ese miedo era muy distinto.
Ella siempre tuvo miedo a pasar página cuando algo no le gustaba, y siempre tuvo el miedo de que, al hacerlo, encontrara las siguientes páginas vacías, sin escribir… Nunca se vio capaz de entender que el libro de su vida lo tenía que escribir ella, y siempre prefirió leerlo.
Lo de pasar página le aterraba. A nada temió más nunca, pero ahora, ya casi al final de su vida, comprendió su error: Pasar página y encontrar las siguientes vacías era lo mejor que podía pasarle, pues ella misma podía escribirlas, y no limitarse a leerlas como había hecho siempre.
¡Lástima que ya tuviera pocas fuerzas para ponerse a escribir!

Pero aún tenía la pluma, y la posibilidad de pasarlas… Aunque quedaran menos por pasar.

Imagen gráfica de cómo me sentía discutiendo sobre el problema catalán

Digo “como me sentía” y no “como me siento” porque hablo antes de que dieran lugar a lo último. Ahora no me queda más remedio que dar la razón a la parte del gobierno español porque son los otros los que se han saltado una ley que sabían que tendría consecuencias.

Si no nos gustan las leyes intentemos cambiarlas, pero las normas están para algo. Yo era partidario (y soy) del DIÁLOGO.

EL VIEJO Y LOS JÓVENES DE LA PLAZA DE LOS ARCOS

HACE UNAS SEMANAS ESTABA SENTADO EN LA PLAZA DE SEVILLA LA NUEVA CON MI HIJA PEQUEÑA Y, COMO SIEMPRE HAGO, ME DETUVE A OBSERVAR A LA GENTE. LLAMÓ MI ATENCIÓN UN BANCO EN EL QUE UN HOMBRE MAYOR HABLABA CON UNA PAREJA JOVEN. A ÉL SE LE SALTABAN LAS LÁGRIMAS, Y LOS JÓVENES LE ESCUCHABAN ATENTAMENTE. NO SÉ DE QUÉ HABLABAN PERO QUISE CREER QUE DE ALGO ASÍ:

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Jose y María llevan casi media hora sentados en un banco de la plaza de los Arcos. A su lado hay un viejo, ajeno a ellos. Ellos hablan, ríen, se besan, y hacen planes de futuro inmediato… Hablan de irse a vivir juntos. El anciano les observa disimuladamente, y no puede evitar oírles. Se emociona al verles tan enamorados.
-¿Os cuento una historia, parejita? – les interrumpe. Jose y María le miran extrañados. Acaban de percatarse de su presencia… ¡Cosas de enamorados!
– ¿qué…? – pregunta Jose, extrañado
– claro… ¡Por favor! – dice María, que ve algo de dulzura y melancolía en la cara del anciano que le recuerda a ese abuelo que solo ve en vacaciones porque vive muy lejos
– Es la historia más bonita y más triste del mundo… En realidad es una historia que pasó hace unos años, aquí mismo, en este pueblo, y que ya acabó
– ¿su historia y la de su mujer? – preguntó María, cogiendo la mano del viejo, que empezaba a soltar alguna lágrima
– sí – dijo él, casi abatido, sacando su viejo pañuelo del bolsillo de su pantalón
– pero si usted está vivo ¿Cómo va a acabar esa historia?
– pues tienes razón. Esa historia no terminará nunca
– ¡claro que no!
– perdonadme. Yo solo quería deciros una cosa: Disfrutad de la vida, no dejéis nada sin vivir. ¿Sabéis? Yo también amé así, igual que vosotros… O puede que más. Disfrutadlo… Que el tiempo pasa más rápido de lo que pensáis
– bueno, aún somos jóvenes. Nos queda mucho por vivir
– ya, y es lo que os deseo. Pero eso pensaba yo, que me quedaba mucha vida, pero mi María un día, sin avisar, se marchó
– ¿murió joven?
– ¿joven…? Queridos, todos morimos siempre demasiado jóvenes… No lo olvidéis nunca. Y no olvidéis que estáis vivos… ¡Vivid!