LETRAS PARA UNA MARIPOSA QUE NECESITAMOS VER VOLAR

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¿Qué es lo que le está pasando? ¿Por qué cree que el cielo no volverá a ser azul como antes? ¿Por qué cree que el cielo se quedará siempre grisáceo? ¿por qué, siendo tan hermosa, y por qué dando tanta luz y tanto color a los demás que la rodean, la mariposa parece estar tan triste y abatida? ¿Por qué no vuela hoy para nosotros? ¿Acaso no sabe de sus alas? ¿Acaso no sabe de nuestra necesidad de verlas desplegadas? ¿Acaso no sabe que las mariposas son para el verano?

Despliega tus alas, compañera.

Cosas de bajar a la playa a primera hora

Acabo de ver en la playa a alguien que acaba de decir adiós a un amor pasajero. Es triste siempre ver espectáculos así…¿Qué cómo lo sé? La verdad es que no lo sé, pero es por lo que me gusta bajar temprano a la playa: aquí la gente, frente al mar, se desnuda a primera hora de la mañana y deja de pensar en Quién será en el futuro, o quien fue en el pasado, para centrarse en quién es en el presente. 

Le he visto escribir un buen rato. Por la rapidez del sonido de las respuestas creía que era una historia pasional,  pero su gesto es de enfado. Ha escrito las últimas frases con tristeza y rabia, ha dejado el móvil sobre la toalla, y ha caminado hacia el rebalaje triste, sin seguridad. Mientras camina no deja de mirar al aparato cada vez que suena el ruido del WhatsApp…
Quiere volver, pero sabe que no debe, y sigue avanzando, dejando abandonado el medio donde su amor fluye… 

El móvil sigue sonando… Él sigue mirando. Se cruza de brazos con las rodillas inundadas ya… Mira otra vez atrás…

¡Campucía!*

* Campucía: tirarse de cabeza al mar.

Lágrimas sirias, de Javi Ruz

¿Que por qué lloro? Pues te diría que lloro por nada… Pero es que ese nada, para mí, es en realidad todo. Por eso lloro.
Lloro por la casa que ya no tengo porque alguien desconocido decidió bombardearla sin siquiera tener nada contra mí. Lloro por mi hija Sarham y por mi esposo, que se quedaron sepultados bajo los escombros, y lloro por mi anciano padre que, aunque sobrevivió a todos los ataques, sigue enterrado en vida en nuestra Siria querida porque sus piernas no le permitieron emigrar con su hija hasta esta tierra de oportunidades donde, ahora, sin saber por qué, me llaman terrorista… ¡A mí! a la mayor enemiga de todos ellos…

Y, desde entonces, lejos de todo lo que un día fue mío, vivo con una sonrisa fingida en la cara y una cruz grabada a fuego en el alma

El lado oscuro que no tiene el mar, sino nosotros.

He leido en una noticia que ayer el Mediterráneo se había tragado a estas pobres criaturas… ¡Como si él tuviera la culpa y estuviera esperándolos en su trampa mortal!

Queridos cohumanos: somos nosotros – ¡Todos nosotros! – quienes les llevamos a esa tumba sobre tierra y bajo agua… Unos lo hacenbempujándoles con violencia, y otros somos cómplices al no impidirlo.


La foto es desagradable, sí, pero es real. No por no verla no va a volver a pasar. Ellos son humanos, no son personas invisibles.