EME

Me tumbé en la cama casi a oscuras y esperé a que llegara. Mis manos se posaron sin querer en mi entrepierna que empezaba a impacientarse solo de pensar en ella bailando para mí. Cerré los ojos, me apoyé sobre la almohada doblada, y la imaginé casi desnuda con el conjunto de lencería que le había regalado hacía ya muchas semanas… quizás demasiadas. Tantas que seguramente hasta lo habría olvidado. Yo no dejaba de pensar en él.

También pensaba en el gesto que me regaló al ver el modelito. En su cara había incredulidad, miedo, y, sobre todo, mucho nerviosismo por lo inesperado.

Aún me tiemblan las piernas cuando recuerdo cómo reuní todo el valor que no tenía.

¿Se acordaría del día que era e iría a su cita olvidando el trabajo y las responsabilidades del hogar y de sus dos hijas pequeñas?

Aquella mujer me volvía loco casi desde el día que la conocí, y sonreí al pensar en los años que hacia que la deseaba…que la amaba…

Y es que mi mujer seguía siendo todo para mí… aunque nunca se lo dijera

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7 comentarios sobre “EME

  1. De verdád eres tan romántico o tan sólo es un personaje más? Al igual que los actores, y demás gente de mal vivir vuestra vida es puro teatro, todo una farsa…

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  2. tu mujer estaría contenta si no supiera que los que escribimos no tiene por qué ser real. La literatura es eso. Muy bueno. Y si sientes así por tu pareja pues doblemente enhorabuena.

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