La Fruta Prohibida

Fue una llamada perdida… luego otra. Lo cogí y escuché tu voz. Con miedo – eso sí – nos dijimos dónde, nos dijimos cuándo, pero no nos dijimos cómo…

Llovía y entré en la casa. Al llegar tú ya estabas allí, como si supieras de antemano lo que iba a pasar. Me miraste, sonreíste con miedo, y de repente me empujaste con suavidad contra la pared. El desconcierto se apoderó de mí a la vez que un calor desbordante se extendía por mi cuerpo….Cuando tu mano se deslizó por mi entrepierna, la humedad dormida en mí, estalló con la fuerza de un torbellino. Me arrinconaste, me besaste …nos dejamos llevar y la poca cordura conservada hasta ese momento se esfumó, porque lo que iba a pasar después… ya lo sabíamos

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5 comentarios en “La Fruta Prohibida

  1. María dijo:

    siempre que unos amantes dan el paso definitivo, el de hacer el amor, suele pasar lo mismo. Que ya no hay paso atrás. Y tú lo dejas caer con mucha claridad.
    Nos podemos imaginar perfectamente el acto sexual de los dos, sin necesidad de utilizar palabras. Excelente

    Me gusta

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