UN ÚLTIMO INTENTO

Todo pasó en una sala tan fría como húmeda y oscura. Una sala que parecía concebida para no dejar pasar los sentimientos.

Ahí estaba Marga, una mujer tan hermosa como desafortunada. Una mujer a la que la vida no ha tratado bien a pesar de sus no más de treinta primaveras. Así, en la oscuridad, a través de la comisura de sus labios carnosos y resecos brindó una tímida sonrisa al hombre que la vigilaba, el hombre de suerte de ese día, el hombre al que todos envidiaban.

Éste, sonriente también, dejo a Margarita hacer, que no tardó mucho en recorrer el camino que la separaba de la vergüenza. Así pues empezó su desesperado repertorio con sonrisas y guiños, para luego deshacerse en caricias a sí misma mientras su cuerpo vibraba de miedo, que no de excitación.

El hombre que acechaba vigilante no aguantó mucho más y se acercó a ella, apartando sus miedos y sus prejuicios. Llegó hasta ella, que le esperaba zalamera. Con una extraña delicadeza recorrió su cuerpo y le ayudó a quitarse la vasta lencería que, seguramente, no era ni suya.

Mientras ella le besaba, él alentó sus orejas, babeó sus pómulos, y acarició con furia su pelo antes de intentar adentrarse en alguien a quien deseaba violentamente desde hacía ya mucho tiempo.

Ella le miró muy seria, le cogió del pelo, y le preguntó. Hubo un silencio, una sonrisa cómplice, y ella se dejó hacer. Casi podría haber disfrutado…

Ya en la caída de brazos sintió los bueyes arar la tierra de su alma, y el triste labriego ahondar con una larga azada del desprecio. Para entonces la lluvia había cesado porque creía tener una última oportunidad de escapar… de vivir. Pero era la lluvia sin agua la que caía sobre el mismo pecado de haber fracasado una y otra vez.

El guardia, alejando todo el brío de su cuerpo, se levantó rápidamente, le acercó su lencería con ayuda del pie, y, sin mirarla, le susurró al oido: – ¡lo siento!.

Después salieron. Ella, llorando, intentó cogerle de la mano. Él apartó la suya como si huiera recibido el babeo de un perro inesperadamente. En el patio de ejecuciones todo estaba preparado, hasta el cielo oscuro y amenazante.

Murió antes de que la mataran… unos diez minutos antes.

Dedicado a una tía a la que sus sobrinas echan de menos. y a una hermana estupenda.
Este verano toca cuidarte a ti – dice Carmen.


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11 comentarios sobre “UN ÚLTIMO INTENTO

  1. muy bonito again. Jaime sigue durmiendo y comiendo genial, lo que me permite ciertos momentos para poder visitar tu blog. Ya sabes que estoy enganchadísima.

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  2. “Ya en la caída de brazos sintió los bueyes labrar la tierra de su alma” me parece acojonante para admitir su derrota, la inminencia de su muerte.

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  3. En una palabra: asombroso¡¡¡ Realmente creo que te daría para escribir bastante más. Por cierto, una curiosidad, me llamo Marga también,jejejejejeejeje (solo espero que no me vayan a ejecutar,jejejejejeje)

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