LEYENDAS URBANAS MUSICALES (I)

Mariah Carey envidia las hambrunas
beatlesEn 1996 aparece una entrevista en la que Mariah afirma “me gustaría estar tan delgada como esos niños que pasan hambre en África… pero sin tener moscas, ni morirme, claro”. Las críticas contra la artista fueron inmediatas, pero pocos comprobaron que la entrevista era falsa.

Paul McCartney ha fallecido
Este mito es todo un clásico: en 1996 una gaceta universitaria publica que McCartney había fallecido en un accidente de coche. A la gaceta se unieron más publicaciones, que basaban su afirmación en supuestas pistas: mensajes ocultos en canciones, Paul descalzo en la portada de Abbey Road, imágenes secretas del “funeral”… Y aquí sigue Paul, que sobreviviría hasta a un ataque nuclear.

¡Elvis vive!
Tras la muerte del Rey en 1977, los rumores se disparan. En todo el mundo surgen testimonios de personas que le han visto por la calle, han descubierto su nueva identidad o que incluso han vivido con él después de 1977. Grabaciones, entrevistas, declaraciones… Un montón de “pruebas” que niegan la realidad. Porque si Elvis sigue vivo, ¿cómo es que su fantasma se aparece en Alemania para asustar a las vacas?

Tupac Shakur sobrevivió a su asesinato
Son muchos los lunáticos que afirman que el rapero Tupac Shakur sobrevivió al tiroteo que acabó con él en septiembre de 1996. Sus evidencias están cogidas con alfileres: las cenizas del artista no fueron entregadas a la familia, afirman, o Shakur dijo que volvería tras su muerte. Si Tupac sigue vivo es tan sólo en las docenas de discos “inéditos” que aparecen tan a menudo desde su discográfica.

Ozzy Osbourne y el murciélago decapitado
Aunque se ha convertido en leyenda, este suceso ocurrió realmente. En 1982, durante un concierto, alguien arroja un murciélago a los pies de Ozzy. El líder de Black Sabbath pensó que era de goma y le arrancó la cabeza de un mordisco. Pero el murciélago era real y estaba vivo, mientras que Ozzy tuvo que recibir varias vacunas antirrábicas durante una semana.

COURBET Y EL SEXO

 

courbet_10_LEl diplomático turco Khalil Bey mostró su deseo de adquirir el cuadro de Venus persiguiendo a Psique pintado por Courbet en 1864 – destruido en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial – pero como ya estaba vendido decidió encargar al maestro esta imagen que observamos. Courbet representa una de las primeras escenas lésbicas de la historia, precediendo a las más populares representaciones de Toulouse-Lautrec. Las dos mujeres son de carne y hueso, eliminando idealizaciones típicas en el academicismo, siendo identificada la pelirroja con Jo Hefferman, quien ya había posado para el pintor en alguna ocasión. Sus figuras enlazadas se recortan sobre la oscura pared entelada, resaltando sus brillantes cuerpos ante la blanca sábana de seda. A ambos lados de la cama encontramos sendas mesas, una con objetos decorados a la moda oriental y otra típicamente occidental, con un jarrón de flores, pudiendo tratarse de una relación entre las dos culturas que representaba el cliente, un hombre muy culto que también poseía el Baño turco de Ingres. La luz resbala por los dos cuerpos y acentúa el erotismo de la composición, queriendo apreciar algunos críticos en el collar roto un símbolo de arrepentimiento aunque este elemento era frecuente en las representaciones eróticas masculinas. El tratamiento pictórico de la obra es perfecto, similar a escenas de Tiziano o Renoir, y es un hito dentro de la pintura tanto por el tema como por la manera de ejecutarlo.

Siempre había visto este cuadro (y siempre me gustó) pero fue cuando lo vi de cerca (el original) cuando me quedé hipnotizadocourbet mirándolo. Le pasaba a todo el mundo que allí había. Recuerdo a un hombre mayor, en compañía de otro más joven, que dijo: “siempre que lo veo me quedo esperando a ver si puedo ver la cara de esa mujer que hay bajo las sábanas” (más o menos)

CURIOSIDADES DE GAUGUIN Y DE COURBET

self-portrait-or-desperate-man-gustave-courbetEn 1897, agotado por la enfermedad de sus piernas y las privaciones extremas que sufría, Paul Gauguin decide acabar con su vida. Antes, se propone concluir su obra: “¿Qué somos? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos?”, en la que quiere resumir todo el espíritu de su obra.

Luego de un mes de trabajo, día y noche con fiebre, la concluye. Una mañana de diciembre toma un sendero indígena y busca un lugar apartado donde las hormigas devoren su cadáver y bebe a largos sorbos una solución de arsénico.Los vómitos no lo dejaron tomar más de dos o tres tragos.

A la mañana siguiente, volvió a su casa a pintar.

Gustave Courbet, hijo de un granjero, nació el 10 de junio de 1819 en Ornans (Francia). Fue un influyente y prolífico pintor que, con Honore Daumier, fundó el movimiento de arte llamado “realismo”, a mediados del siglo XIX.

A pesar de haberse destacado como paisajista, son sus desnudos los que a menudo han chocado, mostrando sin vergüenza ni el menor pretexto mitológico, su sólida anatomía.

El caso más llamativo es su obra de 1866 “El Origen del mundo”. Ese cuadro no fue concebido para ser expuesto en galerías ni museos.

Fue pintado por encargo del diplomático y coleccionista turco Khalil-Bey, quien le pidió que pintara “algo que nadie hubiera pintado antes”, algo absolutamente original e inédito.

Por su naturaleza sexuada y cruda, Khalil-Bey lo escondía detrás de una cortina verde. Años más tarde, su nuevo propietario, Jacques Lacan, lo cubrió con otro cuadro corredizo de Masson.

Hoy está expuesto en el Museo de Orsay de París, y es curioso ver cómo el público, 137 años después, se sigue escandalizando y pasa el cuadro de largo mirándolo sin detenerse.