EL NOMBRE DE LA ROSA Y SU ÚLTIMA FRASE

Si hay un libro que no dejarías de jar de leer, ese es  EL  NOMBRE DE LA ROSA. Yo lo leí gracias a mi madre, que me hablaba tanto de él mientras lo leía que no pude mas que cogerlo y meterme en su historia cuando apenas era un jovencito de instituto.

El libro acaba con el último folio de la narración de Adso de Melk  con la frase latina:

STAT ROSA PRISTINA NOMINE, NOMINA NUDA TENEMUS

Que puede ser traducida al castellano por:

  • “Permanece primitiva la rosa de nombre, conservamos nombres desnudos”
  • “De la primitiva rosa sólo nos queda el nombre, conservamos nombres desnudos [o sin realidad]“
  • “La rosa primigenia existe en cuanto al nombre, sólo poseemos simples nombres”
  • O la más sencilla y simplificada, “De la rosa nos queda únicamente el nombre”

Bajo esta enigmática frase, el libro se cierra. Muchos creen que esconde la razón del título de la novela.

Poco tiempo después del éxito de la novela, el propio Umberto Eco tuvo que hacer otro pequeño libro llamado APOSTILLAS A EL NOMBRE DE LA ROSA.

Busca el artículo titulado así en el blog y sabrás más.

APOSTILLAS A EL NOMBRE DE LA ROSA

Después de leer la novela – estamos en los años ochenta y muchos – no podía dejar de hablar de la historia. Mis tíos de Órgiva (mis adorados tío Antonio, y tío Manolo) me regalaron este pequeño libro que intentaba explicar muchas cosas. Y no sé si les di alguna vez las gracias

Allí decía el autor:

El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones? Sin embargo, uno de los principales obstáculos para respetar ese sano principio reside en el hecho mismo de que toda novela debe de llevar un título.

Por desgracia, un título ya es una clave interpretativa. Es imposible sustraerse a las sugerencias que generan Blanco y Negro o Guerra y Paz. Los títulos que más respetan al lector son aquellos que se reducen al nombre del héroe epónimo, como David Copperfield o Robinson Crusoe, pero incluso esa mención puede constituir una injerencia indebida por parte del autor. Le Père centra la atención del lector en la figura del viejo padre, mientras que la novela también es la epopeya de Rastignac o de Vautrin, alias Collin. Quizás habría que ser honestamente deshonestos, como Dumas, porque es evidente que Los Tres Mosqueteros es, de hecho, la historia del cuarto. Pero son lujos raros, que quizás el autor sólo puede permitirse por distracción.

Mi novela tenía otro título provisional: La abadía del crimen. La descarté porque fija la atención del lector exclusivamente en la intriga policíaca, y podía engañar al infortunada comprador ávido de historia de acción, induciéndolo a arrojarse sobre un libro que lo hubiera decepcionado. Mi sueño era titularlo Adso de Melk. Un título muy neutro, porque Adso no pasaba de ser el narrador. Pero nuestros editores aborrecen los nombres propios: ni siquiera Fermo e Lucia logró ser admitido tal cual; sólo hay contados ejemplos, como Lemmonio Boreo, Rubé o Metello… Poquísimos, comparados con las legiones de primas Bette, de Barry Lyndon, de Armance y de Tom Jones, que pueblan otras literaturas.

La idea de El nombre de la rosa se me ocurrió casi por casualidad, y me gustó porque la rosa es una figura simbólica tan densa, que por tener tantos significados, ya casi los ha perdido todos: rosa mística, y como rosa ha vivido lo que viven las rosas, la guerra de las dos rosas, una rosa es una rosa es una rosa es una rosa, los rosacruces, gracias por las espléndidas rosa, rosa fresca toda fragancia. Así, el lector quedaba con razón desorientado, no podía escoger tal o cual interpretación; y, aunque hubiese captado las posibles lecturas nominalistas del verso final, sólo sería a último momento, después de haber escogido vaya a saber qué otras posibilidades. El título debe de confundir las ideas, no regimentarlas.

Tío Manolo y tío Antonio: ¡Gracias por tanto!

EL PRIMER TÚNEL DE LA HISTORIA ¿LO HIZO VESPASIANO?

El primer túnel de la historia – o eso se cree – lo ideó en el siglo I, el emperador Vespasiano.

Éste, ordenó construir un túnel para salvar una montaña, y  tenía 73 metros de longitud y formaba parte de la Vía flaminia, entre Roma y Rimini, convirtiéndose en el primer túnel conocido para traspasar una montaña.

HOMENAJE EN EL BARRANCO DEL CARRIZAL, DE ORGIVA

Representantes de la Junta de Andalucía y la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (Agrmh) han rendido este fin de semana un emotivo homenaje a las víctimas de la Guerra Civil, en un acto que ha tenido lugar, un año más, junto al monolito levantado en el Barranco del Carrizal, en Órgiva, zona donde fueron fusiladas entre 4.000 y 5.000 personas.
Brenes quiso destacar que el Carrizal ha sido catalogado por la asociación granadina como uno de los mayores lugares de enterramiento de la provincia, tal y como se refleja en el mapa de fosas humanas de Granada.
‘Las cunetas que conforman el paraje están atestadas de seres humanos asesinados por defender la legalidad y en la mayor parte de los casos, por ser el objeto de envidia de sus vecinos’, señaló Brenes, para quien actos como el de mañana materializan la puesta en práctica de una Ley ‘tan deseada’ como la de Memoria Histórica.
A su juicio, las familias tienen el derecho de recuperar su identidad perdida y para conseguirlo, ‘los distintos foros y asociaciones que existen tenemos la obligación de ayudarles con toda la honestidad, responsabilidad y profesionalidad que se merecen’, añadió.
Por su parte, el secretario provincial del PSOE, Francisco Alvarez de la Chica, hizo un llamamiento a la ciudadanía para que se sume a este ‘reconocimiento especial’ hacia las personas que lucharon por la democracia y sufrieron a consecuencia de la Guerra Civil y la dictadura.
Para Alvarez de la Chica, la Ley de la Memoria Histórica ha demostrado que es ‘fundamental para contribuir a restaurar esa deuda pendiente que la sociedad tiene con las personas que padecieron violencia y persecuciones injustas, así como con aquellas personas que aspiran a ver restituida la dignidad de sus familiares asesinados’.
Además aludió al espíritu de esta ley, que nació con la intención de que ‘la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia’.