ISABEL DE BRAGANZA, LA REINA QUE MATARON POR ESTAR MUERTA

María Isabel de Braganza, hija del rey Juan VI de Portugal, nació en el año 1797 y murió en 1818.

Lo curioso de esta mujer es que murió dos veces… Extraño ¿verdad?

Pues su muerte fue tan tonta como inexplicable. Murió dos veces, y la segunda (la definitiva) fue por culpa de la primera. Voy a intentar explicarlo.

Fue la segunda esposa del rey Fernando VII. Mujer de embarazos y partos difíciles. En el primero murió su hija, y en el segundo  su salud se encontraba tan mermada que nadie apostaba por ella. Aun así aguantó, y en el parto se agudizó tanto su mal estado que perdió el conocimiento. Los médicos que la atendían en ese momento pensaron que aquello no era un desvanecimiento, sino la muerte de una reina embarazada, por lo que decidieron practicarle una cesárea post mórtem para salvar al futuro rey.

Lo que no esperaban era que la reina, al sentir los “instrumentos” que abrían su piel, gritara y no dejara de gritar. No estaba muerta, pero los galenos casi se mueren del susto.

Aunque intentaron recuperarla el daño ya estaba hecho y no había marcha atrás. La mataron por creer que ya estaba muerta… Y por si fuera poco tampoco se pudo salvar al hijo que estaba a punto de nacer.

Linaje (al nacer) Braganza
Sexo Femenino
Nombre completo Maria Isabel de Braganza
Otros nombres María Isabel de Braganza y Borbón
Padres w Juan VI de Portugal [Braganza] n. 13 mayo 1767 d. 26 marzo 1826

w Carlota Joaquina de España [Borbón] n. 25 abril 1775c d. 7 enero 1830

ESPAÑA ES “ASÍN” EL ATAQUE A HERMAN TERSCH “EL MENTIROSO”

Supongo que todos recordáis la paliza que le pegaron al periodista Herman Tersch, a las cinco de la madrugada, para acabar con él y con sus críticas hacia el gobierno.

La presidenta del PP, el mismo individuo, y toda la derecha rancia de este país se lanzaron a la palestra para pedir libertad de expresión y que no se le pegara a un hombre por sus ideas políticas (cosa que suscribo).
Lo peor es que algunos (entre ellos toda una presidenta de comunidad) dieron por hecho que el ataque estaba relacionado, e incluso preparado por parte de seguidores del Gran Wayoming, y de rojos sin corazón y con cuernos y rabo. rncluso el presidente del gobierno estaba detrás de la paliza.
¿Y ahora qué? Resulta que a este señor  le pegó otro tipo de derechas, por una discusión nocturna (a saber de qué) y el lamentable periodista la disfrazó de ataque a su libertad.
¿Todo eso necesitaba para tener audiencia?
¿Y ahora qué? ¿vamos a seguir dejando que un mentiroso sea el que maneje el informativo de una televisión pública?
Ese tío tiene que ir a la calle ¡ya!
¡Qué asco de periodistas (por suerte no todos) y qué asco de políticos (por suerte tampoco todos)!

A lo mejor el pobre Tersch (del que no me alegro que le pegaran) iba tan borracho que no recordaba nada y prefirió disfrazar la historia para que no supieran que estaba de putas, borracho,  o sabe dios qué. En fin, todos tenemos derecho a equivocarnos, pero no soporto que un tipo como este siga dando lecciones a nadie desde una televisión pública (a no ser que quien lo pone sea peor que él, que es el caso).

ARMARSE LA MARIMORENA

Describe una gran algarabía, o, mucho alboroto, con disputas, reyertas, voces y golpes. Es común explicar esta expresión de acuerdo con la pretendida historia de una mesonera llamada María, o María Morena. Tabernera de fuerte carácter, regañona y amiga de pendencias. Esta historia sugiere que a mediados del siglo XVI había una taberna en Madrid regentada por esta mujer y su esposo, un tal Alonso de Zayas. Estos mesoneros guardaban el mejor vino para sus clientes distinguidos y ofrecían el de menos calidad al vulgo. En cierta ocasión parece que los clientes se enfadaron y quisieron probar el vino bueno, a lo que la fornida mesonera se negó en redondo. La disputa fue tan fenomenal que no quedó mesa sana ni silla en que sentarse, y los golpes y las puñadas se repartieron con tanto ímpetu que sólo la llegada de los alguaciles pudo disolver la cuestión. La fama de aquella trifulca prosperó y por esta razón se habla hoy de esta mesonera. Ahora bien, a la mayoría de las taberneras y venteras de aquella época se las llamaba María, (como Maritornes) y es el nombre tópico de las mozas de las posadas, también. Acostumbradas al trasiego de huéspedes y viajeros, estas mozas (asturianas, muchas veces) solían envolverse en disputas y querellas con los hombres cargados de vino y con pocos escrúpulos. La expresión, por tanto, bien puede hacer referencia a la esposa de Alonso de Zayas, o a cualquier otra, dado que Marías eran todas o casi todas las taberneras, y “morena” es la forma típica de llamar a una moza española.