LUIS GARCÍA MONTERO, EL OTRO POETA “GRANAINO”

AQUÍ OS DEJO UN POEMA DEL GRAN LUIS GARCÍA MONTERO, PROFESOR QUE TUVE EN LA UNIVERSIDAD DE GRANADA EN MI PRIMER AÑO. UN GRAN GRANAINO.

Señor compañero, Señor de la noche,
haz que vuelva su rostro
quien no quiso mirarme.
Que sus ojos me busquen
sostenidos y azules
por detrás de la barra.
Que pregunte mi nombre
y se acerque despacio
a pedirme tabaco.
Si prefiere quedarse,
haz que todos se vayan
y este bar se despueble
para dejarnos solos
con la canción más lenta.
Si decide marcharse,
que la luna disponga
su luz en nuestro beso
y que las calles sepan
también dejarnos solos.
Señor compañero, Señor de la noche,
haz que no cante el gallo
sobre los edificios,
que se retrase el día
y que duren tus sombras
el tiempo necesario.
El tiempo que ella tarde en decidirse.

EL AÑO PASADO DESAPARECIERON 600 PUEBLOS EN ESPAÑA

He escuchado hoy que el año pasado desaparecieron en España nada menos que 600 pueblos.

Las gentes se han marchado, o han muerto, y ya no queda nadie.

Qué pena ¿no?

me ha dado mal rollo al oírlo

CRASH TEST DUMMIES “GOD SHUFFLE HIS FEET”

Otro grupo que conocí por mi hermano

SANTA HELENA: PATRONA DE LA ARQUEOLOGÍA

Después de que una iluminadísima Santa Helena , madre de Constantino, volviera de su expedición a Tierra Santa con ellos, además de la Cruz y los Clavos de Cristo que también encontró (es por ello la patrona de la arquelogía).

Elena fue la madre del emperador Constantino el Grande. Nació en Bitinia en el año 247 y murió en Roma en el año 329. Hija de un posadero contrajo matrimonio con un oficial llamado Constancio Cloro, a quien el emperador Diocleciano elevó a la dignidad de césar en el año 292. La historia se desarrolló así: como el Imperio romano había llegado a ser tan vasto, Diocleciano se estableció en Nicomedia para gobernar la zona oriental y Maximiano gobernar desde Roma la occidental. Cada uno de ellos nombró una especie de secretario particular con poderes de césar, con lo que el Imperio se convirtió momentáneamente en una tetrarquía. Esta es la razón del encumbramiento de Constancio Clorio, que, corrompido por el poder, repudió a Elena para enlazarse con la hija de Maximiano. Cuando Diocleciano y Maximiano abdicaron en el año 305, Constancio Cloro gobernó durante un año sobre la mitad occidental del imperio y designó a su hijo Constantino su sucesor. Constantino llevó con él a su madre en el año 306. Le otorgó el título de emperatriz augusta y se acuñaron en las monedas su nombre y su busto. Constantino le hizo donación de muchas ciudades, le abrió sus tesoros y la rodeó de respeto y afecto. Elena se trasladó a Jerusalén, donde hizo demoler el templo erigido a Venus en el Calvario y cavar profundamente en la montaña hasta hallar la Cruz en que fue clavado Jesucristo; mandó construir allí un templo y otro en el Monte de los Olivos.

A su muerte su cuerpo fue depositado en la catacumba inter duos lauros, ya célebre por la sepultura de los santos Marcelino y Pedro, y sobre la cual el emperador hizo edificar una pequeña iglesia bajo su invocación. El recuerdo de santa Elena también se venera en la basílica de la Santa Cruz en Jerusalén, que encierra una capilla dedicada a la santa, con pinturas de Pinturicchio. Felechares celebra su festividad el primer domingo de mayo (el calendario eclesiástico lo celebra el 18 de agosto).