FELIZ FIN DE SEMANA DE FERIA DE ABRIL

dedicado  a mi padrino

Este blog es para entretenerme y entretenerte a ti. Aquí te dejo mis cuentos, mis relatos, mis novelas, mis desvaríos mentales, mis capítulos de Superaceta, mis discos favoritos, mis cuadros, mis libros, y otras cosas que me llaman la atención.

De entre todas las canciones me quedo con esta que nunca me gustó pero cuya versión supera la original.



¿POR QUÉ EL 23 DE ABRIL ES EL DÍA DEL LIBRO?

Alfonso XIII firmó un Real Decreto por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes.

El día 23 de Abril murió Cervantes. TAmbién Shakespeare y Garcilaso. ¿Te parece poco?

 La idea original fue del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés  proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro. La celebración arraigó rápidamente en Barcelona y se extendió por toda Cataluña, aunque el propósito oficial se fue diluyendo poco a poco al coincidir con el día del santo Patrón, conocido como Día de San Jorge, mientras en otras zonas la fiesta se mantenía con escasa importancia o incluso desaparecía. Con el tiempo se hizo tradicional en Cataluña el intercambio y regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas. Esta tradición fue uno de los argumentos utilizados por la UNESCO para declarar el 23 de abril Día Internacional del Libro.

En España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón realizado a los autores hispanos.

FRASES PARA EL DÍA DEL LIBRO

En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.
El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio.
Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.
Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos
No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.
Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.
Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta después de haberlos leído, porque sólo entonces puedo llamarlos míos.

REGALO PARA EL DÍA DEL LIBRO: ESOS LIBROS QUE ME MANDARON LEER AQUELLOS PROFESORES (DON MIGUEL MESA E ISABEL PÉREZ)

Y de regalo tienes para imprimir la gran leyenda de Becquer

MAESE PEREZ EL ORGANISTA. Aún recuerdo cuando lo leí en 2º de B.U.P.

aquí…..Maese Pérez el Organista

REGALO PARA EL DÍA DEL LIBRO: JOSE ANGEL MAÑAS Y ALFONSO MATEO SAGASTA

En este post voy a poner literatura española moderna.

Diez años después de que Francisco Robles editara la novelita titulada “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, un tal Alonso Fernández de Avellaneda se atreve a sacar una segunda parte. Robles, furioso porque un avispado le pise un negocio por el que lleva años luchando, encarga a Isidoro Montemayor, uno de sus empleados, que encuentre al tal Avellaneda para ajustarle las cuentas. Curtido en todo tipo de lances tras sus años como encargado de un garito y gacetillero de la Corte, Montemayor se mueve como pez en el agua tanto en los tugurios más inhóspitos como en los círculos literarios más selectos. Indagando en unos y otros, pronto descubre que Avellaneda no existe; es un pseudónimo tras el que se oculta alguien que dice haber sido ofendido por Cervantes, a quien trata de cornudo y homosexual. A Montemayor no le queda entonces más remedio que sumergirse en el “Quijote” y en la vida de don Miguel para comprobar qué hay de verdad en ello y quién puede querer tan mal al maestro como para acusarlo de algo que puede acabar llevándolo a la hoguera.

El protagonista es un profesor de Universidad reconocido como crítico literario, oficio que ejerce desde su púlpito en un suplemento cultural, que vive amargado por su incapacidad creativa y la envidia a un colega, escritor de prestigio, al que apoda Mozart. Personaje amoral, violento y obsesivo, no se detendrá ante nada. Y cuando cae en sus manos el texto luminoso de una alumna, se apropia de él usurpando su autoría. Y así inicia un descenso a los infiernos en una espiral de violencia y crimen que le conducirá al desastre, pero que paradójicamente le permitirá alcanzar al final la tan deseada fama literaria con el relato de su trágica experiencia.

La novela, escrita en primera persona, es una fábula mordaz sobre la frustración, la envidia y el éxito, que utiliza elementos del thriller, de la novela de ideas, y la sátira grotesca.

De todos modos, de Mañas puedes leer cualquier cosa. Desde Historias del Kronen, la novela histórica sobre Alejandro, o cualquier historia del hombre de los 21 dedos. A mí me mola

REGALO PARA EL DÍA DEL LIBRO: EL NOMBRE DE LA ROSA

Todo comienza una hermosa mañana de finales de noviembre del año 1327 cuando Fray Guillermo de Baskerville, un monje franciscano y antiguo inquisidor, y su inseparable discípulo el novicio Adso de Melk, que es quien relata la historia, acuden a una abadía benedictina situada en el norte de la península italiana para intentar esclarecer la muerte del joven miniaturista Adelmo da Otranto. Durante su estancia en la abadía van desapareciendo misteriosamente más monjes, a quienes encuentran muertos al poco tiempo. Lentamente y gracias a la información aportada por algunos monjes, Guillermo va esclareciendo los hechos. El móvil de los crímenes parecen ser unos antiguos tratados sobre la licitud de la risa que se encuentran en la biblioteca del complejo, de la cual se dice que es la mayor del mundo cristiano. ¿Quién es el asesino? ¿Qué hicieron sus víctimas para morir asesinadas? Nadie lo sabe.

Tras múltiples ensayos y teorías, Umberto Eco publicó en Italia en el año 1980 su primera novela: El nombre de la rosa. Es una combinación de la crónica medieval y la novela policiaca con una reconstrucción sorprendente de la época, que no sólo se centra en la forma de vida de los monjes de una abadía benedictina, sino que también lo hace en la ideología y forma de pensar y sentir del siglo XIV. La teología y el misterio se funden en una sola novela, complementándose mutuamente y dando una sensación de realidad que pocas novelas consiguen producir. Aunque el manuscrito de Adso de Melk (sobre el cual el autor habla en el prólogo diciendo que fue su fuente de inspiración) sólo fuesen las invenciones de un monje, no me importaría porque para mí seguiría siendo una crónica tan verídica como las de los historiadores de aquel tiempo, que pone a mi alcance una visión clara de una época tan conflictiva como fue aquélla.

Tiene pasajes excepcionales, magníficos, y hay que reconocer que también tiene algunos que son un poco pesados. Ése en el que Guillermo y Adso consiguen entrar en la biblioteca es a mi juicio en mejor de toda la novela; describe con una exactitud sorprendente la situación de los libros y salas en ese laberinto según su tema y siguiendo el orden de colocación de las tierras conocidas hasta ese momento por el hombre según su posición en el globo.

Creo que es una de esas novelas de lectura obligada y que todo el mundo debería leer por lo menos una vez en la vida. También hay gente que dice es muy pesada y difícil de entender, pero (al igual que El Quijote) a mí no me lo parece en absoluto y, es más, pienso que no hace falta tener grandes conocimientos históricos para leerla y que cualquiera puede hacerlo sin tener que pararse a pensar si es un libro adecuado o no a su edad. Tan sólo tiene que disfrutar de una trama apasionante y llena de intrigas y misterios que no hace más que sorprenderte en cada momento, incluso en el final, ya que el asesino es el menos sospechoso.

Y, en fin, como dice la última frase: Stat rosa prístina nomine, nomina nuda tenemus.