EL CUENTACUENTOS (Sevilla la Nueva)

En todos los pueblos del mundo – hasta en el mismo Vellosillo – hay un personaje de estos, cuya
historia es digna de ser contada.
El pueblo donde sucedió esta historia podría ser un pueblo cualquiera, de una región cualquiera,
incluso de un país cualquiera… Después de todo, un pueblo solo necesita gentes, y de eso hay en
todos los pueblos del mundo.
Las siete campanadas del nuevo reloj del ayuntamiento invitaban a la noche para que acudiera sin
miedo y se hiciera dueña de un nuevo día que ya perdía su vigor.
En la plaza de los arcos apenas si quedaban cuatro o cinco chavales correteando alrededor de un
tobogán de varios colores, con escaleras, e incluso con pasarelas que se comunicaban entre sí
formando pasillos multicolores.
Una de las madres de esos niños descansaba, sentada en el viejo banco de maderas marrones
mientras estiraba sus piernas doloridas. La oronda panza, y esa cara impregnada de cansancio y,
sobre todo, de melancolía, presagiaban una nueva vida.
La otra mamá caminaba detrás de su hija pequeña que, aunque apenas se podía mantener en pie tres
pasos seguidos, no dejaba de moverse de un lado a otro siempre amenazando con caerse.
La mamá correteaba tras ella, con sus manos estiradas y dispuestas para recogerla, mientras hablaba
por un teléfono oculto entre su oreja derecha y el hombro.
Una cigüeña volaba bajo – tanto que casi les hizo agachar – hasta llegar a su nido, situado en una de
las torres de la Casa Grande, de donde un hombre joven salía con su hijo y con sendos libros bajo el
brazo. Los dos miraron la cigüeña emocionados.
¡Mira papi, lleva ramas para su nido! – dijo el zagal mientras el papá encendía un cigarro y aspiraba
profundamente.
¡Cuánto tiempo sin fumar! – pensó mientras miraba la cigüeña y recordaba el último cigarro, ese que
había fumado antes de entrar en la biblioteca…”

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HOMENAJE A DEGAS

Degas (1834-1917) nació en París, en una familia acomodada. EStudió humanidades y leyes pero siempre quiso dedicarase a la pintura. Estudió  con Louis Lamothe, un discípulo de Ingres, que fue quien le transmitió el gusto por la nitidez de los volúmenses.

Degas es un impresionista de la forma más que del color. Aunque participó en siete de las ocho exposiciones impresionistas, su arte se mantiene al margen, porque Degas encarna la vena del clasicismo. Estudió el Renacimiento, sobre todo el arte de Rafael. Posteriormente se formó en la Escuela de Bellas Artes de Francia y estudió a Ingres.

La modernidad en Degas, reside en que desplaza los temas académicos por los contemporáneos, estableciéndose con ello una analogía con Manet. Degas es un hábil dibujante, le preocupó captar el movimiento con fidelidad, de ahí que le obsesionaran temas como las bailarinas y las carreras de caballos. Trabaja los mismos temas que Lautrec, pero no desde la óptica expresionista como éste, sino desde la clásica. Degas es un observador nato de la mujer. Le gusta captar las posturas más insólitas, las poses naturales e instantáneas. Muchas de sus composiciones presentan asimetrías y los bordes cortados. Ello se debe al influjo de la fotografía y de los grabados del arte japonés. En él, la luz vibrante de las atmósferas de Monet se convierten el luz pálida de candilejas. Podría decirse que Degas representa el “Impresionismo de Interior”.

Cuando la vista de Degas empezó a decaer, comenzó a trabajar otras técnicas como el pastel y la escultura. Degas no armonizaba bien con el Impresionismo por cultivar el dibujo en detrimento del color, tampoco armonizaba con las tendencias conservadoras por su tendencia a cultivar los temas más contemporáneos. Su comprensión le llegó después de la muerte.

DISCUSIONES DE ARTISTA Y MODELO (DEGAS Y PAULINE)

PAULINE FUE UNA DE LAS MUCHAS JÓVENES QUE POSARON PARA DEGAS. SOPORTÓ INTERMINABLES HORAS SIN MOVERSE, SUFRIÓ LA HUMEDAD DEL TALLER Y, SOBRE TODO, EL CARÁCTER IMPREVISIBLE DEL PINTOR

– ¡Me cago en diez! qué mal está usted posando hoy – le dijo Degas a Pauline

– estoy algo cansada – le dijo ella

– pues descanse. Luego intentará reproducir mejor el movimiento. Posa usted tan mal que me va a matar de ira

– Señor Degas, es usted el único a quien le parece que no poso bien

– póseme como es debido durante cinco minutos para que pueda tomar medidas. Después la dejo.

Y siguieron trabajando – sin éxito, lo que terminó de enojar a Degas.

– Ganas me dan de partirle la cabeza de lo floja que está usted hoy – gritó con una mueca de desdén. Entonces Pauline se giró y miró el martillito aquel que Degas asía

– esa herramienta no es de escultor. Necesitaría usted siquiera un mazo de marmolista para hacerme algo

– tiene usted razón -dijo Degas rendido y echándose a reír – nunca seré escultor en nada.

DEGAS ¿ERAN PROSTITUTAS SUS MODELOS?

“Hasta ahora, el desnudo había sido presentado en posturas que presuponían un público. Pero mis mujeres son personas sencillas, honestas, que sólo se ocupan de su esmero físico. He aquí otra de esas mujeres: está lavándose los pies y es como si yo la estuviera mirando por el ojo de la cerradura”

A pesar de estas palabras pronunciadas por el propio Degas, parece ser que las modelos que aparecen tanto en sus pinturas como en sus piezas tridimensionales podrían haber sido profesionales de la prostitución.

Tal suposición se fundamenta en el hecho de la presencia de la bañera junto a estas mujeres que el pintor retrata en el momento del aseo. La inclusión de ese utensilio en una escena era en la época sinónimo de higiene, y la necesidad de mostrar esas prácticas higiénicas se identificaba entonces con el ejercicio de la prostitución.

LAS BAÑISTAS DE DEGAS. HOMENAJE A CEZANNE

Degas realizó sus desnudos femeninos casi siempre aislados y vistos desde atrás.

Todo nació con el descubrimiento de los bañistas de Cezanne. Parece ser qeu Degas se impresionó mucho al ver el cuadro en una exposición. Hasta tal punto le impresionó qeu pudo haber intentado reproducirlo allí mismo, en la sala de la exposición, aunque lo más probable es que completara el bosquejo de memoria, ya en su estudio.

DEGAS Y LA MODA

Observador curioso de los aspectos novedosos de la actualidad, Degas estaba también al tanto de las evoluciones de la moda y la vestimenta femenina.

Acompañado de su inseparable Mary Cassatt, solía acudir a los establecimientos donde se confeccionaban los complicados tocados indispensables en el atuendo del siglo que acababa.

El pintor aprovecha esta circunstancia para retratar otro tipo de mujeres trabajadoras, las sombrereras, a quienes en algunas ocasiones capta mientras elaboran cuidadosamente sus delicados productos.

LA BEBEDORA DE ABSENTA (Relato nacido de un cuadro de Degas)

“…Sentada en la misma mesa de siempre hablo con ella. Allí nadie me mira salvo para dibujarme su lástima y envolvérmela en indiferencia.El aire que me rodea es como yo, tenue, y me devuelve todos los fantasmas que dejé en casa detrás de  cada puerta que fui cerrando antes de salir. Y esos fantasmas llegan acompañados de una extraña melancolía que se hace con mi sangre, que la descompone. Solo la absenta consigue recomponerla. Sentada junto al viejo pintor del Moulin Rouge me siento como la cortina del oscuro burdel donde aguardo, rasgada al cielo viciado por el viento tenebroso de la noche. Mirándome en el espejo del sucio vaso también me siento como el agua sucia que dormita en el jarrón de la barra…”

todo el relato en pdf………………, la bebedora de absenta