ELEGIR COLEGIO EN SEVILLA LA NUEVA: EL DUQUE DE RIVAS

yo no digo que los otros colegios de Sevilla la Nueva no estén bien (líbreme Dios de ser como los demás que critican este colegio sin conocerlo) pero sí puedo hablar del Duque de Rivas porque llevamos ya cinco años en él.

Las instalaciones no son lo mejor del mundo, pero las clases están bien y las tienen perfectamente decoradas y ambientadas. Teníais que ver el curro de los profes en los pasillos. Este año han hecho Egipto, incluyendo templos, pirámides, y todo tipo de adornos (una pasada)

Los profesores (al menos los que conozco) son espectaculares, cariñosos con los críos… y les enseñan lo que tienen que enseñarle.

Mi hija ha cumplido siete años (está en primero de primaria) y ya sabe leer, escribir, y sumar y restar perfectamente.

Pero lo mejor del Duque es el ambiente. Hay de todo: ricos, pobres, árabes, rumanos, gallegos, madrileños, vascos, andaluces, altos, rubios, morenos, guapos, bajos, gordos, flacos… ¡HAY NIÑOS Y NIÑAS!

Busca “EL CORAZÓN DE SEVILLA LA NUEVA” y no tengas miedo de venir al Duque de Rivas. Es un grandísimo colegio

THE WHITE STRIPES “just don´t know what to do with myself”

pedazo de canción, pedazo de grupo, y pedazo de bailarina

EROTISMO Y LITERATURA I

Erotismo y literatura son viejos, muy viejos, conocidos. Se cogieron de la mano y de más cosas desde el principio. Cuando el primero comenzó a vibrar entre dos cuerpos y la segunda arrancó su historia prodigiosa sobre el mundo. Ya 1.500 años antes de Cristo, en el fragmento Setna y Tbubui del Papiro Doulacq, se describe a la sacerdotisa Tbubui como una maestra en el arte de la seducción y cultivadora del antiguo principio que sostiene que el deseo aumenta con la negación por lo que retardaba una vez y otra su entrega a Setna. Pero, además, para llevar al límite la pasión de éste, se presentaba ante él entre transparencias sólo con una fina túnica de lienzo sobre la carne.

La “prostitución sagrada” envuelta en un erotismo profundo fue moneda corriente durante la Antigüedad y así lo reflejan no pocos textos y entre ellos la Biblia. Como recuerda Gregorio Morales en su documentada Antología de la Literatura EróticaAntología de la Literatura Erótica. El juego del viento y de la luna (editada por Espasa)- , el templo sumerio de Ur poseía un burdel anexo con prostitutas consideradas sagradas que estaban jerarquizadas en tres categorías, la tercera de las cuales, las harimates, se hallaban al servicio de los fieles.

En los templos de Israel, durante la época de los patriarcas, se practicaba la hierogamia o ayuntamiento público de sacerdotes y sacerdotisas. En Babilonia, cinco siglos antes de Cristo, se fomentaba la costumbre de que toda mujer se prostituyera con un extranjero al menos una vez en la vida en el templo de Venus.

Son tantos los ejemplos y tan contundentes que ya desde su arranque la literatura no pudo, supo ni quiso abstraerse y sus páginas se llenaron de un contundente erotismo que no ha hecho más que enriquecer los textos.

“Cuan dulce me es irme al estanque a bañarme ante ti, mostrándote mi belleza, en una camisa, del más fino lienzo mojada de agua… Ven y mírame… Si deseas acariciar mi muslo, mi pecho… Toma mi pecho; para ti corre lo que contiene…”.

Erotismo textual y en estado puro de los Cantos egipcios de amor (1.300 aC). O los numerosos pasajes eróticos contenidos en el Antiguo Testamento como aquel, tan turbador por incestuoso, en el que las dos hijas de Lot emborrachan a su padre y se acuestan con él. De aquellas uniones verían la luz Paterno (Hijo de mi padre) y Poblano (Hijo de mi pueblo).

Curioso también es el fragmento del Éxodo en el que, por primera vez reflejado en texto escrito, se aboga por el uso de calzoncillos: “Y hacerles has pañetes de lino para cubrir la carne vergonzosa”. Viene al caso recordar que los primeros sacerdotes no llevaban nada debajo de sus faldones por lo que no era infrecuente que en los oficios religiosos les asomasen sus partes pudendas.

Hay que considerar que por entonces los juramentos se hacían tocándose recíprocamente los genitales (el apretón de manos sería la posterior versión purificada). La palabra testículos viene a significar pequeños testigos o, lo que es lo mismo, el lugar en el que los que sellaban un pacto ponían sus manos.

EL LIBRO DEL EROTISMO: LAS MIL Y UNA NOCHES

Mi descubrimiento del erotismo nació con mi libro de cabecera.

Las mil y una noches es una célebre recopilación de cuentos árabes del Oriente Medio medieval en el estilo de historias dentro de una historia. Son cuentos que surgen uno del otro, como cajas encerradas en otras cajas. En el primero, se cuenta que el sultán Schahriar descubre que su mujer le traiciona y la mata. Creyendo que todas las mujeres son igual de infieles ordena a su visir conseguirle una esposa cada día, alguna hija de sus cortesanos, y después ordenaría matarla en la mañana. Este horrible designio es quebrado por Scheherezada, hija del visir. Ella trama un plan y lo lleva a cabo: se ofrece como esposa del sultán y la primera noche, logra que el rey la sorprenda contándole un cuento a su hermana. El sultán se entusiasma con el cuento, pero la muchacha interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Así, durante mil noches. Al final, ella da a luz a tres hijos y después de mil noches y una, el sultán conmuta la pena y viven felices (con lo que se cierra la primera historia, la de la propia Scherezade). y Uzbekistán y compiladas más adelante, incluyendo historias de otros autores.
Las historias son muy diferentes. incluyen cuentos, historias de amor, tragedias, comedias, poemas, parodias y leyendas religiosas musulmanas. Algunas de las historias más famosas de Sharazad circulan en la cultura occidental traducidos como Aladino y la lámpara maravillosa, Simbad el marino y Alí Babá y los cuarenta ladrones; sin embargo, Aladín y Ali Baba fueron añadidos a la compilación en el siglo XVIII por Antoine Galland quien las escuchó de forma oral de un cuentista de Alepo en Siria. En muchas historias se representan a genios, espíritus fantásticos, magos y lugares legendarios que son mezclados con personas y lugares reales; el histórico califa Harun al-Rashid es un protagonista usual. A veces algún personaje en los cuentos de Sharazade comienza a contarle a otros personajes una historia propia, y esa historia puede incluir otra historia dentro de ella, lo que resulta en una textura narrativa jerárquica.

POLÉMICA EN TORNO A LAS MIL Y UNA NOCHES

los famosos cuentos árabes de “Las mil y una noches” ofenden la “decencia pública” de algunos egipcios modernos, que piden la prohibición del libro ante el estupor de intelectuales y defensores de la libertad de expresión.

“Me sorprendieron las frases ofensivas que contiene el libro”, señaló Ayman Abdul Hakim, portavoz del grupo de abogados que ha presentado una denuncia ante el Fiscal General de Egipto para pedir la prohibición total de la célebre recopilación de cuentos árabes, reeditada recientemente en el país árabe.
Estas historias, entrelazadas por las mil y una noches que Sherezade pasa junto al sultán Sharayar, son las últimas víctimas de la ley de “hisba”, un antiguo reglamento islámico que permite a cualquier persona acusar a otra si considera que sus actos pueden ser perniciosos para la sociedad.

En este caso, los demandados son los editores que desempolvaron y reeditaron “Las mil y una noches” (“Alfe Leila wa Leila”, en árabe), cuya compilación moderna se produjo precisamente en El Cairo en 1835. “Es un hecho muy peligroso para la libertad de expresión en Egipto y puede sembrar el miedo entre escritores y editores”, advierte a el director de la Red Árabe para la Información sobre los Derechos Humanos, Gamal Eid.

El libro, según Eid, ya fue confiscado por las autoridades egipcias en la década de 1980 pero un tribunal decidió finalmente permitir su publicación. “Quien intenta prohibir este libro es un enfermo y un estúpido”, agrega. Para la profesora de Literatura y Civilización Árabe de la Universidad Americana de El Cairo Monan Mijail, la posibilidad de censurar “una obra maestra de la literatura islámica y árabe” evidencia el “retroceso” de una sociedad y “alimenta el fanatismo”.
“Siento decirlo pero en Egipto hay una crisis en la defensa de la libertad de expresión, y la razón es que el Gobierno no defiende la cultura y no protege a los intelectuales y periodistas”, denuncia Eid. Mijail también coincide en que el Gobierno no “condenó esta petición, algo que sí hicieron conocidos escritores” y recomienda que se “ignore al ignorante” y se elabore una nueva ley “para que los tribunales no pierdan el tiempo en pleitos inútiles”. “Estos incidentes están aumentando espectacularmente en los últimos años, pues sólo en 2007 hubo 700 casos”, señala Eid.«Las mil y una noches» está formado por tres grupos de relatos de origen indo-persa, iraquí y egipcio, con influencias de «La Odisea» de HomeroUna lectura que debería ser obligatoria
En un país con casi 17 millones de analfabetos, Mijail apunta que “millones de egipcios lo han leído de alguna u otra forma, a través de historias infantiles y radionovelas”. “Los egipcios deben leer este libro, pues es patrimonio de la humanidad y debemos rechazar su caducidad”, recuerda Eid, que leyó la recopilación de cuentos a los 22 años y que, animado por la polémica suscitada, está decidido a releerlo.
A juicio de este abogado y activista de los derechos humanos, existen varias maneras de detener el creciente número de “hisba” en distintas esferas como “la legal, la política o la cultural”, “y un gobierno podría jugar un papel importante pero no el actual”, sentencia Eid. “El gobierno podría modificar la ley e imponer una multa a quienes avivan estas cuestiones y tratan de retroceder en los avances en la libertad de expresión”, añade.
“Las mil y una noches” está formado por tres grupos de relatos de origen indo-persa, iraquí y egipcio, con influencias de “La Odisea” de Homero, la literatura alejandrina y las novelas bizantinas. En sus páginas se alternan una gran variedad de géneros como historias de amor, cuentos, fábulas de animales, textos eróticos, literatura de viajes, novela de caballería y relatos morales, entre otros muchos.

PSIQUE Y EROS

Psique era la menor de tres hermanas hijas de un rey de Anatolia, y la más hermosa de ellas. Afrodita (Venus), celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible que encontrase. Pero Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.
Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohibe a Psique que le mire. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, al no poder explicárselo puesto que no le había visto, acabó confesando la verdad, que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique, la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y mirase a su amado, pues seguro que sería un monstruo y por eso deseaba ocultarse. Psique accedió y una noche encendió una lámpara. Una gota de aceite hirviendo cayó sobre la cara de Eros dormido, que despertó y abandonó a su amante.
Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas para recuperar a su amante. Como cuarto trabajo, Afrodita exige a Psique que vaya a buscar un cofre al Hades. Cuando consigue llegar allí, Perséfone, le dice que lo que hay en el cofre es sólo para Afrodita. Psique, tentada por el poder que podría darle lo que había en ese cofre, olvida que la curiosidad ya había arruinado una vez su vida, y lo abre, pero en vez de encontrar poder, encuentra sueño eterno. Psique cae dormida para toda la eternidad, pero Eros, apiadado, la rescata y soluciona las cosas. Tiempo después, Afrodita y Psique hacen las paces, y permanecen junto con Eros en el Olimpo.

EL TRAVIESO EROS

Eros es el dios del amor. Sobre su origen se han sustentado múltiples mitos y teorías. Según la Teogonía de Hesíodo , tras la existencia del Caos, surgió Gea -la tierra-. Su origen es complejo y difuso; se considera que fue el producto de la unión entre el Tártaro -región espectral de las más hondas profundidades- y Eros, el amor, entendido como principio o fuerza vital y no como personificación de un dios. También se considera que esta potencia prístina nació del Huevo original engendrado por la Noche, cuyas dos mitades al romperse formaron el cielo y la tierra. No tuvo ni padre ni madre, pues antes de él no pudo haber nacido nadie. Este Eros no debe ser confundido con aquel que fue hijo de Afrodita.  ¡No hijo no!

Gracias a los poetas clásicos, Eros adquirió su fisonomía más conocida que es la de un niño o un joven -en cualquier caso alado- y que se divierte llevando el desasosiego a los corazones tanto de los humanos como de los dioses. A veces cruel y veleidoso, otras travieso y cándido, puede huir de cualquier situación en el momento que lo desee. Su desnudez es señal de inocencia y algunas veces se le representa con una corona de rosas, emblema de los fugitivos placeres.

Usualmente posee un arco caprichoso y flechas infalibles elaborados a partir del tronco y las ramas de un fresno chipriota. Aquellas saetas tenían como virtud paralizar la voluntad y al sumergirlas en las llamas de su lámpara encendida, si tenían puntas de oro lograban inflamar los corazones, pero si las puntas eran de plomo inundaban con frialdad e indiferencia al individuo al que herían.

Por más ingenua que sea su apariencia, se adivina en el fondo a un dios poderoso, al que incluso su madre le tenía muchas consideraciones y cierto temor. Ante la vulnerabilidad de sus armas y los fuertes estragos que Eros causaba en los hombres y los dioses, Afrodita decidió tener con Ares otro hijo, al que llamaron Anteros -el amor correspondido-, quien le enseñó al Amor humano a disparar sus flechas con sabiduría y además fue el encargado de sanar las heridas que su hermano hacía. Este complemento era indispensable, pues la cosmogonía griega sabía que el amor aislado y sin compartir, decrece y se extingue.

Un día, el joven dios, por accidente se encajó una de sus propias flechas y quedó enamorado a “primera vista” de la bellísima, pero humana, Psique. Su madre, celosa por aquella relación, intentó impedida y mandó matar a la joven, empero con ayuda de Céfiro la desposó. Para que la doncella no vislumbrara la hermosura de su amante, él sólo la visitaba cobijado por la noche y aún allí le tenía prohibido mirarlo. Psique, inducida por sus celosas hermanas desobedeció a su esposo y se atrevió a contemplado con una lámpara de aceite. Extasiada por su belleza, se inclinó para besarlo y una gota incandescente quemó un ala de Eros, quien decepcionado, de un salto la abandonó. Tras muchas pruebas impuestas por Afrodita, y aún sacrificando su belleza, logró que Zeus permitiera la unión, y desde entonces existió el matrimonio perfecto entre mente y corazón.