STANLEY CLARKE FEATURING HIROMI: crónica del concierto en Almuñécar

AQUI OS DEJO LA CRÓNICA DE UNO DE LOS MEJORES CONCIERTOS QUE HE VISTO:
El encuentro entre el súper bajista Stanley Clarke y la hiperactiva Hiromi ha dado ya dos grabaciones; la primera, con la japonesa en letra chica, y la segunda, con derecho a título. El uno dobla la edad a la otra y, aunque no lo parece necesitar por ahora, el bajista tiene en Hiromi una fuente inagotable de energía vitaminada para cuando la necesite. Ella, en cambio, y comparando con su anterior actuación en Granada, parecía, no tranquila, sino hasta sedada, porque esta chica cuando se calza las zapatillas rojas de líder (en Almuñécar llevaba las rojas de invitada) es un volcán en erupción. Un detalle: en Jazz en la costa tocó sentada, en Granada de pie y dando saltos hasta de kárate.
Él es un mito en su instrumento desde los tiempos de RTF, en su primera parte acústica y la segunda casi de ‘metaljazz’. La otra lo es también a su manera: en su santoral tiene tantas velas para Oscar Peterson como para Jackie Chan (al que le tiene dedicadas composiciones) y probablemente sea la única persona de esta música que es conocida por la veinteañera generación manga, un espacio donde Hiromi es realmente célebre entre un público al que lo de ‘jazz’ le suena como mucho a telefonía móvil. Los dos vendieron un montón de discos al terminar su concierto, o dicho de otro modo: gustaron mucho.
Fascinación por Chick Corea
En el concierto se notaron más cosas en común, la fascinación por el ágil pianismo de Chick Corea por parte de la pequeña japonesa. Eso sí, un Corea pasado de vueltas, porque aún ‘sedada’, esta chica da en un concierto más notas que Bill Evans en todas su carrera. Por ahí encaja perfectamente en un Clarke que tampoco se separa gran cosa de la sonoridad RTF, aunque se apoye ahora en el contrabajo, si bien cuando salió y amagó un ‘Lopsi-lu’ con el eléctrico ¡se removieron los cimientos del castillo de San Miguel!
Con una omnipresencia digna de patrón, regusto por el bordón y el registro mas grave, Clarke fue la ley y el orden (abroncó al batería incluso) en el escenario, donde también el jovencísimo Ronald Brunner asomó originalidad acompañando y facultades de monstruo en sus solos; mientras que el personaje más templado le tocó al organista israelí Rusian Sirota, que con el piano eléctrico doblaba las carreras de Hiromi (en RTF era voz piano simultáneamente) y soleaba con cierto regusto galáctico del mejor de los Deodatos. Ni que decir que con estos personajes, escalas, lo que se dice escalas, había más que en el parque de bomberos.
Como autor Clarke, probablemente sea ‘School days’ la pieza que mejor le salió, la tocaron, como ocasionalmente citaron las frases de aquel ‘Spain’ que Clarke e Hiromi han grabado, pero con treinta años de diferencia. El bajista reclamó la atención sobre su viejo amigo Joe Henderson, al que hizo un homenaje (como el saxofonista a su vez hiciera con Monk con la misma pieza: ‘Isotope’). Y por seguir tirando del mismo hilo: como aquel gran tonorista siempre le estuvo agradecido a Coltrane, anoche se rescató y regaló para terminar una vieja pieza firmada por McLaughlin y Corea a su memoria, aunque su ‘Song to John’ cambie la espiritualidad y el misticismo afro de ‘Trane’ por una descarga de decibelios eléctricos que puso al público de pie, firme, y aplaudiendo compulsivamente. Pero no hubo segundo ‘bis’. Venían de Niza y se iban a Donosti casi sin dormir, y hasta Hiromi, excepcionalmente, necesitaba re-enchufarse para recargar las baterías, Yamaha, por supuesto.

2 comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, no se si algún día vere algo parecido ni de lejos al concierto que estos cuatro monstruos dieron esa maravillosa noche de verano de 2010.
    Pero quisiera hacer mención a otro espectaculo que tu te perdiste y yo vi en vivo y en directo.
    “La recibio a puerta gallola, era una vaca bien planta, con dos pitones de respeto, rubia natural y seguramente conocedora de mas de una plaza como en la que aquella tarde pretendio acabar con la vida de aquel maestro en la suerte taurina, le dio dos naturales y luego dos capotazos de espalda, los cuales, hicieron que la gente del fondo norte se pusiera de pie y cuasi de forma unanime pidieran la oreja de aquel morlaco hembra descarada y bien planta; tras la retirada del animal por la cuadrilla de mono sabios a los chiqueros, los asistentes al espectaculo reconocieron a viva voz la faena del maestro, agradeciendo este los comentarios del tendio con un “aaaachiiiiisssss” de los que normalmente nuestro monstruo taurino utiliza para agradecer a los conocedores en la materia el reconocimiento de una gran faena como la aquella noche.

    ¡QUE GRANDE ERES MAESTRO!

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