LA BULA ROMANUS PONTIFEX: ¿SABÍAS QUE CANARIAS FUE DE PORTUGAL?

El 15 de septiembre de 1436, a través de una bula conocida como Romanus Pontifex, el papa EUGENIO IV daba la posibilidad a la corona portuguesa de conquistar las Islas Canarias, que hasta ese momento tenía en exclusiva la corona castellana. Pero esto fue sólo durante 52 días, ya que el mismo Eugenio IV, en su bula Romani Pontificis de 6 de noviembre de 1436, derogaba la anterior anulando los derechos portugueses y volviéndoselas al Rey de Castilla, en esos momentos JUAN II DE CASTILLA. Esta de abajo es la bula:

“El rey Duarte de Portugal, mediante sus embajadores enviados al Concilio de Basilea, suplica al Papa Eugenio IV, en Bolonia, en agosto de 1436, que limite la prohibición de la bula anterior a las islas Canarias habitadas por cristianos y le faculte para conquistar las otras habitadas por infieles y adueñarse de ellas con el fin de convertirlos a la fe (como ya había comenzado a hacerlo el infante) y civilizarlos. A los infieles de Canarias los describe la súplica al Papa así: «Has [insulas] indomiti silvestres fere homines inhabitant qui nulla religione coagulati, nullisque denique legum vinculis irretiti, civili conversatione neglecta, in paganitate veluti pecudes vitam agunt» y dice después que son «ferocitate quadam inmanes». Este es, pues, el concepto que, incluso el Papa -debido a tal información- tenía de los indígenas canarios. Estamos ante el antecedente inmediato de lo que se dirá de los indios de América: que eran infrahombres, bestias parlantes.

El Papa Eugenio IV, dando por buena la información y declaración de intenciones de la súplica; y «attendentes quod, sicut asseritur, nullus in hoc tuo incepto in aliquo reclamavit aut se verbo vel facto opposuit neque aliquis christianus princeps in eisdem insulis paganorum ullum ius adhuc se habere pretendit…»  , o sea, considerando a las Canarias como «res nullius», accede a la súplica de Duárte de Portugal por la bula Romanus pontifex, de Bolonia, a 15 de septiembre de 14367. Se ve que, aunque en 1434 el obispo Calvetos reclamó al Papa contra las acciones de los portugueses y en favor de la evangelización, el rey Juan II de Castilla no se cuidó de reclamar sus derechos sobre las islas. Parece que el Papa no estaba en antecedentes sobre estos derechos y se atuvo al hecho de no haber reclamado Castilla sus derechos para suponer que no les tenía o poder alegar como excusa que no le interesaban.
El rey Juan II de Castilla, por un Memorial de protesta de 27 de agosto de 1436, activa la revocación de la bula anterior y provoca la siguiente del 6 de noviembre. El Papa Eugenio IV, por la bula Romaní pontífícís, de Bolonia, a 6 de noviembre de 1436, reforma la anterior bula subordinando la concesión hecha a Portugal a las reclamaciones de derecho que pudiera presentar el rey de Castilla”

SE ARMÓ LA MARIMORENA ¿de dónde viene esta frase?

Describe una gran algarabía, o, mucho alboroto, con disputas, reyertas, voces y golpes.

Es común explicar esta expresión de acuerdo con la pretendida historia de una mesonera llamada María, o María Morena. Tabernera de fuerte carácter, regañona y amiga de pendencias. Esta historia sugiere que a mediados del siglo XVI había una taberna en Madrid regentada por esta mujer y su esposo, un tal Alonso de Zayas. Estos mesoneros guardaban el mejor vino para sus clientes distinguidos y ofrecían el de menos calidad al vulgo. En cierta ocasión parece que los clientes se enfadaron y quisieron probar el vino bueno, a lo que la fornida mesonera se negó en redondo. La disputa fue tan fenomenal que no quedó mesa sana ni silla en que sentarse, y los golpes y las puñadas se repartieron con tanto ímpetu que sólo la llegada de los alguaciles pudo disolver la cuestión. La fama de aquella trifulca prosperó y por esta razón se habla hoy de esta mesonera. Ahora bien, a la mayoría de las taberneras y venteras de aquella época se las llamaba María, (como Maritornes) y es el nombre tópico de las mozas de las posadas, también. Acostumbradas al trasiego de huéspedes y viajeros, estas mozas (asturianas, muchas veces) solían envolverse en disputas y querellas con los hombres cargados de vino y con pocos escrúpulos. La expresión, por tanto, bien puede hacer referencia a la esposa de Alonso de Zayas, o a cualquier otra, dado que Marías eran todas o casi todas las taberneras, y “morena” es la forma típica de llamar a una moza española.

MORENTE: UN FLAMENCO POCO COMÚN

A mí no me gusta el flamenco. Bueno, la palabra no es gustar… A mí lo que me pasa con el flamenco es que no le pillo el pellizco ese que pillan otros (y que me da envidia, lo reconozco)  como me pasa con un buen blues. ¿Qué le vamos a hacer? nadie es perfecto. Aun así siempre he reconocido el flamenco como un gran arte para el que yo no estoy preparado. Me quedo con los quejíos” de sus voces y sus guitarras.

A Enrique le gustaba el flamenco más puro, el más antiguo, el primitivo, pero no se cerraba a nada, y de ahí las críticas que siempre tuvo. Él era hombre abierto, inquieto, y deseoso de mezclar sonidos que parecían tan lejanos. ¿Por qué no? – se decía.

Lo que más le llegaba era, claro, el flamenco más ancestral, el más antiguo –«esa es la música que más me emociona», confesaba en 2006–, pero admiraba al mismo tiempo los sonidos más vanguardistas, la poesía más clásica, la pintura cubista, el rock, el jazz, la música clásica, los ritmos cubano y africanos y el ruido de las guitarras de grupos tan experimentales como Sonic Youth: «Era una persona extremadamente curiosa – cuenta uno de sus grandes amigos que fue con él al Primavera Sound, a ver a grupos como Animal Collective, Sonic Youth… ¡y él alucinaba! Cuando escuchó a Sonic Youth en directo le encantó. Se le veía disfrutar mientras exclamaba: “yo quiero algo así. Quiero esas guitarras, esos ambientes, esas texturas”».

MORENTE Y SUS “MODERNURAS”

Así calificaba su mujer todo el interés del cantaor por fusionar el flamenco con artistas tan dispares como Max Roach, Chick Corea, Sabicas, Lagartija Nick, Chef Khaled o Sonic Youth… con los que «¡alucinaba!»

La mujer de Enrique Morente, Aurora, le decía casi como a modo de reproche: «¡Siempre estás con las “modernuras”!». No le faltaba razón, porque el cantaor granadino fue siempre un artista rebelde e inagotable a quien ese gusto por las «modernuras» le hicieron ganarse apelativos tan poco comunes en su terreno como el de «artista en continua experimentación», «el flamenco más revolucionario» o «el más punk de los cantadores».

ADIÓS A OTRO GRANAINO: ENRIQUE MORENTE

Aquí una de sus fusiones. Con otros “granainos”: Lagartija Nick

LEONOR DE AQUITANIA, UNA MADRE MUY MIMOSA

Ricardo Corazón de Léon fue un niño mimado por su madre, la gran Leonor de Aquitania (una de las grandes referentes del papel de la mujer en la edad media) estaba siempre detrás de él, lo introdujo en el mundo de la poesía y los cantares, convirtiéndolo en un gran amante de los trovadores (se insinúa que en todos los sentidos), además si Ricardo se metía en líos allá estaba su madre para sacarle las castañas del fuego. Por esto y porque su padre, Enrique II, era un machista y un tirano, Leonor fue encerrada en una torre hasta la muerte de éste. Ricardo empezó pronto a conspirar contra su padre hasta que se hizo con el trono de Inglaterra, ya era rey de Aquitania, por parte de madre, uniendo así un gran imperio no sin las consiguientes tensiones políticas. A parte de todo esto, Ricardo pasó la mayor parte de su vida en tierras francesas, apenas pisó su “reino inglés” y de hecho no sabía hablar el inglés, se expresaba siempre en francés, decía que “en Inglaterra hace frío y siempre está lloviendo”.

CUANDO NADA BUSCABA (INTENTO)

nuevo intento.

Yo no buscaba
Y en ti me fijé
Yo, nada quería
Y así te encontré.
Te encontré cuando apenas buscaba…
Si acaso, unos besos y algunos abrazos
Pero hiciste que mi virgen lienzo
Se inundara con miles de trazos.
Encontré en tu virginidad
Eternas y bellas miradas
Ojos que aún no había mirado
Cuerpos, ni besos, ni nada.
Y me mostraste una hermosa piel
Que aún no había sido dibujada
Y la mimeticé lentamente con la mía
Dejándola por siempre hermanada.
Encontré unos labios carnosos
Que aún no habían compartido
Su jugo, su color y su vida
Todo eso que yo solo vivo.
Y un día acaricié tus manos
Desnudas aún de otro tacto
Que hicieron de mí tu furtivo
Dispuesto de nuevo al asalto.
Después bebí de unos pechos
De los que nadie su néctar probó
Y me supuse en un sueño
Del que nadie ya me despertó.
Y finalmente me encontré entre muslos
Que aún no habían rodeado
Y supe que me alejaba de mí por siempre
Y que mi vida te había entregado.
Y han pasado ya muchos años
de aquel momento en que me hice tu esclavo
sí, han pasado muchos años
pero nunca parece demasiado.
Esa eres tú, una vida después,
Aquella joven alcalina y frágil
Capaz de enamorar y enloquecer
Y de hacer lo difícil más fácil.
Aún te dibujas como esa joven
Que me abrió las puertas esa noche
Metiéndome en un laberinto eterno
Del que nadie ya me desaloje.
Y aún sigues eterna
Y no dejas de mostrarte así
Virgen de recuerdos oscuros
Capaz de hacer de un no un sí.
Y sigues subida a ese árbol
Como esa fruta que tú solo eres
Mientras yo intento alcanzarte siempre
Cobrándome lo que no me debes.
Soy yo quien debiera pagarte
Todo eso que me has entregado
Pero te empeñas en dejarlo estar
Como si no te lo hubiera robado.
Y sigues siendo esa fruta
Carnosa, apetitosa y alcalina
Esa que necesito comer siempre
Esa que me entrega mi vida.
Me gusta tanto tu boca fértil
Aunque sea un beso lo que me niega
Como me gusta tu cuerpo brioso
Cuando de él me deja fuera.
Pero me gusta más tu boca
Cuando es sus labios lo que abre
Y más aún me gusta tu cuerpo
cuando bajo su felpudo deja la llave.
Me gusta cuando me niegas
A pesar de mi insistencia
Que es la que consigue finalmente
Dejar a tu boca en evidencia.
Me gusta compartir tu crepúsculo
Igual que me gusta ver tu alba
Pero más me gusta verte dormida
Y haces de la palabra, calma.
Es tu cuerpo una tumba
Donde se da vida al muerto
El huerto donde nace y crece
Mi alma, mi vida, y mi cuerpo.
Es allí donde las perversas tinieblas
Vencidas son finalmente por la luz
Y es también ese monte sagrado
Donde un día pusieron la cruz.
Veo por todo tu cuerpo
Dibujadas miles de huellas
De mis pisadas que buscan sin éxito
Como viajarte a las estrellas
Son huellas de pisadas desnudas
Dibujadas por mi boca y mis manos
Huellas que se grabaron a fuego lento
Incapacitado para quemarnos
Y capaz fue tu boca – ah, esa boca –
De hacer real el único de mis sueños
Capaz de hacerme pintor
De miles de cuadros sin dueños.
Ha sido también tu hermoso cuerpo
El que me prestó ese primer lienzo
Que pinté sin ojos ni manos
Que no necesito cuando te pienso.
¿Cómo agradecer algún día
Todo lo que debo a tu belleza
Que me hizo sentir artista
Aun sin poseer la menor destreza
Y sí, me siento vivo y artista
Cuando me dejas dormir en tu suelo
Cuando te compartes y entregas
Llevándome hasta tu cielo.
En tu mar, pez me siento
Y en tu cielo me siento ave
Pero artista solo puedo sentirme
Cuando tú me entregas la llave.
Ahora nada me queda
Si acaso este recuerdo que tomo
Ese que no es más que eso
Y por eso lo recuerdo, y lloro.
¿Por qué el amor es capricho?
¿por qué entramos en el juego?
¿por qué no bebimos agua
En lugar de comernos el fuego?
Pero yo te quiero siempre
Siempre te quiero y te deseo
Aunque ya nunca te tengo
Aunque ya nunca te veo.
Y quiero seguir viviendo así
Dominado por ese ansia
Cuando yo era tu Renoir
Cuando tú eras mi Francia.
Y así me siento siempre
Vencedor de esta batalla
Que nació ese mágico dia
Cuando yo nada buscaba

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