ANDALUCÍA ¿PUENTE ENTRE CULTURAS?

“Siempre hemos sido un pueblo integrador, acogedor, y capaz de aprender de todo y cuanto nos llegaba, que no era poco. Es ahí donde reside nuestro arte, nuestra gastronomía, nuestra música, nuestras letras y, ¿por qué no decirlo? – nuestra propia idiosincrasia, esa que muchos critican, y la que otros muchos envidian. ¿Vamos a dejar de hacerlo ahora?
El esplendor del milagro andaluz no es sino consecuencia de un enamoramiento, como debería serlo cualquier milagro: de una mutua fascinación.
Durante dos mil años, los judíos consideraron “Sefarad” su tierra prometida. Y los árabes estuvieron circundados secularmente por pueblos helenizados y romanizados. No es solo Siria quien los configura, sino la India, la Bactriana o la misma Persia.
Son almas hechas de muchas almas – todas diferentes – y, al adentrarse en Andalucía, redescubren Roma: su orden, sus monumentos, su alma máter.
¿Y qué hacen estos nuevos inquilinos? ¿romper con todo lo que ven y desconocen?
No. Deciden observar, aprender lo poco que no conocen y hacerlo suyo. A cambio, Andalucía recobra con los árabes su perfume oriental: ese que tuvo con Tartessos, con Fenicia y con Cartago.
Es por esto por lo que hoy en día no podemos renunciar a todo lo que nos llega de fuera con el pretexto de que viene a invadir.
¿Acaso nosotros no invadimos, y, con ello, ayudamos a otros a ser mejores? ¿por qué ese miedo a lo de fuera cuando puede ayudarnos a seguir siendo lo que somos?
Un pueblo no deja de serlo por aceptarse a sí mismo, y no hay mejor manera de aceptarte, y saber de tu valía, cuando conozcas al otro que vive cerca o lejos de ti.
¿Cómo puedes saber que lo tuyo es lo bueno sin saber si hay algo màs?
En eso siempre hemos sido ricos, y sabios como pocos. No es el momento de dejar de serlo, de seguir aprendiendo, de seguir haciendo nuestro lo que viene de lejos.

Como dice Gala en su estudio sobre la cultura andaluza: sin ejercicio, sin intercambio, sin ósmosis, se quedan vacías y mueren. Su eterno dilema es crecer o morir. No hay  más.
Un pueblo vivo, como lo es el andaluz, no puede vivir de espaldas al mundo porque de él se ha alimentado, y gracias a la multiculturalidad que aquí vivió, convivió, y también luchó, hoy tenemos el legado que todos envidian y que todos quieren visitar.
¿Acaso no podemos dejarle algo así también a los nietos de nuestros nietos? ¿Por qué para nosotros ha sido bueno y para ellos no ha de serlo? Tampoco en la época de las grandes construcciones de las que hoy disfrutamos fue fácil convivir. Aprendamos de ello pues.
Hoy somos Andalucía, pero otro día fuimos Al-Andalus, y también Sefarad. ¿Acaso ha cambiado algo en nosotros? Pues claro que sí. Hoy somos toda esa mezcla cultural y es eso lo que sigue haciéndonos un pueblo noble y con ganas de vivir y de convivir.
Es en Andalucía donde se cruzan todos los artes. El musical, el literario, el de la pintura, el de la arquitectura, y todos han sido aprovechados por artistas foráneos que han venido también aquí a mamar de la ubre artística y a sentirse andaluces universales, que es lo que, en el fondo, somos.
El arte andaluz es también una forma de vida, una idiosincrasia, bañada por la alegría de sus gentes y de su sol errante que ha guiado hasta aquí a grandes artistas que, después, no solo disfrutaron del legado que encontraron, sino que se enamoraron del olor de su tierra y de sus gentes.
Sigamos siendo eso, una confluencia de culturas por donde fluya el arte… Andaluz o no.

Andalucía no es España, ni siquiera Europa. ¿Acaso nos pertenecen artistas como Gustavo Adolfo Becquer, Diego de Velázquez, Zurbarán, Federico García Lorca, Rafael Albeti, o Pablo Ruiz Picasso? Ellos son parte de nuestro legado, pero ya no son solo nuestros.
¿Y acaso no deberíamos sentir como andaluces a artistas como Irving, Dalí, Brennan, Strummer, por ejemplo, todos ellos enamorados del arte andaluz?
¿No es acaso andaluza la Alhambra pintada de color rojo africano, o la Mezquita de esa Córdoba tan árabe como nuestra, o la misma Torre del Oro con sus azulejos que al brillar al sol adquirían tonalidades doradas y mágicas?
Todo lo que está en Andalucía lo hemos adoptado como nuestro, porque está aquí, lo hiciera quien lo hiciera. Eso deberíamos ser el día de hoy, y el de mañana, como nuestro arte, un arte que no pertenece a nadie porque de nadie es, sino del mundo.
Y de nuestro arte y de su historia tenemos que aprender que nuestra Andalucía no es siquiera nuestra Andalucía… Andalucía es Univero de Todos.
La cultura, en definitiva, es ese todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, ley, costumbres y toda la serie de capacidades y hábitos que el hombre adquiere en tanto que es miembro de la sociedad donde convive.

¿Cambiamos ahora?”

todo en word…………………………….ANDALUCÍA

3 comentarios

  1. Me tocas la fibra. Yo siempre he sentido eso, pero claro, no sabía como expresarlo. No entiendo eso de: Me siento andaluz. No, me siento del mundo entero, y mi mente abierta es fruto, seguramente, de comprender todo lo que tú has plasmado más arriba. Te felicito.

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