PEDAZO DE DIBUJO DE LUIYI SOBRE LO QUE ESTÁ PASANDO

Estos hombres sin vida nos dicen que es el momento de tomar la calle…

Tomarla con agua, bien disuelta y removida, y, después, beberla, y acabar así con el dolor de cabeza que produce ver lo poco que hasta ahora hemos importado.

¿Cómo puedes ser protagonista de la película y que te traten como a un simple extra? Y, como a ellos, te dan un bocata frío y un botellín de agua caliente para que te sientas pagado y sigas haciéndole el trabajo… Ah, y encima de todo, no se te olvide mostrarte agradecido.

TODOS CONTRA EL 15 M ¡CUIDADO!

Ya ha empezado la maquinaria de desprestigio.

Ya empiezan a molestar y hay que acabar con ellos. Dicen los medios de comunicación que las encuestas ya hablan de que la gente no valora igualmente el movimiento del 15M. Y esa encuesta ¿a quién se la has hecho? ¿es como las que hacéis para las elecciones, que nunca aciertan? ¡Ya está bien de manipular!

Los medios de comunicación empiezan su trabajo rastrero y vendido (sí, vendido) Esta noche he llegado a oir en un debate de Antena 3 que todos los del 15M son partidarios de la violencia porque lo han demostrado en Barcelona. La periodista (por llamarla de alguna manera) se ha dedicado a decir que todos los del 15M están a favor de la violencia, y que esto deja de ser algo simpático.

La elementa se llama Pilar Cernuda. ¿Es que no hay códigos de ética en el mundo del periodismo? ¿Quieres que hagamos con todos los periodistas lo que hago contigo, o ellos no tienen porqué pagar el pato por tu incompetencia?

¿Podemos decir nosotros que todos los periodistas sois unos vendidos y que no tenéis verguenza, que todos los políticos son unos ladrones y corruptos? Y0 creo que no, así que no hagas lo mismo… Pero claro, tú estás haciendo tu trabajo. Te pagan para ser la voz de tu amo.

El movimiento 15-M, al que cada vez se suma más gente – os guste o no – pide que cambien las cosas, que cambie la manera de hacerse política y que, por fin, empiecen a pensar en la gente. Y vosotros, los periodistas, deberíais ser los primeros en apoyar… Aunque no os paguemos (bueno, sin nosotros no hay prensa)

¡NO NOS DEJEMOS MANIPULAR! ¡ES NUESTRO MOMENTO, EL DE LA GENTE DE LA CALLE!

¡NO A LA VIOLENCIA!

 

ciudades unidas a un personaje: ODENSE Y ANDERSEN

La casa natal de H.C. Andersen está en la ciudad de Odense. Es uno de los museos más antiguos dedicados al poeta y escritor. En su afán por acercar al visitante su figura, organiza, desde el 26 de junio al 8 de agosto, un desfile que dura aproximadamente veinte minutos en los jardines que hay enfrente, en el Lotze’s Have. Bajo el título “20 Cuentos en 20 Minutos” se recuperan algunos de los más entrañables protagonistas de estas historias de fantasía. Las actuaciones tendrán lugar de lunes a sábado, a las once de la mañana, a la una de la tarde y a las tres.

Visitar Odense es una oportunidad para que los mayores echen la vista atrás y para que los más pequeños rememoren algunos de sus cuentos infantiles favoritos, de la mano del creador de historias como “La Sirenita”, “El Patio Feo”, “Pulgarcita” y “El soldadito de Plomo”, Hans Christian Andersen.

Sus estrechas calles adoquinadas, sus cafeterías y restaurantes, invitan a descubrir cada uno de los rincones de la que está considerada tercera ciudad más grande de Dinamarca tras su capital y Aarhus. Moldeada por el río que la recorre y el fiordo que la rodea, es fácilmente manejable y está repleta de espacios verdes, museos, teatros, comercios…

¿te hace un viajito?

el lunes Toledo y el Greco

RESACÓN (desvarío mental)

Nunca me gustaron las resacas… Sobre todo  esas que me he empeñado en conocer sabiendo lo mal acompañadas que vendrían. No, nunca me gustaron, pero ese día menos aún.
Ya cuando desperté me asusté. Antes de abrir los ojos ya podía sentir el martilleo constante sobre mis sienes, la sequedad de mi lengua moribunda, y, sobre todo, el sabor agrio de una boca cerrada que no me atrevía a abrir. Mientras mi pie buscaba el suelo frío pensé en lo último que recordaba de la noche anterior… ¡Todo se había esfumado!

Al abrir los ojos creí reconocer el lugar, pero me costó mucho hacerlo – lo reconozco. Fue, finalmente, esa puerta de estilo árabe la que me hizo asustar… ¡Y de qué manera!
Miré al otro lado de la cama y el miedo se metamorfoseó al estado sólido. Al menos yo lo pude tocar cuando vi a mi amiga Isabella mirándome como quien acaba de encontrar al mismo demonio sobre su cama…
Iba vestida con ropa de calle, y en su cara no vi restos de resaca, y eso me sorprendió. Me miraba de manera extraña, con dolor, casi con desprecio… ¿O era odio? No lo supe descifrar en esos momentos tan extraños…
Yo también me sentí mal, y no supe qué decir para defenderme, o para pedirle excusas por lo que, sin duda, había sido un gran error.
-¿Cómo has podido hacerle esto a tu mujer? – me pregunté, sabiendo que de esta no me salvaba nadie – Y, además, con Isabella, a quien – hasta entonces – consideraba una de mis mejores amigas.
No me podía creer que hubiera tenido la desverguenza de acabar en su casa, en su habitación, en su cama…
¡Y en su marido!…
¿O él en mí? ¡Qué más da!
Cuando me echó de allí, y salí aún desnudo, sentí un violento dolor en mi tren trasero… Pero dolía mucho más la verguenza.