La celiferoteca (cuento)

 (una amiga muy especial me ha pedido una pequeña historia para una ludoteca que van a abrir. Se llama ¿Saltamontes?. Esta es la historia. Buena suerte)

Esta que aquí te voy a contar es la bonita historia de una amiga muy especial llamada Flicka, la patas largas.
Nuestra amiga Flicka era una saltamontes, y  era la más querida de todo el campo, ese que estaba tan  cerca de la tierra donde vivían los humanos.
Nuestra amiga era una saltamontes joven y con muchas ganas de ayudar a los demás… Ese era su objetivo en la vida.

Como todos los de su especie, Flicka sufría continuos cambios de color, cada uno con cada una de las estaciones… A veces era verde. En ciertos momentos roja, y color castaño en otros… pero había algo que nunca, ¡NUNCA!, cambiaba en ella: Ella nunca borraba la sonrisa de su boca, ni se alejaba de su exquisita bondad.

Ella siempre había adorado a los demás saltamontes, y a sus primos los grillos, y a las moscas, y a los gusanos, y a las mariposas… En realidad, para nuestra amiga, no había diferencias entre unos y otros de todos los que vivían en ese, su campo porque todos eran animales como ella. Unos más grandes, otros más fuertes, otros más veloces… Pero todos animales, sin más. Todos eran diferentes, y todos eran iguales… Y ese era el encanto del lugar.

– Tú eres único era la frase que siempre le gustaba decir a sus amigos cuando estaban tristes
– ¿de veras lo crees? – preguntaba ese su amigo
– pues claro que sí – le respondía sonriendo – Tú eres único… Como los demás.

Ya te he dicho que nuestra amiga siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo, pero si Flicka adoraba a alguien por encima de los demás, esos eran, sin duda alguna, los pequeños insectos, con los que nunca dejaba de jugar y reír.
Un día,  aconsejada por su primo el grillo, decidió montar una “celiferoteca”, un lugar donde todos los de su especie (y los que no lo eran) pudieran disfrutar y aprender al mismo tiempo.
¿Y porqué tenemos que llevar a nuestros hijos a tu “celiferoteca”? le preguntaban los demás miembros de la comunidad – ¿qué sabes tú de niños?
Nuestra amiga saltamontes sabía de todo, pero sobre todo sabía de niños, porque los adoraba y porque nunca había dejado de sentirse como tal. Además, tenía una ventaja con respecto a los demás animales, ya que ella vivía tanto en la tierra como en el aire, y era capaz de volar, de andar o de saltar.
Pero no era por eso por lo que todos, sobre todo los niños a los que ayudaba, la respetaban y querían.
Ella, al contrario que muchos otros, no pretendía enseñar a nadie a pensar como ella dijera, ni a ser mejor o peor, ni más listo o más guapo… Ella tan solo se dedicaba a acercar a unos a otros, haciendo ver que nadie era más que nadie, y, por supuesto, que nadie era inferior al otro.

Ella ayudaba a los niños a seguir adelante, siempre con una sonrisa, dejando pensar libremente y, sobre todo, dejando que los demás eligieran su propio camino, ese que ya tenían marcado por su propia forma de ser. Y por eso todo el mundo estaba contento con ella en el bosque, porque eso era lo más importante para ser un buen maestro: ser capaz de seguir sintiéndose niño y compañero de sus alumnos, mientras le enseña todo eso que ya ha aprendido anteriormente.

Feliz andadura amigos de la nueva cefileroteca

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6 comentarios sobre “La celiferoteca (cuento)

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