El exorcismo – al que tenían que someter al padre, digo yo –  tuvo lugar hace un mes. Tomomi Maishigi fue atada a una silla y sujeta con la cabeza hacia arriba para aplicarle un ritual budista dirigido a espantar a los malos espíritus, que consiste en arrojar agua sobre la cabeza.
La Policía detuvo al padre, Atsushi Maishigi, de 50 años, y al sacerdote Kazuaki Kinoshita, de 56, por la muerte de la pequeña, aunque ambos han rechazado las acusaciones ya que aseguran que sus acciones estaban encaminadas a exorcizar los malos espíritus y no a infligirle un abuso físico.
Tomomi perdió la consciencia durante el ritual, practicado durante la noche del 27 de agosto y, pese a que fue trasladada a un hospital cercano, murió durante la madrugada.

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