Hay veces – muy pocas, la verdad – en las que solo con ver la botella te es más que suficiente.
Antes de abrirla ya sabes que el vino será delicioso… Tal es la sensación de deseo que crea en ti esa botella que te conformas solo con mirarla y esperar ver vertir el líquido caoba sobre la copa.
Y te sientes bien… En el fondo, sabes que solo puedes conformarte con mirar la botella porque no puedes aspirar a probar el vino.
 
Tampoco lo necesitas.

Un comentario en “VINO (primera parte)

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