LA MUSA METEOROLÓGICA (desvarío mental n.48)

La primera vez que la vio escondida en ese cuadro supo que había encontrado a esa persona que había estado esperando toda su vida. Sin él saberlo.

Era ella esa musa que nadie podía reconocer. Ni siquiera ella, y esa que ni él mismo había anhelado nunca… Ella se convirtió en la musa literaria, en la musa somnífera, en la musa musical, y en la musa meteorológica, esa musa capaz de dibujar los calurosos días de verano hasta en las frías noches de invierno.

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