HOY ESPALDAS: ESPALDA DE VERANO

Siempre que veía ese rostro escondido en ese retrato decía esa maravillosa frase: ¡Hace verano”…
Pero sería en sus sueños,  al dormir sobre la espalda de esa mujer irrealmente bella y realmente dibujada, cuando esa frase dejaría de tener sentido, cuando no haría falta volver a utilizarla porque sería entonces cuando siempre haría verano…
A partir de entonces ya no habría más otoños, ni más inviernos… Ni siquiera más primaveras.

ESPALDAS: MONICA BELLUCCI

Este es, sin duda alguna, uno de los lugares de la tierra que me gustaría visitar algún día

HOY, ESPALDAS: MUSAS DE ESPALDAS: CLOTILDE Y SOROLLA

Es lo que tiene soñar con una espalda
que duerme con otro,
que se muestra a otro,
aunque él ni siquiera la mire.
Mejor así,
Esa espalda será siempre mía…
Eternamente.
Me hundo…
Pero me hundo hacia arriba
Mientras me agarro a tu espalda
Para seguir flotando dentro
De este sueño del que no quiero salir.

HOY ESPALDAS: LA ESPALDA MÁS ESPALDA

no hay una sola noche
en la que no recuerde
aquella vez que tu espalda
se hizo mía,
y con ella tu cuerpo entero.
Desde esa noche
no he dejado de soñarte a mi lado,
para toda la vida,
y es ahora cuando puedo disfrutarlo
porque puedo verte a mi lado,
con tu espalda desnuda,
sin tener que soñarlo más…
Aunque no estés conmigo
todas las noches

HOY, ESPALDAS. Una moderna

Cuando despertaba a su lado – podía pasar en cualquier lado, incluso en una cafetería, en una plaza, o en la calle – ella se empeñaba en darle la espalda. A él le daba igual. A él le encantaba toda ella, y aprendió a disfrutar de ella… De su espalda.

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HOY, ESPALDAS: ¿SE LEVANTA O SE ACUESTA?

imageSolo él – el que la pintó – sería capaz de decirnos si esta espalda va a dormir o se acaba de levantar. Yo prefiero imaginarla levantándose, y dejando al pintor desnudo en la cama, sin la sábana con la que ella se ha cubierto, observándola y presenciando su próximo cuadro.

Aún no puedo creerme el dueño
de tan taheña espalda,
el poseedor de las caricias
que la hacen erizar,
de las uñas que la alivian, y,
ni, mucho menos, de esos besos
que salan su dulzura
mientras concibes y amasas
sueños que después soñarás.

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