EL DESEO ES…

…Es un barco de velas altas y blancas,
sin timón capaz de dirigir su rumbo,
sin tripulantes que decidan donde ir,
donde atracar, donde amarrar…
Es un barco que no navega sin más,
sino que vuela a ras  del ancho mar
arrastrado por la fresca brisa del norte
y frenado por el cálido viento del sur.
 
¿Quién es capaz de detener ese barco
que vuela en busca de una isla donde
los amantes podrían vivir eternamente,
sin otro alimento que la fruta que naciera
de las palmeras de sus propias bocas?
 
 Y ese barco que navega cada día más rápido
nació de un rostro pintado al azar, y que,
después, se disfrazó de cuerpo desnudo,
donde el mar lo alejó de tierra firme
y lo llevó a alta mar donde vaga sin rumbo,
como pasa con los sueños que no se cumplen.
 
Y ese barco sigue arriando viejas anclas,
y  moviendo sus pesadas y oxidadas cadenas
mientras las velas rugen con el soplido del viento
en medio de un océano bravío que nadie calma..
Ni siquiera la quietud de la noche.
 
En las olas que escancia ese barco hay champán,
y vino, y licores dulces que inundan bocas
de marineros olvidados que persiguen de noche
esos peces que nunca podran pescar.
Mientras el barco deambula sin rumbo
va rompiendo las aguas tranquilas y mansas
provocando un murmullo sordo de sales
que rompe la tranquilidad de la noche
a la espera de la llegada del día,
que es donde los anhelos se diluyen.
 
Y en ese barco sin dueño yo voy rumbo a ti,
y persigo a nado tus saladas  espumas,
imaginándome llegar a la tierra de tu isla,
y dormir al fin allí, acarciando la arena amarilla
que descansa dormida bajo el sol y y tu salado cantar.