EL MARIDO DORMIDO

Después de más de veinte años de relación era la primera vez que ese, su marido, le sorprendía de esa manera. No podía creerlo. Ese hombre, otrora caído, dormido, y pasivo, se había convertido en un fogoso amante, sediento de sangre, de saliva y de carne… ¡Si hasta parecía más joven y fornido!
Ese hombre parecía hasta haber dejado atrás sus canas. Sus manos parecían fuertes y peligrosas, su boca parecía repleta de alcalina saliva, y su cuerpo entero parecía estar cargado de alta tensión. No podía creer que ese hombre que estaba viendo y sintiendo fuera su marido, ese hombre que solo pensaba en ver la televisión y en dormir a pierna suelta.
Su boca, siempre sellada a otra cosa que no fuera el tabaco, ahora permanecía abierta y deseosa, repleta de ardor y de calor y dibujadora de una pasión difícil de contener. Mordía los labios con violenta dulzura, jugando con los labios, con las paletas, y, sobre todo, con una lengua que hacía muchos años que no existía mas que para formular palabras. Sus manos no dejaban de acariciar la piel erizada, de pellizcar los muslos prietos, y de arrancar ropas que para nada necesitaba.
Ese hombre dormido había despertado… ¡Y de qué manera! Era un volcán, un torrente… El amante perfecto… 
La penetró una vez, y otra, y otra más… Y en cada una de sus acometidas había una caricia, un beso, una mirada extraña que antes no había visto nunca… Ni siquiera cuando novios.
Ese brutal acto sexual le había asustado, cambiando todo en ella.
Casi de día, en plena madrugada, ella se levantó de la cama. En realidad no había dormido en toda la noche, recordando todo. Bebiendo agua se decidió. Al llegar de nuevo a la cama, se acercó a él, le miró mientras dormía y lo hizo sin derramar una sola lágrima.
Fueron solo dos cuchillazos, pero certeros. Él no pudo ni abrir los ojos, y murió al instante mientras ella sonreía por primera vez desde que le había descubierto en esa misma cama.
“La próxima serás tú” – dijo limpiándose la sangre de la mano y pensando en su amiga, esa que había estado robando la pasión que a ella le habían estado robando.

6 comentarios

DEJA TU COMENTARIO (bueno o malo)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .