ZARPAR SIEMPRE SOLA

Es la noche un puerto abierto
donde los barcos del deseo
esperan la señal no sonora
que les indique que ya
pueden zarpar sin destino,
con el único rumbo del deleite.
 
Es así por lo que no hay noche
que no te vea zarpar del puerto
donde atracas el barco eterno
de tus sueños no compartidos.
En el luminoso muelle,
pintado del  mismo color
de las sábanas que compartimos,
disimulando, para intentar así
subir a bordo de ese barco,
como el polizón que soy,
me imagino surcando las olas espumosas
de tus besos nocturnos y lejanos,
y la tempestad acuosa y rugiente
del océano de tus abrazos.
 
Allí, esperando a oscuras, espero
que la negrura se haga multicolor,
que los cielos se tiñan de todos 
los colores de la misma aurora
y que las horas y los minutos
se ahoguen en el fondo de ese mar
y allí se detengan… O se aletarguen.
Pero siempre me pasa lo mismo…
Noche tras noche, sueño tras sueño,
siempre me quedo en tierra.
 

BElleZAs

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¿Se puede ser más bonita? Pues todavía los habrá que se empeñen en verla diferente… Pero por el color de su piel