EL BESO MENOS BESO

luiyiDicen, los que lo conocen, que el beso azul es el menos beso de todos los besos, ese que se da cuando uno se despierta solo, o cuando está acompañado pero se tiene que marchar. El azul es ese ósculo que no se puede dar porque a quien quieres darlo… ¡Ese ya no está! Si es que ha estado alguna vez.
El beso azul es ese que imaginas una y otra vez porque ya no te pertenece, aunque conserves su sabor. Es ese beso que podría cambiar todo, pero que deja todo igual.
Ese beso se mezcla y se pierde en el azul, pintándose también de azul, “azulando” lo gris y lo negro, volando y posándose en el aire, y allí viaja hasta esos labios,  ya muertos, donde se posa solo para descansar. Y allí se queda tranquilo, sin que ella lo sienta, sin que ella sepa nada de mí… Y luego vuelve – ¡siempre vuelve!-  y se queda a mi lado disfrazado de sonrisa, siempre pintado de azul, como el cielo que lo entregó…  Siempre permanece azul, incluso cuando lo sueltas, y nunca de rojo fuego, que es el color de todos los besos que ya nunca podrás darle…
 El beso azul es una lágrima que se derrama, y que no te atreves a secar, porque si se seca ¿qué más te queda?
 
 
DIBUJO: LUIYI

Para los que piensan que no aprendimos ingles en la E.G.B.

9788425347962LA IMPORTANCIA DEL INGLES QUE APRENDIMOS EN LA E.G.B.

Damm Square, Amsterdam. Saturday. 19:35

– hello
– hi
– how are you
– I am fine, and you?
– me too
– what time is it?
-it is twenty five to eight
Are you from Amsterdam?
No, I am not
– and where are you from?
– I am from Motril, Spain
– ¡coooño, como yo!

El beso en la poesía

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En un beso, sabrás todo lo que he callado.
Pablo Neruda

No olvides nunca que el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos.
O. K. Bernhardt

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.
Becquer

Una buena manera de empezar el día

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Unos dicen que un beso puede no significar nada. También los hay que dicen que puede cambiarlo todo. Esa es la importancia del beso.
¡MAS BESOS Y MENOS PALABRAS!

CREER

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Nunca creyó en milagros. Ya de niño, el vivir sin padres ni hermanos, siquiera una casa con olor a hogar, como los demás niños, hizo de él una persona desconfiada y solitaria, buscadora tan solo de lo tangible, y alejada de aquellos sueños a los que todos tienen derecho.
Fue un día,  treinta años después de su miserable infancia y cuando creía todo perdiddo, cuando comprendió que los milagros sí que existían… Y tenían rostro de mujer, y nombre de mujer, y hasta olor a mujer.
Esa mujer no era suya, y posiblemente nunca lo sería, pero sólo el verla a diario – aunque fuera a distancia a veces – era suficiente para hacerle soñar, para hacerle feliz, y, sobre todo, para hacerle desear vivir.
Para otros eso sería poco… Para él era mucho. Para él ella fue ese milagro siempre esperado. Entonces comprendió las palabras de aquel cura que fue lo más parecido a una madre, cuando le dijo que no hacía falta ver un milagro para creer en él, sino que sería suficiente con sentirlo… Y ella, a los ojos de todos, era un auténtico milagro.