LOS AMANTES: CONTINUACIÓN DEL ÚLTIMO CAPÍTULO… ser pacientes (la carta)

68331_10200165611886252_386140445_n en la cafetería del hotel pensando en ti, como he estado haciendo toda esta extraña noche, sin poder dormir por tenerte tan cerca.
No intentes buscar una explicación a esto que nos está pasando… No la tiene. Sí, está pasando, y ya es inevitable, como lo es también el saber que, tarde o temprano, todas nuestras fantasías se harán físicas, y nos llevarán hasta ese cielo en el que estamos empeñados en no creer.
En realidad todo esto era inevitable desde el principio, y ambos lo sabíamos. Ni te imaginas las ganas que tengo de entrar en la habitación, acercarme a ti, despertar a todos, y gritar lo mucho que te amo… decir a todo el mundo que es imposible luchar contra algo con tanta fuerza…  y pedir comprensión. Sí, comprensión… Yo no quiero hacer daño a nadie. Sé que tú tampoco, y por eso lo nuestro tendrá que ser siempre así, siempre algo secreto. Y eso lo hará más fuerte y eterno. ¿No es la alegría lo que nos mantiene vivos? ¿y qué hacemos nosotros dejándonos morir?
Pero… ¿cómo hacerlo para no dañar a esos que también queremos?.
Sí, querida, estamos inmersos en una vorágine peligrosa, excitante, viva, matadora… en una odisea de la que no podemos escapar, pero de la que tampoco queremos huir. Vivo ahora mismo dentro de un laberinto y quiero salir. Recorro sus angostos pasillos para encontrar la salida y respirar. Y hay veces – te juro que existen esos momentos – que la encuentro, pero antes de atravesarla vuelvo hacia atrás, me paro y la observo acurrucado entre esas paredes de ciprés… y decido no salir. Ese sol que me espera allí afuera también está rodeado de negros nubarrones que, tarde o temprano, descargarán sobre mí. Como sospechas y sufres yo también dejé de ser feliz tiempo ha, pero esta extraña infelicidad, a veces, me llena, me hace sentir vivo, y, sobre todo, me hace ser parte de ti. Has sido tú quien me ha arrebatado la razón que con tanto mimo labré durante muchos años, y si esa razón no vuelve pronto correré hacia ti, sin pensar en el dolor que pueda crear la lanza que dejaré clavada en una espalda inocente. La dicha de tu alrededor sigue empeñada en no pagarme esa deuda que tiene conmigo… y sé que jamás la cobraré. Eso sí que me mata. Ayer no pude dormir allí, a tu lado. Tus dedos me hicieron el amor, y hoy duelen al verles moverse entre tus manos, nerviosos. No puedo evitar amarte… tampoco puedo sucumbir a lo que deseo. Así que, querida, sólo nos queda el título de esta carta.. O sea…
                                                            Te amo.

 

2 comentarios

  1. Pero que carta más linda y más intensa. Todo sentimientos buenos y remordimientos a la vez. Que verdad cuando dice “que Marga le ha arrebatado la razón”. Pero no me conformo con leer “solo nos queda el titulo de esta carta te amo”.Una vez nacido el sentimiento del amor mutuamente lo bueno es seguir hacia delante y hasta el final.Hay que vivir el momento para bien o para mal. Pero que nunca quede la duda de lo que pudo a ver sido y no fue. Pues lo que este en el destino escrito no va a cambiar.

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