LOS AMANTES CAP 26: ESA COCINA DEL INFIERNO

VIENE DEL CAPÍTULO 25 (LEER ANTES 25 Y 25.1)
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La última semana había sido, sin duda alguna, la más plena y placentera de su inminente y prohibida relación. Se vieron casi a diario, y en más de una ocasión. Por primera vez desde que empezó a trabajar en esa empresa Marga había sido capaz de mentir y hacerse pasar por enferma para no acudir a su puesto y pasar toda la mañana en brazos de ese hombre que la estaba haciendo volver loca. Incluso por las tardes, con cualquier excusa, se veían y hacían el amor una y otra vez, sin importarles nada, ni nadie, que no fueran ellos mismos.
Que Carlos y Esther estuvieran fuera de la ciudad esa semana ayudó, sin duda, para que Marga aparcara sus miedos. La noche en la cocina había despertado todas las mariposas de su estómago, y todos los días, a cualquier hora, recordaba las manos de Javier explorando en su cuerpo bajo esa mesa, delante de Carlos y de Esther. Nunca Marga había hecho algo así, ni siquiera haciéndolo era capaz de creer que estuviera haciéndolo, pero sentir la mano de ese hombre entre sus piernas dibujó un panel de colores y placeres que ni siquiera supiera que pudiera existir… Por eso no podía renunciar a él, y a todo eso que le regalaba.
Por las mañanas, al despertar, y estar sola en esa cama, pensaba en esa mesa y en lo que allí pasó. Había veces que hasta se levantaba, y se sentaba en ella, y cerraba los ojos. No transcurrían ni cinco segundos cuando su propia mano se convertía en la de Javier, y juntos, viajaban de nuevo al país de las tentaciones inabordables. En la ducha, en el coche, en el trabajo, en la compra… En todos lados donde estuviera aparecía siempre la imagen de Javier, y, con él, su mano, avanzando lentamente por sus muslos, pellizcando con suavidad, juntando las yemas de sus dedos sobre un trozo de piel estirada, buscando trocitos de vello escondidos. Con los ojos cerrados podía sentir todo, hacer que se repitiera una y otra vez, y cada vez que eso pasaba la sensación de placer era más y más grande… Podía recordar cómo su dedo – aún no se explicaba cómo podía hacerlo sin que nadie se diera cuenta – apartaba el elástico de la braga apretada a sus ingles candentes, cómo avanzaba lentamente, como una serpiente, hasta llegar a los rizos donde tanto le gustaba jugar antes del abordaje al barco del tesoro.
Ella, con los ojos abiertos, mirando en todo momento a Carlos y a Esther, era incapaz de sostener los suspiros que nacían en su interior. Apoyando los codos en la mesa, y juntando sus manos frente a su boca mordía uno de sus dientes, disimulando, e intentando evitar que el volcán de lava que era su boca escupiera todo el fuego que allí dentro tanto quemaba.
Ese hombre jugaba con ella, en silencio, incluso bebiendo vino, incluso asintiendo ante los comentarios de los otros dos, y nadie era capaz de descubrirle…
Sentir sus dedos excavando en la tierra de su lozanía hizo que Marga se volviera loca de placer. Esa sensación no la había sentido nunca, y fue tan intensa que llegó a sentir ese glorioso final ansiado en no menos de tres ocasiones… Marga no era una mujer, ni una niña… Marga era, en ese momento, una perra en celo.
Primero un orgasmo, luego otro, y finalmente un tercero mientras los otros dos discutían sobre IVA. No podía creerlo, pero deseó bajar al suelo, colocarse bajo la mesa, desabrochar el pantalón de su amante, y devolverle todos y cada uno de los gozos recibidos. Tanto lo pensó que incluso llegó a tirar un tenedor al suelo para hacerlo, pero no fue capaz.
Marga, ¿es que te has vuelto loca? – pensó, recogiendo el tenedor del suelo y mirando el pantalón de ese hombre que tan loca la estaba volviendo.
Carlos y Esther se fueron al salón y Javier se quedó ayudando a recoger la cocina a Marga. Ella aún podía notar el bulto que se dibujaba en su pantalón, bajo la camiseta, y la excitación seguía allí, en su cuerpo, después de tres orgasmos consecutivos. Javier recogía las copas, y ella tiraba los restos al fregadero, apoyada, intentando provocarle con pequeños movimientos de culo que él no parecía percibir, o eso creía ella.
Javier, acercándose a la puerta, observó que Carlos y Esther estaban sentados en el sofá, observando unos libros de viaje, y Javier aprovechó para acercarse por detrás de Marga, apretarse contra ella, y cogiendo con fuerza sus pechos.
-¿qué haces? – preguntó en silencio Marga, asustadísima – eso sí que no
– ya… tranquila – dijo él, frotándose contra ella y cogiéndola por el cuello para besarla apasionadamente. Después, pellizcó su culo y se fue al salón. Y ella se quedó muerta frente al fregadero.
Tanto placer fue el que hizo que ambos se olvidaran de todo y que dieran rienda suelta a su pasión, fuera la hora que fuera, y estuvieran donde estuvieran, sin pensar que ya había unos ojos que les seguían, alguien que empezaba a sospechar de tantos encuentros fortuitos entre ellos dos.

 

PRÓXIMO CAPÍTULO: LA CASA RURAL (se van todos a una casa rural ¡la que se va a liar!)

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Publicado por

josamotril

mi blog solo de relatos: http://josaliteraria.wordpress.com

25 comentarios sobre “LOS AMANTES CAP 26: ESA COCINA DEL INFIERNO”

  1. saber vivir el sexo es algo muy dificil y estos lo estan haciendo de puta madre. A veces es tan claro lo q escribes q hace pensar q lo estes viviendo y luego lo escribas.

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  2. estos se lo montan que te mueres. mezclan lo prohibido con lo peligroso. la adrenalina que tienen que tener.no me extraña que se suban por las paredes. Jjjjjjjj

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  3. estoy con susana. Es una pasada lo que son cpaces de hacer. Él se ve qeu tiene experiencia en estas lides, pero ella es una pasada. No al miedo sexual.

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  4. esta maravillosa historia se está yendo a unos derroteros un poco fáciles. Sexo sexo y más sexo. ¿Todo es eso? ¿Sexo?
    Yo creo que Marga y Javier están enamorados. Y fífjate tu que creo que Javier lo está más aún y me encanta eso

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    1. es el.principio de una historia. y esto se acerca a la realidad. los principios son eso pasión y sexo.esa es la realidad y después cuando se pasa, queda el amor, amistad o nada.

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  5. me he leído todos y cada uno de los capítulos y tengo que decirte que esta novela sería un exitazo si se le diera la promoción adecuada. ¿No has pensado publicarla tú mismo y venderla? Entre amigos y conocidos venderías un buen montón de ejemplares ¿no crees? Yo te compraría y haría que la gente lo hiciera también. Felicidades crack

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  6. Bueno,bueno la cocina está que va arder y sin leña. Cuanto morbo y peligro, como sigan confiandose al final los van a pillar. Pues nadie es tan listo para no ser pillado, ni nadie es tan tonto para no darse cuenta. Además la alocada de Esther con su Luis no se fija en los cambios de Javier, pero ahí esta Carlos que ya esta viendo cosillas que le da por pensar más de la cuenta.

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  7. mis amigas de desayuno y una servidora hemos estado debatiendo hoy sobre este tío del que escribes. A todas nos parece que tiene que ser guapísimo ¿podrías describirlo en un capítulo?
    Estamos enganchadísimas a tu blog desde hacde tiempo

    a y otra cosa todas pensamos que estarías mejor si te cortaras el pelo

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