la canción del capítulo 34: WILD FLOWER, THE CULT

Marga rebuscaba entre los vinilos de Carlos y sin saber porqué recordó esa canción medio tejana que tanto le gustaba en su época de instituto… “Wild flower”

LOS AMANTES: CAP 3 : CAFÉ FRÍO (ÚLTIMA PARTE DE LA CASA RURAL)

wpid-sssa.jpg.jpegLa luz que penetraba por la ventana despertó a Marga.  Sus labios, ajenos a sus preocupaciones, sonreían. Su cuerpo, ajeno a todo, también.  Se sentía cómoda entre esas sábanas de raso, aún con las sensaciones a flor de piel, aún capaz de revivir cada beso, cada caricia, cada acometida de su amante. Su vida había cambiado tanto.. .- pensaba, aún somnolienta, aún deseosa, y aún sintiendo el placer que permanecía dormido en su cuerpo… El día anterior había hecho dos veces el amor con su marido. Con su amante otros tantos duelos… Recordándose sobre el suelo de madera del salón, haciendo el amor entre el sofá, la televisión y la chimenea, no quiso abrir los ojos y seguir disfrutando del recuerdo de ese hombre que le había hecho volver a sentirse viva. Paseando la mano por la cama se dio cuenta de que Carlos ya no estaba junto a ella. Seguía sin querer abrir los ojos. No quería abandonar un sueño que la hacía feliz… demasiado feliz. Finalmente, al sentir la claridad que entraba por la ventana, decidió abrir los ojos.

– ¡Dios mío, las nueve y media!

Levantándose rápidamente, se peinó con ayuda de una cola y de sus propios dedos. No había tiempo para más. Se quitó su camisón, se puso unas bragas nuevas y colocó sobre su cuerpo ese fino vestido que tanto gustaba a Javier. Salió y bajó la escalera sin lavarse siquiera la cara. En el salón no había nadie. Todos estaban sentados en la mesa de la terraza. Al asomar su cara a través de la cortina el sol la deslumbró. En otra situación lo hubiera agradecido. Si había algo que le gustaba era la sensación del sol sobre su rostro al salir de casa. Y eso, en la ciudad, no era muy normal. Javier la miró muy serio. Eso le asustó. Dani, a ese que empezaba a temer desde la noche anterior, también la miraba. Vio algo raro en su mirada. El miedo se hizo patente.

– Buenos días, princesa – dijo Dani, sonriendo maliciosamente, con ese tono nasal que tan desagradable le resultaba – ¿has tenido una mala noche?

– ¿qué…? – preguntó ruborizándose. No pudo evitarlo pues la mirada de ese cerdo parecía decirle que sabía todo y cuanto había pasado en ese salón la noche anterior

– ¿una mala noche o una buena noche? – volvió a sonreír, mientras le guiñaba un ojo

– no sé a qué te refieres – dijo visiblemente contrariada, temblorosa y con la voz acobardada. Tan asustada estuvo que tiró una taza, derramando la leche sobre el mantel.

– ¿Qué te pasa esta mañana querida? – volvió a insistir, sarcástico y cruel al mismo tiempo mientras los demás les miraban extrañados pues todos conocían a Dani y sabían que no daba puntada sin hilo. Ese hombre sabía algo que los demás no, y todos prefirieron escuchar – ¿has tenido una mala noche?

– ¿qué? – preguntó más nerviosa aún, tirando el azucarero también

– bueno, si parece que te tiemblan las manos… ¿y las piernas? – Dani no dejaba de reír, con esa risa que Marga no soportaba

– ¡mira que eres grosero, Dani! – le regañó Carlos, en broma, golpeando su hombro con el puño cerrado – no vas a cambiar nunca. Déjala en paz

– es que ayer alguien se lo pasó muy bien… ¿verdad prima?

– no sé de qué me hablas – contestó con voz temblorosa

– ya… y mi primo tampoco. Pero si se os escuchaba desde mi cuarto

– qué cosas tienes… – dijo Carlos, sabiendo que esas no eran bromas que agradaran a su mujer.

– Hacéis el amor como salvajes. Y luego decís de los maricones… que si somos muy escandalosos, que si no nos cortamos… ¡Que hay que tener más cuidado, joder!

– está bien, la próxima vez tendremos más cuidado… ¿estás contento ya? – volvió a preguntar a Marga, que, más nerviosa aún, se alejó adentrándose de nuevo en la casa, temblorosa y con ganas de llorar

– Tío, no te metas más con ella. Sabes que no le gustan nada esas bromas. Mira que te gusta pinchar… – dijo Carlos a su primo

– ya… ya – dijo Dani, besando a su novio, que también acababa de llegar a la mesa – si se os oía casi desde nuestra casa ¿verdad cari?

– yo no oí nada

wpid-sssa.jpg.jpeg– ¡venga ya! Si lo oímos todos. Hicisteis tanto ruido que me tuve que levantar y todo a dar un paseo… ¡Y si supierais lo que vi!

– bueno, ya está bien. Desayunemos ya  – intervino Javier, levantándose también – voy a traer más azúcar.

Javier entró en la casa. Miró a través de la cortina para ver que todos seguían sentados, y subió las escaleras saltando de dos en dos escalones. Al llegar arriba vio a Marga en su habitación. Estaba muy nerviosa. Javier entró, y, sin decir nada, se acercó a la ventana. Todos seguían sentados. Entonces se acercó a Marga, la abrazó con fuerza por la espalda, posando sus manos en su vientre, buscando el elástico de la braga a través del vestido, y le besó la nuca.

– Ese cabronazo lo sabe todo… y no parará hasta destrozarme. Nunca le caí bien

– no, Marga, cariño… estás equivocada

– ¿cómo? ¿no has visto que nos vio? – preguntó nerviosa, separándose de Javier – además, ten cuidado, nos pueden ver

– él cree que los del salón erais Carlos y tú. Con la oscuridad no pudo vernos bien

– ¿y cómo lo sabes?

– porque esta mañana me lo ha contado a mí primero. Ya sabes que un chisme le puede. Yo lo sé y por eso me he levantado el primero, para buscarle y decirle que si decía algo lo mataba

– ¿y qué te ha dicho? – preguntó muy seria, notando en su mirada una seguridad que casi la asustó

– me ha dicho que tú y Carlos tuvisteis fiesta en el salón cuando todos estábamos dormidos. Con la oscuridad no pudo ver  bien. Estaba todo oscuro y desde la ventana no pudo ver bien

– ¿y si le dice algo a Carlos? Carlos sabrá que no era él quien estaba conmigo

–  no le dirá nada, tranquila

– ¿cómo estás tan seguro?

– porque le he dicho que yo también os vi desde arriba. Le he dicho que me desperté para ir al baño y os vi desde arriba. Le he pedido, por favor, que no diga nada o pensaréis que os estuve espiando. O peor aún, que él os estuvo espiando también

– ¿crees que se callará?

– claro que sí. Se lo he pedido yo. Le he dicho que como sepan que yo también les vi lo mato. Y se lo he dicho muy en serio… ya sabes que es un cobardica

– gracias a Dios.

Los dos, incapaces de vencer a un deseo cada vez más intenso, se abrazaron con fuerza, unieron sus bocas durante no más de cinco segundos. El sabor a café caliente de Javier le gustó a Marga, que deseó que el beso durara más tiempo.

– Venga, cariño, que tenemos que bajar ya – dijo él, separándose de ella y regalándole esa mirada que a ella volvía tan loca.

– Creo que me estoy enamorando de ti – le dijo muy seria, pero confiada, y deseosa de hacerlo por fin, después de besarle en los labios, sin sentir miedo alguno

– tranquila…  – dijo un tanto confundido, nervioso por primera vez – los dos sabemos que tenemos que dejarlo así. Seremos amantes siempre, nos amaremos siempre, pero…

– pero nunca podremos estar juntos del todo

– eso me temo, querida… Por ellos

– ya… – le dijo muy triste, viendo cómo se alejaba pero comprendiendo que lo que decía era verdad. Ellos serían amantes siempre, pero nunca podría dejar a su marido, y mucho menos por el marido de su mejor amiga, casi hermana. Los dos volvieron a la terraza.

– ¿Tú no ibas a traer azúcar? – preguntó Carlos a Javier, al verle llegar limpiándose las manos sobre el trasero de su vaquero

– ¿qué? – preguntó contrariado

– que has ido a la cocina a por el azúcar, querido – le dijo Esther – y no lo has traído

– ah sí, he entrado al baño y se me ha olvidado. Ahora vuelvo

– está de un raro… Esta noche no ha dormido nada. Pero nada de nada. Toda la noche despierto…

– tendría cosas más importantes que hacer – dijo riendo Dani maliciosamente volviendo a mirar a Marga. Pero Marga ya había dejado de sentir miedo por sus comentarios mordaces. Aun así esa mirada era muy extraña… Ese hombre, dijera lo que dijera Javier, sabía mucho más.

Sentada en la mesa pensaba en ello mientras se tomaba el café… un café muy frío. Tan frío como el que sintió al sentir de nuevo la mirada y la sonrisa de Dani. Aprovechando que se habían quedado solos la miró sonriente.

– Lo sé todo. Os vi a los dos– le dijo en silencio, moviendo sus labios, y guiñándole uno de sus ojos.

Marga se sintió morir.

Tomarse en serio un país es pensar en su futuro

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Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA , Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa  por su excelente nivel educativo. Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios (en España uno de cada tres jóvenes dejan sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria ). Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE. Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones. La educación gratuita desde preescolar hasta la universidadincluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa  que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo? «El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines…)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.