Visitas del blog ayer

Mirando las estadísticas de ayer del blog me he fijado que las mayores visitas vinieron de España (1673 visitas) pero me ha sorprendido que en México nos visitaran casi 700 personas. En Argentina no llegan a las 100.
Este es el post más visitado de ayer, con 702:
https://josamotril.wordpress.com/2011/06/08/la-masajista-relato-erotico/

las vías de tu tren

Ramón Casas Carbó1Me gustaría crear, por primera vez,  las vías del tren que cargaran el placer que ansías, sobre la tierra mojada de tu espalda. Para ello no usaría hierro, ni madera, ni siquiera tornillos… Tan solo acudiría a mis uñas para marcar el camino, y con ellas haría las marcas que siguieran ese sendero que conduce hasta los secretos más íntimo de tu placer…
¡Y gozarte!
¡Y hacerte gozar!
¡Y no despertar nunca más!

 

(el beso lleno) EL VASO LLENO

imageHay momentos en los que lo imposible deja de serlo, en los que lo irrealizable se hace físico, y en los que lo incoloro recupera todos los colores. Es ese momento mágico cuando dos bocas quieren juntarse pero saben de la imposibilidad del evento… En ese momento los sentimientos se hacen líquido, y, lentamente, se escancian sobre el frágil vaso del deseo, llenándolo hasta que desborda. Después, ya todo es posible… ¡Todo!

LA SIRENA AZUL (cuento para niñas mayores)

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Érase una vez una sirena de color azul, que es, en realidad, el color de todas las sirenas reales. Esta sirena estaba siempre triste y solitaria, como también lo han estado siempre, y descansaba en el confín de la tierra, allí donde nadie había llegado jamás, y allí de donde ella no se movía nunca. Era aquel su lugar de descanso, tanto en invierno como en verano, y era allí donde lloraba todas sus penas, donde peinaba todos su pelos, y donde nacía eso que nosotros llamamos el mar.
Eso es el mar – por si no te lo han dicho nunca. El mar azul no es otra cosa que el pelo ondulado y azul de la triste sirena, mezclado con cada una de las lágrimas derramadas por culpa de un amor marinero que la abandonó, y que la cambió por salir del mar y volver a la tierra con los suyos… Y allí sigue él, olvidándola cada día que pasa… Y allí sigue ella, llorando a diario, acariciando aquella caracola donde puede oír su voz cada vez que la acerca a su oído.