EL AMANTE ESCRITOR

image

Como siempre sucedía en los últimos… ¿diez años? Carlos despertó abrazándose a ella, acariciando su cabello, besando su cuello bajo el pelo y dibujando flores con uno de sus dedos sobre toda la mano de ella.  De fondo, como siempre también, sus suaves susurros en forma de baladas. Después, suspirando y respirando sobre su espalda, bajó saltando de lunar en lunar hasta llegar a la cesta llena de frutas que eran sus caderas. Allí besó también, e incluso dejó que el más húmedo de los músculos jugara con su piel despierta, y disfrutó de su sueño, sin despertar sus ojos, como siempre hacía, mañana tras mañana, semana tras semana, mes tras mes… Año tras año.
Después de limpiar su espalda y caderas de la nada de la noche le dio la vuelta al paisaje lunar por donde su boca paseaba y besó su corvo vientre, sus caderas, y dibujó gaviotas alrededor de las islas de sus senos, donde no podía morar para así no despertarla.
Ella, aún despiertamente dormida, sonreía en silencio mientras su amado sin rostro besaba sus muslos y sus rodillas y acariciaba todo el contorno de su cuerpo disfrutando de su piel erizada.  Fue al llegar al calor de sus ingles dormidas cuando todo se detuvo, cuando él cambió su tono romántico y embelesado, rompiéndolo, y cuando, sin decir nada, se levantó y rompió ese ritual que no siempre le gustaba… Pero sí ese día.
Ella, dispuesta a dejarse vencer, había separado sus muslos, arando el camino para la siembra y dejando su tierra abierta para que el agricultor dispusiera de las semillas e hiciera a su antojo el huerto del que luego se alimentaría, pero él se había detenido, apartado y marchado. ¿Por qué? – siguió preguntándose mientras despejaba los estertores de su cuerpo, convulso aún.Cuando él se levantó de la cama ella empezaba a despertar de un extraño sueño en el que aún seguía envuelta. Aunque él se vestía rápidamente, y podía verlo,  aún le parecía sentir los dedos calientes de su marido sobre su desnuda piel, que, por cierto, ya llevaba tiempo despierta. Esa era la ventaja de su piel, que, al contrario que ella misma, no necesitaba ojos para despertar.
Ella, aún medio dominada por el sueño y el deseo, le buscó por la cama, buscando esas manos suaves y que tan bien entendían a su cuerpo, y que, de repente, habían dejado de pasear por ese desierto en el que, de pronto, se convirtió toda ella.
Él ya se había marchado, casi desnudo, seguramente descalzo, y con una erección difícil de ocultar. El fuerte ruido de la puerta al cerrarse tras él le hizo asustar. ¿Dónde iba con tanta prisa si era sábado? – pensó, mirando el reloj, que marcaba las siete y nueve, y tapando su cuerpo desnudo.
Intentando volver a su sueño tecordó con miedo lo que allí había pasado unos minutos antes, intentando encontrar una explicación a esa repentina e inesperada fuga amatoria. No podía entender nada. Él no le había dicho que tuviera que marcharse, y era algo impropio de él… Marcharse así de la cama, sin decir nada, sin besarla, sin abrazarla…
Fue en la ducha, minutos después, cuando comprendió todo.
¡Horror! – pensó, mirándose en el amplio espejo del baño, y viendo su cuerpo desnudo y mojado. Sobre sus dos ingles se dibujaron dos manchas moradas, provocadas por los dientes y los labios de su amante la tarde anterior, y para mayor dolor unas letras extrañas escritas con macabro bolígrafo de color rojo…
– ¡Menudo cabrón! – gritó, pensando en el dolor de su esposo y maldiciendo a su último amante, mientras leía esas extrañas letras que al fin pudo descifrar grabadas en sus ingles:
“ERES MÍA”

4 comentarios

DEJA TU COMENTARIO (bueno o malo)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .