HACE VERANO

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Había en su cara – o eso despertaba en mí – unas ganas enormes de ponerla de espaldas, abrazarla, acariciar su vientre, posar los labios en su cuello, después en su espalda, y finalmente…

¿QUÉ SIGNIFICA?

wpid-project_17_1505_122802.png¿quieres saber qué significa para mí?

Significas tú, la chica que me ha despertado mi lado dormido.
Significa que eres el regalo que siempre quise desde niño.
Significa que, como regalo que eres, te acepto tal y como te muestras.
Significa que sé como eres, que te conozco, y que me gustas más aún.
Significa que jamás quisiera cambiarte por nada.
Significa que jamás quisiera cambiar nada de ti.
Significa que me encantas como eres.
Significa que haría lo que fuera porque pudieras cumplir todos tus sueños.
Significa que quiero verte brillar.
Significa que quiero estar ahí contigo cuando leas esto.
Significa que quiero ser una lágrima de emoción que recorra tu cara al leerlo.
Significa que estaré contigo en las buenas y en las malas.
Significa que te respeto. S
ignifica que confío en ti.
Significa que admiro y muero por tu belleza.
Significa que vivo un poco más también por ella.
Significa que conozco parte de tu pasado.
Significa que quiero tu presente.
Significa que conozco tus errores.
Significa que conozco algunos de tus secretos.
Significa que jamás los juzgaría.
Significa que creo que tú tampoco lo harías conmigo.
Significa qu eno pienso rendirme contigo.
Significa que pienso luchar por ti.
Significa que me gusta lo que ha nacido entre nosotros.
Significa que quiero que mi amor por ti sea nuestro secreto.
Significa que quiero que te guste.
Significa que lo nuestro -sea lo que sea – vale la pena.
Significa que no te necesito para vivir.
Significa que sé que tú tampoco me necesitas.
Significa que haces que vivir sea más bonito, y eso es la vida.
Significa que estaré siempre ahí para ti.
Significa que estaré siempre… Siempre.

SIGNIFICA QUE SI LLEGO TARDE NO TE PREOCUPES… SIGNIFICA QUE AUNQUE TARDE YO LLEGARÉ.
hace verano significa: te adoro.

¡ABAJO LAS DICTADURAS DEL JUEGO! (desvarío en torno al gran Madoz)

¡Acabemos ya con los dictadores del juego!
Juguemos – y dejemos jugar a los demás –  a lo que queramos, con lo que queramos , y como queramos…
¿Quién decide cómo, cuándo, dónde, y a qué, tengo yo que jugar…?
¿Y por qué tenemos que decidir nosotros a qué tienen otros que jugar, cómo tienen que hacerlo, y con qué…? Jugar es solo eso… ¡Jugar!

¡ABAJO LAS DICTADURAS DEL JUEGO!

¡ARRIBA LA IMAGINACIÓN DE UN NIÑO!

fotografía de Chema Mádoz

NUESTRA DISTANCIA (DESVARÍO MENTAL)

wpid-img_18999331364211.jpegAhora mismo, justo en este momento, estás frente a mí…
No estoy ni a tres simples silencios de distancia de tu esquiva boca…
No estoy ni a un simple beso imaginario que posaría en tus labios desde aquí, sin necesidad de moverme…
Y te lo daría así, rápidamente, sin que te diera tiempo a negármelo…
Creo que, en realidad, ahora mismo no estoy ni siquiera más allá de seis de tus vertiginosos pestañeos…
Como mucho, y creo que exagero, quizás esté a cuatro pasos del vals de tus preciosas piernas…
Si quisiera podría hacer que mis dedos llegaran a ti sin que te diera tiempo a reaccionar…
En este momento no estoy ni siquiera a un mundo por soñar de ti…
Ni siquiera a una canción de amor que comience con piano y contrabajo…
Ni siquiera, con miedo a mirarte, estoy a dos calles de lluvia de ti…
Quizás solo  esté a solo siete latidos, y a un solo corazón…
El que tú te llevarás, en un momento,  pegado a la suela de tus zapatos…
Mientras yo me quedo solo, esperando volver a verte pronto.

EL CUMPLE DE LUCAS (CUENTO)

wpid-img_281484344382445.jpegÉrase una vez un bosque en el que  vivían cuatro amiguitos, que siempre estaban jugando.
África  era una ovejita blanca, de largas y suaves orejas. Aitana era una osita de preciosa piel marrón,, y siempre llevaba un lazo rosa en su cabeza. Víctor  era una pequeña gallinita, de plumas blancas y brillantes. Y finalmente estaba Lucas , que era un precioso ejemplar de luciérnaga de alas rosadas.
Jugando estaban los cuatro amigos en el bosque cuando un ruido las sorprendió.
-¿Qué será ese ruido? – preguntaron todos.
Siguiendo el sonido que llegaba hasta ellos se fueron acercando por un camino de flores y musgo suave hasta llegar a lo que parecía una casa.
– El ruido viene de la casa – dijeron – acerquémonos.
Y así lo hicieron. Con cuidado abrieron la puerta, y vieron, en el suelo, sobre una alfombra, a un pequeño bebé que no tendría más de un año.
– Pobrecito – dijeron todos, acercándose a él.
– Buaaaa, Buaaaaa – lloraba el pequeño.
– ¿Qué podemos hacer para que deje de llorar?
– Podría darle un poquito de mi leche – dijo África  – a lo mejor tiene sed
– ¡buena idea, África ! – dijeron las demás
Y así África  le ofreció un vasito lleno de leche fresquita que el bebé se bebió de un tirón
– ¡Qué bien! – dijeron todos – ya ha dejado de llorar. Pero…
– ¡Buaaaaa, buaaaaaa! – el bebé empezó a llorar otra vez, con más fuerza aún
– no es sed lo que tiene. Yo sé lo que le pasa – dijo Almudena, la cierva, asomándose por la ventana. Pero los chicos, algo traviesos, no le hacían caso.
– Yo creo que tendrá hambre – dijo Víctor  – a lo mejor le podemos dar de comer una tortillita con uno de mis huevos
– ¡estupenda idea! – dijeron todos, y le prepararon una sabrosa tortilla con un huevo recién puesto.
El bebé se comió toda la tortilla en un santiamén, y dejó de llorar.
– ¡Bravo, bravo! – gritaron – ha dejado de llorar. Pero…
– ¡Buaaaaa, buaaaaa! – volvió a llorar, con más fuerza si cabe
– no es hambre lo que tiene. Yo sé lo que le pasa – dijo Bárbara, la paloma, pero siguieron sin hacerle caso..
– Chicos, a lo mejor tiene frío. ¿Qué os parece si le tapamos con mi piel? – dijo Aitana, y así lo hizo.
El bebé, acurrucadito entre la suave piel de la osita, cesó en su llanto.
-¡Bravo, bravo… ha dejado de llorar! Pero…
– ¡Buaaaaa, buaaaaa! – volvió a llorar, con más fuerza si cabe
– no es frío lo que tiene. Yo sé lo que le pasa – dijo Gema, la mariposa, pero los chicos seguían sin hacerle caso porque querían solucionarlo ellos solos..
– Chicos, a lo mejor quiere jugar – dijo el gran Lucas, que además, era su cumpleaños  – ¿qué os parece si vuelo sobre ella con mi luz y la entretengo un poquito?. Y así lo hizo.
– ¡Bravo, bravo! – gritaron – ha dejado de llorar. Pero…
– ¡Buaaaaa, buaaaaa! – volvió a llorar, con más fuerza si cabe
– no es aburrimiento lo que tiene. Yo sé lo que le pasa – dijo Gema, otra vez
– ¿ah sí? – preguntaron todos – ¿y qué es?
– pues lo que os pasaría a todos vosotros ¿No notáis que en esta casa falta algo muy importante?
– no sé – dijeron todos mirando alrededor – hay juguetes, hay sillas, hay camas… ¿qué falta?
– pensad en lo que mejor os hace sentir cuando llegáis a casa… ¿lo sabéis ya?
– pues no sabemos – dijeron todos
– esperad aquí. Ahora mismo lo traigo – dijo la cierva maestra brincando por entre los árboles.
Los cuatro amiguitos intentaron que el bebé dejara de llorar, pero no había manera de consolarlo.
Por fin llegó Gema, con Bárbara y con Almudena, se apoyó en la ventana, y les dijo a los chicos que todo estaba solucionado
– ¿qué es lo que has traído? El bebé no deja de llorar
– pues he traído lo único que el bebé necesita para ser feliz. Mirad a la puerta.
Los cuatro amigos, mientras el bebé seguía llorando, vieron como la puerta se iba abriendo lentamente. Asustados, abrazados entre sí, vieron a una hermosa mujer, cargada con una cesta de frutas, que les sonreía cariñosamente.
– ¡Luci, cariño… ya he vuelto de recoger la fruta!
Fue entonces cuando el bebé dejó de llorar y empezó a reír balbuciendo sus primeras palabras
– ¡MA… MÁ… MA… MÁ!
– ¡Es su mamá! – dijeron todos, viendo como la guapa mujer cogía a su hijo y lo abrazaba. –
— ¡Claro! Lo que le pasaba es que echaba de menos a su mamá – dijo Lucas, muy contento
– Yo también echo de menos a la mía – dijo África  – así que me voy a casa
– y yo, y yo – dijeron los demás, despidiéndose del bebé y de su mamá, y agradeciendo a Gema, Barbara y Almudena su ayuda, y pidiéndole perdón por no haberle hecho caso..
Al llegar a sus casas se abrazaron a sus mamás, le dieron un beso muy fuerte, y les dijeron unas palabras mágicas que siempre ponen contentas a las mamás.
– ¿Sabes cuáles son?
– ¡TE QUIERO MAMÁ!

Y colorín colorado
A mamá he contentado
Y colorín colorete
Por eso soy su juguete

PARA IMPRIMIR: eÉrase una vez un bosque muy bonito

HACE VERANO

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Tú,
que deambulas
por la vida,
por la ciudad,
por las calles,
por tu casa,
y por donde
quiera que vayas,
no sabes que siempre
vas acompañada por
la más bella
de todas las sonrisas…
Aunque estés triste
siempre hay momento
en el que tu risa
aparece, y, entonces,
el invierno se hace verano,
la noche se hace día,
y la muerte se hace vida…
Ese es tu secreto,
el secreto de tu belleza…
Tu risa.

EL VENCEDOR VENCIDO

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si alguna vez sintieras que te has rendido ante mí, eso querrá decir que, una vez más, seguirás venciéndome… Como siempre. Y es que tú, en esta dulce batalla de lo nuestro, de eso que nadie sabe que existe, siempre me vencerás…
Y es normal que lo hagas, porque así está escrito – o debería estarlo – entre el ser amirado y el más ferviente de sus admiradores. En esa batalla desigual uno siempre gana… Hasta cuando cree haber perdido.
Lo curioso es que, aun sabiendo como sabemos que tú siempre vences, yo nunca me he sentido derrotado… Al menos hasta ahora.

HOY, JUEGOS

Piensa en esos días…

cropped-swimming.jpg1. Ese que aún no has olvidado
cropped-sarah.jpg2. Ese que más temes
cropped-1551564_568662989870503_1661657684_n.jpg3. Ese que más deseas

RETRATO DE JULIE MANET, POR BERTHE MORISOT

 

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Morisot hizo aquí una pintura genuinamente impresionista. Sus elegantes mujeres parisinas, son notables por su frescura y delicadeza. El artista pinta como nadie las telas almidonadas y la suavidad de la seda de los vestidos de noche, con pinceladas imprecisas, que arrastra por la superficie del lienzo, en las que se refleja la inmediatez del toque del pincel. La “impresión” de haber capturado el instante fugaz en el que una mujer se dispone a vestirse para salir o, al ser interrumpida, mira hacia el espectador, la convierte en un miembro destacado del grupo.

Morisot se casó con Eugene, hermano de Edouard Manet, y Julie – la chica del cuadro – es la hija de ambos. Esta niña fue una de las musas de muchos de los impresionistas, incluido Renoir.