LA HACEDORA DE VERANOS

image

la música que ella siseaba al mirarme fue la que dibujó nuestro primer abrazo… Los perfumes que escanciaba al caminar trajeron nuestra primera caricia… Y el silencio existente entre un latido y otro cuando la veía crearon nuestro primer beso. Ahora sólo queda esperar a despertar algo parecido en ella… Algún día.

GUERRAS INEVITABLES: LA MÚSICA DE TUS HIJOS

image

Antes de decirles a tus hijos que no te gusta la música que escuchan – porque ellos no oyen, sino que escuchan – recuerda cuando eras niño, o adolescente, y a tu padre le horrorizaba la que tú escuchabas.

Lo importante para la música, como para la literatura, y como para cualquier otro arte, es que entren ellos solos, y que vayan descubriendo… El arte no se impone. Se disfruta

HACE VERANO

image

Esa mujer era como ese propósito que todo mortal se hace después de tomarse la duodécima uva en esa noche mágica en la que crees que todo será posible… Sabes que no sucederá, que pasará el año y no será sino el mismo deseo para el año siguiente, ya que no serás capaz de hacerlo…  Pero esa noche puedes desearlo, incluso pedirlo, porque esa noche mágica todo vale.
Es Nochevieja, la noche de los propósitos imposibles, y esa noche puedes desearlo, incluso prometerte que lo intentarás…
Eso era esa mujer para él, ese amor imposible con el que solo se podía soñar.
Unos lo verán triste… Otros, esperanzador. ¿Cómo lo ves tú?

FOTOS QUE PARECEN ESCRITAS

image

Dicen que desnudarse es fácil, que no encierra mayor misterio que el de saber dejar caer la ropa…
¿Y desnudarse estando siempre vestida, sin quitarte una sola prenda, como hacía esa mágica mujer…?
Eso sí que es difícil… Eso sólo puede hacerlo alguien como ella, alguien tan hermoso que hace que sus ropas sean una parte más de su piel, y alguien a quien, lleve lo que lleve puesto,y esté donde esté, siempre parece estar elegantemente desnuda…
Si acaso, con una pamela sobre su pelo, y unos elegantes tacones.

¡MALDITO RELOJ! ¿CUÁNDO DEJARÁS DE FUNCIONAR?

imageUna, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce… ¡Maldito reloj! ¿Cuándo dejarás de funcionar?

Siempre que estaban juntos los dos aparecía ese maldito reloj que parecía una pistola en su espalda, apuntándole, apretándose, urgiéndole para que aprovechara cada segundo, mientras él – ese maldito reloj – hacía de las suyas para que no dejara de transcurrir el tiempo…
¿Por qué no podía detenerse de una vez? ¿Por qué no se levantaba uno de los dos y detenía una de sus agujas? Si hicieran algo tan fácil como eso no tendrían así que separarse
¿Por qué no se callaba ese maldito tic tac tic tac que tanto daño hacía? ¿Por qué no podían ser todo miradas, silencios, y sonrisas esquivas…? ¿Por qué ese maldito reloj no se callaba de una vez…? ¿Por qué ellos no lo detenían, de una vez por todas?
Cuando estaban juntos la hora era lo de menos. En esos momentos ese reloj no convertía los sesenta segundos en un minuto, ni los sesenta minutos en una hora… Ese reloj solo marcaba una cosa, y no era otra que todos esos besos que no se atrevían a darse y que, por ende, jamás recordarían.

¡Maldito reloj de los besos no dados! ¿Cuándo dejarás de funcionar?

SON SUEÑOS…

image

Realmente de lo que esa mujer estaba enamorada era de lo que soñaba, y no de lo que vivía… En sus sueños hacía y deshacía encuentros fortuitos – y no tanto, tejía y destejía caricias que erizaban su piel al recordarlas, pintaba y borraba besos que aún sabían por la mañana… En sus sueños ella hacía lo que despierta no se atrevería nunca a hacer, y también veía cosas que nunca antes habían existido…
Y lo mejor de todo era que todos esos sueños era capaz de recuperarlos, y de revivirlos con igual intensidad, cuando estaba sentada frente a él, tomando un café, un vino, o un té, rodeada de gente que no tardaba en convertirse parte del mobiliario donde ellos hacían el amor en silencio… Tan solo con la mirada.

EL PRÉSTAMO

image

No había en el mundo nadie tan feliz con su vida como lo era ella. ¡Nadie! Todo le gustaba, y de todo disfrutaba… Igual del sol que de la lluvia, igual de la soledad que de la compaňia, igual del día que de la noche, igual del frío que del calor… Todo era motivo de deleite. Y lo era porque ella siempre tuvo claro que eso más valioso que tenía – su vida – no era sino algo prestado, algo que ya pronto su dueňo le pediría que le devolviera… Y por eso tenía que disfrutar de todo. Era casi una obligación.

HACE VERANO

image
Si nos abriéramos,
tú a mí y yo a ti…
si nos sumergiéramos,
tú en mí y yo en ti…
y si nos olvidáramos,
tú de mí y yo de ti…
Y si nos desayunáramos,
tú a mí y yo a ti…
Sólo entonces,
yo sería tu yo,
y tú serías mi tú.

Lo malo de esto es que
tú sólo eres su tú,
Y nunca mi tú.