HACE VERANO

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Cuando estaban a solas todo era un sueño. Además, así, tal cual… Como un sueňo.

LA PAREJA FELIZ

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Llevábamos ya más de diez años juntos cuando caí enfermo. Hasta entonces todo había ido mas que bien. Yo diría – al igual que el resto de la gente que nos conocía –  que nuestra vida en común era perfecta. Podría decirse que éramos una pareja de ensueño, de esas especiales. En definitiva, que éramos asquerosamente envidiados.
Ella era guapa como pocas, de largo pelo amarillento, con cuerpo escultural, piernas de bailarina, sumamente inteligente, tremendamente divertida, independiente, respetuosa, nada celosa… La mujer ideal perfecta. Tan solo nos faltaba más tiempo para compartir por culpa de nuestros trabajos, pero nos conformábamos con las pocas horas de las que disponíamos los fines de semana… Y no todos.
En esa época de mi molesta enfermedad, cada vez que me encontraba mal, que era muy a menudo, ella no se separaba de mí en ningún momento. Me agasajaba, pero sin agobios… Me mimaba, pero sin blandeces… Me acariciaba, pero sin mayores intenciones, y me besaba en la frente con una ternura que aliviaba el dolor sin ella saberlo. Después me abrazaba, pegaba sus labios calientes a mi frente y susurraba aquella frase:

– “ojalá fuera yo quien sufriera todo el dolor que tú sientes. Me cambiaría por ti ahora mismo…”

Era increíle, pero cada vez que lo decía, podía notar en sus ojos de pena que lo decía con convencimiento.
Fue tiempo después, al empezar a desear que su deseo se cumpliera, cuando comprendí que mi amor por ella no era igual de sano que el suyo… Fue ahí cuando nuestro amor empezó a resquebrajarse, hasta acabar… Como todo acaba.

EL FIN DEL VERANO

leído en youtube

para que lo leas tú

El color ceniciento del cielo me muestra el final de otro verano que se aleja. Y ya son muchos… Tantos que parecen demasiados. Ese cielo, con tonos oscuros, a veces negruzcos, a veces rojizos, sale del pincel guardado en mi estado de ánimo. Arrojado, adrede, sobre la playa, se mezcla con las piedras que intentan acercarse a los besos que escapan del mar. Ahora este mar ya no parece provenir de la lluvia de esas nubes perladas que nacen en las verdes montañas, sino de los millones de lágrimas de unos niños que no quieren dejar marchar al verano…

¡A ningún niño le gusta el otoño!. Y yo, aquí, vuelvo a ser aquel niño enclenque y negruzco, siempre con ganas de hacer cosas, pero atrapado por un cuerpo del que no tiene escapatoria ya. Por eso aquel niño de otrora se encuentra sumergido en un mar de tristeza, y por eso es por lo que ha venido hasta aquí, hasta este punto concreto de la playa…”

todo el relato en pdf………………..el final del verano

Voy a por ti

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Me he cansado de que me ignores día tras día. Ahora voy a llamar tu atención de verdad… Aunque solo sea por una vez.

LOS HAY QUE…

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Los hay que para sonreír no necesitan otra cosa que no sea otra sonrisa que imitar…
Y sonríe si ella le sonríe…
Y sueña si ella le deja soñar…
Y besa si ella quiere ser besada…