EL REGALO TARDÍO (finalista de concurso)

wpid-img_35365560872688.jpegQuerida María:

Recuerdo ahora aquel día en el que todo cambió en nuestra vida… Ojalá pudieras recordarlo conmigo, pero ya no estás.
¡Cuántas esperanzas perdidas aquel fatídico miércoles! ¿recuerdas? ¡Y cuánto miedo los días posteriores…!
Fue allí, en aquella fría consulta, y en aquel día nublado – como fueron ya todos desde entonces –  cuando por primera vez en mi vida vi llegar el otoño, y cuando, por primera vez, desde que nos conocimos, vimos acabar el sempiterno verano. Tú tenías 26, y yo 29… Nada más, pero a alguien le parecieron demasiados.
Recuerdo las palabras de aquel médico diciéndonos que tu amable y querido padre tenía esa desconocida enfermedad terminal, tan maligna, tan cruel, y tan… ¡hereditaria!
Al principio no lo entendimos bien ¿Recuerdas? O acaso no quisimos hacerlo.
– Es una enfermedad muy rara en el mundo en la que todos los miembros directos de la familia la padecen, heredándola de sus progenitores – dijo el galeno
– ¿todos?
– todos…
Cuando dijo ese todos ninguno de los dos pensó en ti. Pensamos en tu padre, en tus tíos, en tus hermanos menores… Pero tú no podías tenerla. ¡Tú no!
Tu padre, el mayor de los hermanos,  murió a los dos años. Tu tío Ramón murió seis años después. El tío Juan duró siete años más… Y  tú… Tú apenas me duraste nueve años desde entonces, y en plena forma – como tú eras – apenas unos cinco.
Eso sí, nos amamos con locura, disfrutamos de nosotros dos, y de lo que nos rodeaba, pero decidiste romper nuestra promesa más sagrada: esa de tener no menos de dos hijos.  No pude entenderlo, aunque lo respetara, y reconozco que incluso llegué a enfadarme contigo en secreto.
Durante muchos de los años de mi terrible soledad no supe perdonártelo… Me habías dejado sólo en este mundo gris, sin siquiera uno de esos hijos deseados… ¡No lo pude entender!
Ahora, que vengo del entierro de nuestro sobrino Juan, me alegro de tu decisión, y es por eso por lo que escribo esta carta, para pedirte perdón y, sobre todo, para darte las gracias.

Gracias María.

pdta: no hay un solo día que no te recuerde, pero es hoy cuando me doy cuenta del gran regalo que me hiciste: El de no ver morir a mi hijo.

AMOR DE INSTITUTO

wpid-img_132549751211228.jpeg– ¿De verdad te gusto tanto? – escribió ella en el whasap
– sí – contestó el cada vez menos tímido joven
– pues no me lo creo. Anda, anda, eres un exagerado – volvió a escribir
– no exagero. Contigo no – respondió de nuevo
– yo creo que sí, creo que no puedo gustarte tanto como dices
– en realidad, si me gustaras un poquito más entonces ya no sería gustar… Se llamaría de otra manera que no puedo decir
– jo – contestó ella, y él se emocionó.

EL SECRETO MEJOR GUARDADO

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Nadie más conocía su secreto. Ella, cuando se iba, se llevaba su tiempo – el de él.
Él, al marcharse ella, se llevaba su boca – la de ella.
Por la noche, antes de dormir, la dejaba sobre la almohada y dormía con ella… Y así el tiempo pasaba más rápido hasta la hora de volver a verla.

CURIOSIDADES DE NUESTRA LETRA “E”

La E es, después de la a, la vocal más frecuente en el español, con un 11’75% de ocurrencia. Y en el diccionario académico hay recogidas 7.174 entradas con palabras que empiezan con esta letra (la tercera), con un 8’15%.

Era representada por los egipcios por la figura de una persona con los brazos extendidos hacia el cielo, adorando a una divinidad celestial. Los fenicios esquematizaron esta figura al adoptarla a su alfabeto con una línea vertical cortada por tres horizontales que apuntan a la izquierda. Los griegos la adoptaron dándole la forma que ha llegado hasta nosotros como la E mayúscula. La minúscula nació siglos más tarde, como consecuencia de la comodidad y rapidez al escribir.

La e era la conjunción copulativa del español en el siglo XIII, un homenaje a la antigua conjunción latina ET, solo que sin la t. Todavía en el siglo XVII, valía tanto como la y en esta función, según Covarrubias. Más modernamente y en la actualidadsustituye a la y como conjunción copulativa para evitar el hiato (‘encuentro de dos vocales que se pronuncian en sílabas distintas’) antes de palabras que empiezan por i (Juan e Ismael) o hi (padre e hijo). Pero no la reemplaza cuando la y está en principio de interrogación o admiración, ni cuando la palabra siguiente empieza por y o por la sílaba hie.

Muchas es del español aparecieron durante el dilatado tránsito del latín y al romance, ya fuera para encabezar palabras, como escala (latín SCALA), escaño (del lat. SCAMNUM > scanno > escanno) y escuela(SCHOLA > escola), o para sustituir a otras letras o grupos de ellas: la i latina de LINGUA o de SICCUS se convierte en e en lengua y seco, el diptongo ai de LAĬCUM se vuelve e en lego, y el ae de CAESAR se transforma en césar. Por el contrario, hay palabras españolas que han perdido la e latina con el transcurrir del tiempo: césped (latín CAESPES) pasó a ser céspede, vulgarismo que sobrevive en el diccionario. Y palabras en las que la e fue desplazada por otra vocal, como en amatista (lat. AMETHYSTUS): ametisto > ametista > amatista.

Con posterioridad, la e ha servido para adaptar al español muchas voces provenientes de lenguas extranjeras que empezaban por consonante. Varios ejemplos: svelto (esvelto > esbelto), sbirro (esbirro) yspaghetti (espagueti) del italiano; slalom (eslalon) del noruego; slogan (eslogan), smog (esmog), smoking (esmoquin), sniff (esnifar), snob (esnob) y stress (estrés) del inglés; sloerie (esloria > eslora) del neerlandés; sternon (esternón) y store (estor) del francés.

Hay palabras que se escriben con dos es seguidas: reemplazar, creer, leer, poseer…, aunque algunas veces se les intercala una h: dehesa, rehén, vehemente. Fe tenía dos es (fee) en los orígenes del español y aparece aún en textos del siglo XVI.

Por e empieza la palabra más larga que se encuentra en el diccionario académico:electroencefalografista ‘persona especializada en electroencefalografía (sistema para registrar las descargas eléctricas de la corteza cerebral’.

Elucubración también puede escribirse sin e: lucubración. Ello es debido a que ambas palabras existían ya en latín (ELUCUBRATĬO, -ŌNIS y LUCUBRATĬO, -ŌNIS). Ahora significan ‘acción y efecto de elucubrar (elaborar una divagación complicada y con apariencia de profundidad / imaginar sin mucho fundamento)’, pero antes elucubrar significaba ‘trabajar velando’ (en desuso, según el diccionario), mucho más relacionado con el significado latino: ‘trabajar a la luz del candil’.

EL MAR EN INVIERNO

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Así me siento hoy… Triste, gris, nervioso, colérico, sin rumbo ni marea fija, como ese mar de invierno en el que sé que no te apetece bañarte.

LO QUE LE PEDIRÍA A DIOS…

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… Que me bebieras…
Poco a poco…
Y que no saciaras tu sed…
Ni la mía.
PUEDES ESTAR TRANQUILA,
SÉ QUE DIOS NO EXISTE

HACE VERANO

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Lo que nunca ha dejado de sorprenderme es que sea capaz de hacerte el amor sólo con los ojos… Y sin siquiera tocarte.

HACE VERANO

1526226_708096019221598_829982925_nHay esculturas que te sorprenden y te atraen cuando te las encuentras. Son esas ante las que uno quisiera perder la vergüenza que siempre ha tenido, saltar la valla y acariciarlas y contemplarlas en solitario durante un buen rato… Y lo harías aun sabiendo que después tendrías que pagar una buena multa por la osadía. ¡Eso es igual! ¿Qué más da pagar después? Y es que hay cosas ante las que uno no debería permanecer impasible como le obliga siempre ese maldito autocontrol y esa educación de la que uno no se puede desmprender. Pero un día… ¡Lo haré!

TEN CUIDADO (desvarío en torno a un cuadro de Andrew Brady)

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Deberías de tener más cuidado cuando te desvistes…
Yo ya siempre estoy ahí, como cuando te duchas en ese baño tan lejano,
como cuando te tumbas en ese sofá en el que no me siento,
como cuando planchas esa ropa que no es mía,
como cuando bebes ese agua que no escancia mi boca,
como cuando lees estas letras que no son mías, sino tuyas…

COLOREARTE

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Cualquier tipo de arte, incluido el de amar, hace que todo se vea de otro color.