PALABRA DEL PASO DEL TIEMPO

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El paso del tiempo es tan cruel que es el que hace esta fotografía mientras te dice: “ya mismo tan solo una de vosotras permanecerá, pero suplantando a la que ya se habrá ido… Y llegará otra nueva, y después, tú también te irás, y vendrá otra… ¡Siempre es el mismo proceso!

HALLOWEEN EN SEVILLA LA NUEVA

IMG_49456065456692Ari era una jovencita que vivía en Sevilla La Nueva, en una bonita casa que compartía con sus padres y hermano.
Ese era su primer año de instituto, y empezaba a dejar atrás esa niñez de su época del Duque de Rivas.
Ya llevaba casi dos meses de curso cuando llegó el día de Halloween, o lo que sus padres siempre habían llamado la víspera de todos los santos. Ari, como todas las jóvenes de su edad tenía muchos amigos, pero había una que era especial. Su amiga vivía entre el pueblo y los Manantiales, en una casa situada en medio de la nada, donde su familia había vivido desde que recuerdan. Y nadie quería ir hasta allí. Y mucho menos en la noche de Halloween.
Su amiga siempre salía de noche con sus amigos del pueblo, pero esa noche no apareció. Y Ari quería verle porque habían hecho planes juntas y quería divertirse.
– Vente con nosotras – le dijeron otras amigas en la Plaza de los Arcos – no va a venir ya.
Pero Ari, que ya había quedado con ella, prefirió esperar un ratito más. No podía irse sin ella. Eso no sería de buena amiga.
Esa noche de Halloween de 2008 era una noche fría y lluviosa, y Ari esperó en el soportal de la plaza a la espera de su amiga. Viendo que no llegaba decidió ir a su encuentro, aunque la casa estuviera alejada.
En su caminar solo le acompañaba una tormenta cada vez más intensa, con rayos y truenos, y no se alcanzaba a ver nada. Solo el resplandor de los rayos dibujados sobre el negro cielo iluminaban su caminar, y cuando caían lo hacían todo más funesto y tenebroso. Aun así Ari, valiente como nunca, cogió su paraguas, abrochó su gabardina, y caminó por el carril bici en dirección de la casa de su amiga. Ellas habían quedado para pedir caramelos juntas, y no pensaba dejarla tirada. Con paso ligero, y sin levantar la mirada del suelo, se aproximaba hacia la casa, y mientras caminaba una bruma espesa y húmeda cubría el ambiente por el que paseaba.
La noche era cerrada, y extraños ruidos le asustaron. Pero Ari siguió adelante, venciendo sus miedos… aunque no todos. Ya había pasado el pasadizo subterráneo de la rotonda de la carretera general – lo hizo corriendo como alma que lleva el diablo – y pudo ver la casa de su amiga. Las luces estaban apagadas. Todas menos una. Era la habitación de su amiga. Aun así se tranquiliza.
Siguió caminando, acercándose cada vez más, cuando un rayo cayó sobre la tierra iluminando todo. Fue entonces cuando, sobre un árbol gigantesco, cerca ya de la casa, le pareció ver la figura de una niña colgada.
En su rostro contempló horror y tristeza, y una palidez alejada del color de la vida. La lluvia no le dejaba ver bien y Ari corrió hacia la casa asustadísima.Al mirar atrás volvió a ver el árbol, pero ya no había nadie bajo sus ramas. Al llegar a la casa le abrió la madre de su amiga. Ari, muy asustada le contó lo que había visto, y la mujer le tranquilizó con un tazón de leche caliente.
– No te preocupes, estas noches tienen eso… son noches mágicas y creéis ver cosas que no existen – dijo la madre para tranquilizarla
– pero es que parecía tan real. Tenía el pelo largo y con trenzas, de color rojizo, y llevaba un vestido de cuadros azules con un barco en el pecho
– a lo mejor ha sido una broma de mi hijo y sus amigos. Ya sabes como son – dijo la madre temblorosa, tanto que casi derrama la leche que bailaba en el interior
– era tan real – dijo Ari, aún temblorosa, subiendo al dormitorio de su amiga.
Ari y su amiga escucharon música y olvidaron lo que había pasado. Al final pensaron que todo habría sido una broma de los chicos. Mientras, la madre de la amiga, se asomaba a la ventana temblorosa mirando a ese árbol maldito. Aunque no se lo dijo ella creyó lo sucedido. Ella misma la había visto en alguna noche como esa…
La chica era de la casa de al lado y se había suicidado una noche de tormenta cuando Halloween no era mas que víspera del día de los muertos. Ella también era una niña entonces… y su mejor amiga.

CONFESIÓN DE UN VAMPIRO

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Yo sólo quería besarla, mirarla, y, si acaso, acariciarla… Lo que no quería – y eso puedo jurarlo – era matarla de la forma tan violenta como lo hice… Pero ya se sabe, una cosa lleva a la otra. Primero la besé, y ella no quiso recibir mi beso. Después la abracé, y tampoco quiso recibir mi abrazo… Entonces pensé en algo que sí recibiría – quisiera o no – y por eso saqué ese cuchillo que tengo dentro de mi boca, escondido tras mis labios… En total, recibió tres puñaladas: una por el beso, otra por el abrazo, y otra, la tercera, que fue en el cuello, para que no sufriera más y dejara de mirarme con tanto miedo…

Confieso que fui yo quien la mató, pero lo hice por amor, aunque no podáis comprenderlo. Ahora ella es mía… Y yo eternamente suyo.

¿sabes cómo se llama la calabaza de Halloween?

Cuando los irlandeses llegaron a EE.UU. e trodujeron la fiesta de la Noche de las Brujas, también se llevaron consigo lo que sería el símbolo más famoso de la noche de Halloween: la Jack-o-lantern (la calabaza hueca con una vela dentro).

Jack-O-Lantern-3D-ScreensaverEsta tradición viene de una leyenda irlandesa: Por lo que se cree había en ese pueblo un tal Jack que era la persona más mala imaginable – el mal en persona- y cuando se muere se le prohibe la entrada tanto al Cielo como al Infierno. Desde entonces es condenado a vagar por el mundo buscando una entrada a uno de los dos sitios con la única ayuda de una col con una vela dentro. Los irlandeses americanos cambiaron la col por la calabaza

CURIOSIDADES DE HALLOWEEN: ¿POR QUÉ SE LLAMA HALLOWEEN?

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Hace unos 3000 años, los celtas celebraban su fin de año el 31 de octubre, y creían que los muertos regresaban esa noche a apoderarse del alma de los vivos. Para que pasaran de largo, los vecinos colgaban huesos, calaveras, y dejaban comida (en gran mayoría dulces) en sus puertas.
Cuando los romanos conquistaron a los celtas transformaron sus tradiciones en cristianas, estableciendo el 1 de noviembre como Día de Todos los Santos (all Hallow’s eve). De ahí el nombre de Halloween.

HACE VERANO

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Y por más tiempo que pasó ellos seguían anclados en aquel mismo instante del principio…
Para ella era él el mejor amigo que nunca tendría…
Para él era ella el mejor beso que nunca daría.