SOMBRAS


Hay mujeres que, como los mismos sueños donde aparecen, son más reales de lo que uno imagina. No son mujeres, ni sueños… En realidad son sombras, pretextos donde esconder la pasión que levantan, y que la imaginación dibuja en las paredes sucias de los viejos callejones del deseo por donde transitan. Esas mujeres llegan, aparecen de pronto, adrede, y ya no se van… Eso le pasó a él con ella. Siempre quiso invitarla a tomar una copa de vino a solas, y saber más de ese ella que no le dejaba conocer, pero sabía también que ella nunca lo aceptaría… Y hay cosas que, simplemente, hay que aceptarlas.

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