INSTANTES (microrrelato finalista en concurso “daños colaterales de una guerra”)

el-anden1 Cuando enterramos a mamá me quedé con el mayor de sus tesoros. Juro que momentos antes de cerrar el ataúd aún dudé si devolverle aquella fotografía o quedármela, como ella quiso siempre que hiciera. Ahora me alegro de habérmela quedado porque sé que no le hace falta allá donde va, y a mí sí, ya que me une más aún a ellos dos.
Los dos que ves en esa foto son ellos: mamá y papá. Yo no estoy ahí porque ese día estaba en el colegio. Fue él quien lo decidió así porque decía que temía el momento de la partida…
– Querida – me dijo mamá que le dijo – despedirme de ti será duro. Hacerlo de las dos será insoportable.
Yo, apenas si recuerdo nada de él, si acaso ese extraño olor que aún se esconde en el armario donde mamá siempre guardó sus ropas. A veces, cuando cierro los ojos, recuerdo ese olor entrando en mi habitación de niña, y una sombra oscura acercándose hasta mi cama, y un dulce beso en mi mejilla… Después, ese olor se quedaba conmigo, y me ayudaba a dormir.
Esa foto que ves resume el último momento que estuvieron juntos ellos dos. Él partía para una guerra injusta, donde nadie les había invitado, pero… ¡Ay, ese maldito deber!
Mamá siempre me dijo que en ese momento los dos supieron que nunca más volverían a verse. Ella decía siempre que esas cosas se saben. Así, sin más. ¡Pobre!
Un fotógrafo que estaba en la estación, sabedor del duro momento para tanta gente, también pareció verlo en sus rostros, y les hizo la instantánea.
Él mismo, meses después, se la regaló al enterarse que papá había muerto en el campo de batalla.
Recuerdo aquel día en el que trajo la fotografía como si fuera hoy mismo. Ese hombre vino a casa con su esposa y su hijo, de mi misma edad. Yo jugaba con mi muňeca Rosaura, y ese niňo me miraba muy serio. Mamá rompió a llorar otra vez – siempre estaba llorando.
Cuando le dio la fotografía le dijo: “señora, lo siento mucho. Guardé esta foto porque en el momento de hacerla supe que usted la necesitaría algún día. Y aquí la tiene”.
Desde entonces mamá no se separó de ella. Siempre la llevó consigo, y siempre lloraba sobre ella… Incluso tení Conversaciones con ella.

¿Te cuento ahora algo curioso de esa foto? Cosas de la vida… Supongo. Ese fotógrafo es también ahora el abuelo de los nietos de la mujer de esa fotografía.

11 comentarios

  1. me parece increíble que se te puedan ocurrir esas historias viendo una fotografía. Eso es un don maravilloso ¿Y si te mando una foto me haces un relato?

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