Parecer ser…

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Ella no era lo que parecía, ni parecía lo que era… En realidad alguna vez me lo pareció, pero nunca lo fue.

¿TE DUELE?

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– ¿Te duele? – le preguntó al oírla gemir ese extraño “ay”
– ahora sí – dijo ella
– ¿te duele ahí? – le preguntó dejando sus dedos sobre su vientre corvo
– Ahora no
– ¿y ahora? – volvió a preguntarle alejando sus dedos para llevarlos a otro lugar
– ahora sí – contestó ella, con extraño gesto de dolor
– ¿y ahora? – le susurró, acariciando uno de sus senos
– ahora no – contestó ella
– ¿y ahora? – preguntó algo contrariado, intentando buscar otra zona
– ahora sí
-¿y aquí… Te duele aquí? – preguntó dejando sus dedos sobre sus muslos
– no
– qué raro…
– ¿Raro…? Sólo me duele cuando dejas de tocarme
– ¿de veras? – preguntó más tranquilo, limpiando su flequillo con su mano, como hacía siempre que se ponía nervioso
– aaayyy – gritó, sonriéndole, mirando su mano
– perdona, perdona – le dijo, llevando su mano de nuevo a su vientre y besándola suavemente.

¿HAY DIFERENCIA ENTRE UN BESO DADO Y OTRO SOÑADO?

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Dicen los cuerdos que todo lo que pasa en los sueños no vale, que no es real. 
A los locos les resulta diferente, por suerte. Para Los locos los sueños se hacen realidad precisamente cuando se van a dormir… Es allí donde los besos contienen explosiones de sabores, donde los cuerpos no son sólo una piel bonita, sino también mojada y caliente, y donde los abrazos se hacen mantas esponjosas…
¿Qué diferencia hay entre ese beso que solo se da en sueños y aquel verdadero que se dio por primera vez a aquella preciosa chica del instituto hace ya muchos años?
Los dos son tan verdaderos como ficticios porque de los dos tan solo uno guardad su recuerdo… Nada más.
Es más, seguramente el beso recién soñado aún guarda sabores… El otro no.