GARVAYO, PROFETA ALLENDE DESPEŇAPERROS

Todos conocen al famoso cardenal, todos conocen al futbolista, y TODOS DEBERÍAN CONOCER a su motrileňo universal: Don Juan Carlos Garvayo, premio Nacional de la Música

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¡”Emocionaíco” vivo…!

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Este “tío” (encima es humano) es capaz de llevarte al patio de los leones, a la Playa, o al mismísimo campo de batalla, con una sola tecla de su piano.
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¡No, ni ná!

Hace verano

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Ser gotas de agua, y empezar a caer sobre tu cabeza, pasear por tu frente, esquivar tu nariz, surcar tus labios, rebosar toda tu boca, deslizarme por tu barbilla, saltar hasta tu cuello, esquiar por las lomas de tus senos, hacer círculos sobre tu aureola, colarme entre tus hombros, nadar por entre tus brazos, bucear entre tu mano, pellizcar cada uno de tus dedos, derramarme hasta tu vientre, llenar la piscina de tu ombligo, sacudir tu cadera, anidar en el bosque de tus ingles, mecerme por tus muslos redondos, arañar tus rodillas, recorrer tus pantorrillas, surcar tu tobillo, colarme por entre tus dedos, y… ¿Y…? Supongo que… ¡Despertar!

CUENTO DE AMOR EN IMÁGENES

Si había un día tan deseado como temido era sin duda ese. Toda la noche había estado sin dormir, pensando en lo que sucedería, que no era otra cosa que eso que ambos sabían inevitable. Había sido él quien había organizado todo, y ella, aún con mil dudas, accedió porque creía que se lo debía… ¿Creía?
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Ella estaba asustada, aterrada. Ese hombre era su amigo del alma, su compañero desde hace tiempo, pero – cosas del destino – todo había cambiado entre ellos. Algo que siempre hubo escondido entre ambos, algo que ambos reconocieron siempre para sí, salió, y ya no hubo manera de volver a enterrarlo.
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El día antes habían organizado todo. En realidad fue él. Ella aún seguía con tantas dudas como al principio. ¿De verdad iban a dar ese paso que tanto deseaban pero que, también tanto temían? ¿Serían capaces de hacerlo? ¿De veras podrían hacer realidad todas esas pasiones escondidas tras las frases escritas en sus móviles?
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Parecía que ya no había marcha atrás, aunque ella no deseara otra cosa que salir huyendo de allí y volver a su casa. Pero… ¡Era él! el hombre al que, en silencio, amaba también, el hombre cuyos labios habían sido siempre la fuente de inspiración de todos sus poemas, el hombre por el que sería capaz de cualquier cosa… Incluso estar allí, en aquel viejo hotel de carretera.
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Quiso huir, correr, escapar de su vida, pero él parecía tan decidido, y tan ilusionado… ¿Cómo hacerle creer que sí que le amaba, pero que no era aquello lo que ella quería? ¿Cómo borrar aquella cara de ilusión en él? ¿Cómo dañar a alguien tan especial como él, con alguien que era, no solo amigo, sino musa.
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Sentada en la cama de aquella mustia habitación se dejó llevar. Él, tímidamente, se acercó, tan desnudo como ella, y acarició su piel. ¡Dios! ¡Sonaron trompetas celestiales al sentirle tan cerca de ella! Decir otra cosa sería mentir, y no estaba ella para más mentiras… Todas aquellas letras que escribía pensando en él se tatuaron en las paredes de aquella habitación de la que no sabía si quería salir.
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Fue entonces cuando al fin probó la miel de aquellos labios masculinos tan deseados. Fueron dulces, cálidos, amenos, embriagadores, pero sus dientes cortaron como cuchillas, no en sus labios, sino en su alma.
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Él lo notó. Notó su pesar, su dolor, y se levantó. Ella le miraba extrañada, miedosa, observando su desnudez, grabándola, sabiendo que nunca más volvería a verla, y él se volvió a acercar a la cama con su vestido entre las manos. Le sonreía.
– Lo siento – dijo ella
– psssssss, no digas nada – dijo él, vistiéndola, secando sus lágrimas, y ayudándola a salir de aquella maldita habitación.
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Ya en la calle él cortó una flor de un parque y se la entregó.
– Yo también te quiero – le dijo él – ¡Gracias!
Ella nunca olvidó esa primera vez… Pero ahí supo, justo en ese momento, que no muy tarde volvería a haber otra… Otra primera vez. Se la debía.

A kind of magic

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Magia es estar haciéndote el amor sin apenas rozarte, sentados en sillones diferentes, y, además, en lugares diferentes y lejanos… Como ahora.

LA MUSA de las musas

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Las musas siempre callan… Nunca te dicen nada… Ellas sólo te oyen… Ellas sólo te miran… Y se dejan hacer arte… Hasta que aparece la MUSA de las musas…
Esa musa – nunca se va de tu lado – te susurra al oído cada frase que no sabes escribir por ti mismo, te coge la mano para que la pintes a tu antojo, y te tapa los ojos con sus manos para que tú puedas verla a través de su piel… Y todo eso con el gran mértito de no saber que es ella quien lo hace… Al menos hasta ahora, ya que acabo de decírtelo

PINTURAS DE GUERRA

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A eso llama ella ponerse pinturas de guerra… ¡Cuidado! ¡Va a por ti! Lo sé porque yo nunca fui, ni soy, ni seré, su enemigo en esa contienda. Tú, en cambio, sí. ¡Suerte la tuya!

REGALOS QUE NO LLEGAN NUNCA

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Al salir de la fiesta María dejó caer las bolsas sobre el banco de la plaza, y se dio cuenta de que ningún regalo le había hecho ilusión. Le habían regalado una cartera nueva, un bolso de su marca favorita, una camiseta ideal, un pantalón que no podía pagarse, unos discos que quería oír, un perfume elegante y dos libros que le acompañarían durante muchas de sus ratos de soledad. Aun así, nadie le había dado el regalo que más deseaba: ESE BESO TAN SOÑADO QUE NUNCA LLEGABA… AÚN ESTANDO TAN CERCA.

ME MUERO POR SER PETER PAN

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¡El pais de Nunca Jamás existe!
Tú no lo sabes… Yo sí lo sé.
¡El país de Nunca Jamás eres Tú!
Y yo… Yo…
Yo me muero por ser Peter Pan,
y viajar hasta ti.

PASA EL TIEMPO

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Siempre corriendo… 
A toda prisa siempre…
Para desgracia mía
y de todos los que tanto
disfrutábamos de su compaňía…
Así era el tiempo con ella…
Siempre corriendo…
A toda prisa siempre…
Sin saber que si se detuviera,
Aunque sólo fuera un segundo,
El mundo giraría al revés.