La soledad

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La soledad no es mala en sí. Lo que es verdaderamente malo es cuando aparece alguien para acabar con ella y, de repente, sin avisar, se va… Es entonces cuando te sientes solo de verdad, y cuando esa soledad te devora.

NOTA

wpid-wp-1423736386652.jpegYa llevo un tiempo así. ¿Que cómo? pues no lo sé. Lo único que sí sé es que hace un tiempo que yo no soy yo… Poco más sé.
Estoy esquivo, alejado, preocupado, desorientado incluso… Y eso me hace estar de mal humor con todos, y con todo.
¡Si hasta con mis pequeños parezco enojado! ¿Qué culpa tendrán ellos?
La primera que lo notó, y así me lo dijo, fue mi madre, pero no le hice caso. Me lo dijo también mi hermana, aprovechando que tomamos un café en su casa. Después fue mi hermano, también un compañero del trabajo, incluso ese amigo barbudo con el que frecuento la barra de ese bar donde tanto rato paso por las tardes… También el tabernero me lo comunicó alguna que otra vez. Aun así, a ninguno de ellos les presté mucha atención.
Fue una mañana que mi mujer me lo dijo también cuando, por fin, me di cuenta de que mi rareza había alcanzado el estado de problema. Podría decirse que fue ella quien me abrió los ojos… Lo malo es que ya era presa de esa rutina, y por eso volví a cerrarlos otra vez. Ella, la gran culpable de abrirme los ojos era también quien me los volvió a cerrar, ya que me los abrió tarde… Cuando ya no había nada que hacer…
Lo peor de todo esto es que ella lo sabía… Ella siempre supo que mi problema no era otra cosa que aquello que ya había dejado de ser un secreto para mí.
Es verdad que quiso abrirme los ojos, pero yo volví a cerrarlos: ya era demasiado tarde para olvidar y, sobre todo, para perdonar.
Y una persona que no olvida ni perdona suele hacer una cosa…

DESVARÍO MENTAL N. 321

guitarra_bajo_el_mar-1024x768-7021402.jpegYa sé lo que es vivir con dolor y con el sufrimiento, ese que no permite ninguna interferencia. Del dolor no hay salida, y en su habitación oscura te consumes lentamente. Ese extraño dolor limita tus fronteras con todo lo que no seas tú y lo tuyo, te aniquila la razón, pero nunca te engaña… ¡Nunca! Por eso es tan desagradable.
Él no sabe jugar a las falsas palabras, esas que se regalan sabiendo que son lo que se necesita, sin más, como esa tirita que no puede alejar el dolor, pero que tú le pones a tu pequeño en su maltrecha rodilla. El dolor no juega a las cartas porque puede arruinarte, ni baraja tus sentidos, llenándolos de metáforas imposibles…No, él no es así: él es directo, sincero y profundo. El dolor no es otra cosa que significado: él está porque está, y nadie necesita que otro alguien se lo explique… ¡O sí! Aunque no sirva de nada.
El sufrimiento ese hace que él – o ella – sea tuyo, sin preguntas, sin límites, más allá de cualquier razonamiento válido.
El sufrimiento devora tu espacio, tu tiempo… Tu todo. El dolor destierra nociones, dudas, certidumbres y te enviste con una cornamenta terrorífica que sabes que se clavará en tu piel.
El dolor también es sencillo y puro, y con esa simpleza extirpa de ti toda la fantasía de la niñez que con él nunca encuentras. El sufrimiento ese elimina tus sueños, y las alimenta de pesadillas hurdidas con maldad.
Podría decirse que ese dolor de no sentirse correspondido es la última de las verdades, esa donde todo acaba, y de donde no parece haber salida… Y es que, más allá de ese maldito dolor, sólo hay NADA…
Y es que, vivir con ese dolor, es como ser una guitarra en el fondo del mar

LA MAGIA DE LA MÚSICA

wpid-screenshot_2015-02-11-11-48-29.pnghay gente que siempre sonará ya mientras gire ese tocadiscos… Esa es la magia de la música: La música dibuja sólo personas que te gustan.

MACABRO 2 DE MARZO DE 2015

wpid-luz-al-final-de-túnel.jpg.jpegSoy de esos que se consideran una buena persona. ¿Y por qué no? La prueba de ello es que todos los que me conocen lo dicen… Y por algo será ¿no? Lo que no sabe ninguno – ni lo sabrá jamás – es que dentro de mí guardo un terrible secreto que si llegara a ellos acabaría con esa opinión. Si lo supieran, en realidad no solo acabaría con eso… Acabaría también con su propia vida. Por eso será siempre un secreto.
Detrás de ese hombre simpático y bonachón, de ese esposo devoto e ideal, de ese padre amantísimo, de ese excelente jugador de rentoy, y de ese abuelo cariñoso que todos conocen, se esconde también la alargada y misteriosa sombra de un ex asesino. Al menos así es como me considero: “ex”.
Eso sí – es justo decirlo – en mi ya larga vida sólo he cometido dos crímenes, y de ambos hace ya muchos años… Tantos que ni siquiera los familiares de las víctimas se acuerdan ya. Yo sí.
Puedo asegurar que cometer un crimen no es fácil, pero ese tipo se lo buscó chantajeándome insistentemente por un error que cometí en mi juventud. Conseguí un dinero que no tenía y le pagué, y volvió a hacerlo. Le pagué una segunda vez. La tercera le dije que no volvería a pagarle, y quiso cumplir su amenaza. No podía permitirlo.
Cuando le maté cometí un error imperdonable. Lo hice en su casa, por la noche, y pensé que nadie me vería.
Aprovechando que dormía bajo sus mantas le disparé. La pistola, a pesar de tener un silenciador, hizo más ruido del que esperaba. Le disparé tres veces, y una cuarta más. Lo que no esperaba era esa mujer, semidesnuda, que me miraba aterrada desde la puerta del baño… ¡Tuve que matarla también!
Me equivoqué, pero reconozco que no me vino mal. Gracias a ella todas las sospechas fueron a parar a su esposo, que fue quien finalmente terminó pagando mi crimen. Fue todo, en esa misma noche del 2 de Marzo de 2015, donde me convertí en asesino y en ex asesino.

wpid-img_29508405560019.jpegÉl era un ex-bailarín. Así, tal cual: Ex y bailarín. 
Él dejó de bailar justo en el momento en el que ella dejó de tocar.