historia del desnudo

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Obra de Emmanuel Radnitzky, más conocido por su sobrenombre Man Ray, “El violín de Ingres” pasa por ser uno de los desnudos artísticos más destacados de la historia de la fotografía. El artista surrealista y dadaísta retrató la espalda desnuda de la actriz y modelo Kiki de Montparnasse en 1924 (y en muchas otras ocasiones), y luego añadió las dos aberturas de la caja de resonancia de un violín con tinta china, simulando el perfil del instrumento.Con este desnudo Man Ray juega al doble sentido desde varias lecturas. Por una parte une la pasión de Ingres por el violín -instrumento del que el pintor era un virtuoso- y sus famosos desnudos, en los que abundan las espaldas. Por la otra, al añadir las referencias gráficas del violín, yuxtapone la sensualidad de las curvas de la sinuosa figura de la mujer –que fue su amante, por cierto- con las del violín.Y ya de paso, el artista estadounidense rompe con la tradición cubista de representar los instrumentos de cuerda como protagonistas secundarios desprovistos de sensualidad y sin vida que tanto se dejaban ver en los bodegones.

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La historia de esta sesión comienza en 1948, con un pequeño accidente de coche en el que se vio involucrada la joven Marilyn Monroe, y con el fotógrafo Tom Kelley, que le dio a esta un billete de cinco dólares para gasolina y una tarjeta de visita. Meses después, el 27 de mayo del 49, la actriz se presentó en el estudio del fotógrafo: no le costó convencerla para posar desnuda. Mona Monroe -así firmó el contrato de cesión de derechos de imagen- cobró por aquella sesión 45 dólares más los cinco que iba a devolver.Las imágenes durmieron en un cajón durante algún tiempo antes de ver la luz en un calendario que no tuvo mucho éxito y que ahora es pieza de coleccionista, así como en una entrevista en Life en el 52. Finalmente, Hugh Hefner se hizo con los negativos para que Marilyn se convirtiese en la primera chica Playboy de la historia. Los casi 54.000 ejemplares de aquel primer número se vendieron en menos de tres semanas. Era diciembre de 1953.Con solo 22 años, Marilyn Monroe posó con sensualidad y soltura sobre un improvisado -y acertadísimo- fondo rojo de terciopelo. Con el tiempo, aquella foto -en realidad se trata de una serie de seis imágenes- ayudó a la malograda actriz a encumbrarse como el mito erótico por excelencia del siglo XX.

EL PARCHÍS DEL OLVIDO

imageElla había tomado una decisión que sabía difícil… ¡Muy difícil! Había decidido olvidar al gran amor de su vida que, por otra parte, era también lo que más daño le había hecho nunca. Así, había días que no sabía si se comía la ficha y se contaba veinte, y avanzaba sin mirar atrás, con la mente puesta en el casillero central, o si seguía aún en el círculo de salida esperando que saliera el maldito cinco que nunca conseguía y que le impedía salir al tablero de la luz.