¿Y AHORA QUÉ?

wpid-img_20150417_103214.jpg¿Y ahora qué…?
Dime…
¿Ahora qué hago con todo esto?
Dime…
¿Ahora qué hago con todas estas ganas de estar siempre contigo?
Dime…
¿Te las llevas…?
Dime…

el ajedrez de la crisis

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En la empresa llevaban tiempo amenazando con esa maldita palabra que me recordaba a aquel “bute”(1) de mi infancia. Esa palabra era el ERE que afectaría a no menos de mil quinientos de los compañeros. Eran momentos duros, y nadie se fiaba de nadie. La tensión podía cortarse con un cuchillo de untar, incluso con el dedo. Cuando llegó el día señalado, todos luchamos por nuestro puesto.
Las negociaciones fueron duras, largas, y muy difíciles… Fue, sin duda alguna, la partida de ajedrez más difícil a la que nunca me había enfrentado.
El sindicato optó por hacerse fuerte en la primera fila, desprotegiendo así la totalidad de sus figuras, pero con la idea de aguantar en el tablero el mayor tiempo posible. Mientras, la dirección de la empresa apostó claramente por llevar las primeras filas, y con ellos los peones, a la lucha primera, sin importar las bajas, con la única idea de salvar al rey y a la reina, que, al final, fueron los únicos que no perdieron… Ni los blancos ni los negros. Para ellos, después de una cruenta batalla, todo acababa en tablas y después se repartían tranquilamente las bajas… Esta es tuya, esta también, esta es mía…

(1) bute: especie de monstruo, u hombre del saco, con el que los padres andaluces amenazaban a sus hijos si no se iban a dormir.

COSAS QUE DEBERÍA SABER UN NIÑO DE ONCE AÑOS

wpid-cristinagarciarodero.jpgrestar,
leer,
escribir,
jugar,
disfrutar,
y, sobre todo, que su niñez se acaba antes de lo que cree,
¡ah! y que ya no vuelve

CRIMEN RESUELTO

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Expediente n:
0043444056A2
Nombre del Caso: 
Juan Mir y Lidia Ros
Inspector:
D.N.I. 204884593F

Móvil del crimen:
amar y no ser correspondido.
Víctima:
Lidia Ros
Sospechosos:
Juan Mir
Culpable:
Lidia Ros
Resolución:
Caso resuelto y archivado
Veredicto:
Juan Mir, absuelto
Lidia Ros, culpable.
Condena:
2 semanas de lágrimas (revisable)

Tormentas imaginarias

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ese era uno de esos días extraños en los que en su interior se empezaba a formar una extraña tormenta de nubes negras, fuertes rachas de viento y lluvias torrenciales… A lo lejos, a la altura del mismo corazón, y recorriendo sus venas, amenazaba un tornado que empezaba a formarse con el rostro de ella, la mujer a la que, en breve, asesinaría con sus propias manos… Ella y su amante habían despertado en él la tormenta perfecta, esa que se sabe que es ingobernable, y de la que es imposible huir. Después… Después ya nada.