COSAS DE LAS AVES

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Ella necesitaba gestos.
Él no disponía de ellos.
Por eso emigró…
¡Había que vivir!

Y es que, siempre hay un sitio en el mundo, donde es verano.
Sólo hay que saber buscarlo.

LO MALO DE SER DE UN LADO O DE OTRO EXCLUSIVAMENTE

yin_yang_cats_by_solreina-d6kgspxEstá bien tener tus ideas, tus gustos… ¡Y defenderlas! Lo malo es cuando te haces defensor a ultranza porque entras en el juego de las odiosas comparaciones. Primero tenías que ser de los Beatles o de los Rolling, después del Madrid o del Barca, y finalmente del PP o del PSOE.
Si eras de los Rolling no podías defender Sgt Pepper. Si eras de los Beatles no podías defender Simpathy for the devil.
Si eras del Madrid no podías defender a Guardiola, y sí  a  un tal Mourinho. Si eras del Barca no podías hablar bien de Ancellotti, y sí de un tal Van Gaal.
Si eras del PSOE no podías simpatizar con Pimentel, y sí con Rubalcaba. Si eras del PP no podías defender a Gabilondo, y sí a un tal Aznar.
¡y eso de atacar algo bueno sólo porque no es de tu bando hace que ese bando esté equivocado… O, al menos, la manera de pertenecer a él.
firmado: uno que va creciendo.

RECUERDO LO QUE ME GUSTABAN LAS POSDATAS

wpid-wp-1429751308246.jpegSiempre me gustó utilizar la posdata en una carta. Recuerdo que cuando era un niño escribía muchas cartas… A primos que estaban fuera, a amigos que habían tenido que irse de Motril, a compañeros de clase, a esa chica que me gustaba, y algunas, lo reconozco, incluso a mí mismo.

También son las posdatas donde se esconde la única valía del cobarde, ese lugar donde intentas esconder lo que no eres capaz de decir a quien has mandado el mensaje. En realidad se esconde mucho más en esa frase que en toda la carta, pero no todos lo saben.
Tras el clásico “querid@ tal” comienzas una retaila de frases – muchas sin sentido – en las que no dices nada claro. En ellas te limitas a deambular, a querer decir pero ocultar, a mirar pero desde lejos…
Es en la postdata donde se esconde todo lo que realmente quieres decir pero no puedes, y es ahí donde hay que pararse, porque siempre habrá una coma mal puesta, un punto que falta… Algo que delata al escritor porque esconde más de lo que has creído leer en un principio.
 

Posdata: por eso me gustan las postdatas.

POSDATA

Aún estoy esperando que la sonrisa que me regala el cuadro que tanto me gusta mirar se convierta al fin en labios, que después se escapen y revoloteen hasta los míos, y que se posen lentamente… Y que allí se queden.

HACE VERANO

– ¡Qué buen día hace hoy! ¡Hoy hace verano! – dijo él, sin necesidad de levantarse de la cama, ni siquiera de levantar la persiana.
Después cerró la pantalla del móvil, y, sonriendo, se levantó para acicalarse e irse a trabajar. Es verdad que al salir estaba lloviendo, pero él sonreía como cuando niño…

Aunque nadie lo creyera, hacía verano… Como siempre desde que aquella Venus existía en su vida.