LA PEQUEÑA HISTORIA DE PALMIRA


Nadie sabe su nombre, ni sus apellidos, aunque seguramente los tenía, como todo el mundo. Nadie conocía un familiar suyo, ni sabía muy bien de donde era. Ella no hablaba con nadie, y ni su acento podría haberla delatado.
Hoy han encontrado el envase de su alma junto a unos contenedores, en un barrio de una de las ciudades que nuestros políticos quieren arreglar en estas épocas que – para ellos – es como la Navidad.

Nadie ha ido a su entierro, y nadie la echará de menos. Ni ella misma. Por eso quería contarlo… Para que ella, como todo el mundo, tuviera su historia y fuera contada.
Palmira – voy a llamarla así – por fin ha cumplido el sueño que tenía desde que malvivía por las calles en busca de comida y un lugar donde ocultarse del frío y la lluvia. Su sueño no era otro que ser como esas vecinas que compartían la calle con ella, y a las que tanto envidiaba.

Por fin ha cumplido su sueño de ser como ellas… El sueño de ser paloma y volar.
Feliz vuelo, Palmira.

Que te vaya mejor en el cielo que en la tierra.

CONFESIÓN

Cuando empezó con la aventura de compartir las cosas que escribía nunca pensó que a la gente pudiera interesarle lo más mínimo. En realidad él empezó a escribir cuando nadie lo sabía, en su época de instituto, cuando se cansó de leer, cuando los finales de muchas historias no le convencían y se creía en la necesidad de cambiarlos, o, al menos, hacerlos más suyos. Así empezó todo, cambiando historias escritas por otros… La primera fue una redacción sobre un viaje en el tiempo para un trabajo de Historia. A la profesora le gustó tanto que le invitó a escribir.
¿Yo escribir? – pensó él, que sólo creía saber leer. Pero se fue animando y empezó escribiendo historias que le hubiera gustado hacer realidad… Primero mantuvo una relación con una chica del instituto que ya tenía novio, y ambos se amaron en la pantalla del ordenador, aunque luego sus ojos ni se miraran siquiera. También ganó partidos de fútbol marcando goles imposibles y, sobre todo, viajó a sitios que solo conocía a través de fotografías. Su primer viaje fue a Egipto, y el segundo a Saint Michel. Fueron tan reales que realmente creyó estar allí, y, poco a poco, fue gustándole eso de escribir.
Escribir fue como hacerse protagonista de historias que siempre acababan bien. Con el tiempo, eso también le aburrió y optó por finales diferentes.
Siguió escribiendo sin otro aliciente que el de divertirse a sí mismo, pero su sorpresa fue mayúscula al comprobar que había muchos interesados en leer lo que escribía, e incluso, que había muchos a los que le gustaba. Por eso decidió crear un lugar de encuentro, al que llamaba  “vida paralela”, esa que le alejó de su vida terrenal y que le hizo sentir importante, y, sobre todo, le hizo creerse escritor.
Pero lo realmente importante es decir la verdad por fin, contarle a todos quién es quien realmente escribía todo lo que allí leían a diario.
He aquí su confesión:
“Soy  un farsante. Yo no escribo nada de lo que allí subo… En realidad – y de ella es el mérito – todo lo hace mi negro, ese ser que contraté sin que él lo supiera, para que escribiera mis relatos y mis cuentos (mis sueños) mientras yo dormía plácidamente, sentado frente al ordenador. Ese negro – algún día diré su nombre – es quien, desde hace tiempo,  dicta todo, y LA VERDADERA artífice de cada palabra, y de cada frase que allí se lee, incluso de cada fotografía que puede verse, porque en ella aparece siempre.”

 

AMORES DE VINILO

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Esa costumbre tan mía de buscarte entre los acordes y estribillos de cada canción…
Esa manía tan tuya de esconderte siempre en las pausas que hay entre canción y canción.

LA NADA ES DONDE TODO ACABA

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Siempre que estaban juntos pasaban cosas. Ni ella misma sería capaz de explicarlas, pero eran cosas tan extrañas como mágicas, y tan románticas como irreales, y que nadie más podía ver, o que, simplemente, había que obviar… Porque puedo aseguraros que pasar, pasaban.

Siempre que estaba a su lado – donde quisiera que estuvieran, eso daba igual, y eso era lo realmente hermoso – se sentía justo en ese momento imposible en el que todo era posible… Era ese un momento extraño  en el que siempre esperaba cosas que también sabía que jamás sucedería.

Y aún así las esperaba… Emocionado… Aun sabiendo que todo lo que quería se quedaba siempre en nada… Por eso el título.

 

REFLEXIÓN SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES (lo más imparcial posible)

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El próximo domingo te puedes quedar en el mar, medio ahogándote, esperando a ver si vienen a rescatarte, o puedes nadar, salir un momento a la orilla, y buscar otra playa donde no haya tantas olas. ¡Tú decides! Pero si decides quedarte en el agua, y no salir a decidir lo que quieres,  recuerda que hasta dentro de cuatro años tendrás que esperar otra vez dentro del agua.

Sal y decide tú en la playa donde quieres estar. El mar no es igual en todas. Y si no te gusta ninguna playa, sal igual, y dile que te quedas en tierra, pero que te vea allí. Si te quedas en el mar pensará que estás bien y que nada hay que cambiar.

091 – La noche que la luna salió tarde (Último concierto)

Como siempre dice mi amigo Dani, son ya muchos años sin ellos.