LA PEQUEÑA HISTORIA DE PALMIRA


Nadie sabe su nombre, ni sus apellidos, aunque seguramente los tenía, como todo el mundo. Nadie conocía un familiar suyo, ni sabía muy bien de donde era. Ella no hablaba con nadie, y ni su acento podría haberla delatado.
Hoy han encontrado el envase de su alma junto a unos contenedores, en un barrio de una de las ciudades que nuestros políticos quieren arreglar en estas épocas que – para ellos – es como la Navidad.

Nadie ha ido a su entierro, y nadie la echará de menos. Ni ella misma. Por eso quería contarlo… Para que ella, como todo el mundo, tuviera su historia y fuera contada.
Palmira – voy a llamarla así – por fin ha cumplido el sueño que tenía desde que malvivía por las calles en busca de comida y un lugar donde ocultarse del frío y la lluvia. Su sueño no era otro que ser como esas vecinas que compartían la calle con ella, y a las que tanto envidiaba.

Por fin ha cumplido su sueño de ser como ellas… El sueño de ser paloma y volar.
Feliz vuelo, Palmira.

Que te vaya mejor en el cielo que en la tierra.

5 comentarios

  1. a veces me rio contigo, con tus finales, con tus escritos, pero otras veces eres la mar de profundo. Me ha encantado esto pero es real o es ficticio

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