EL SABIO

Una vez, hace ya muchos años, un viejo sabio al que en casa conocíamos como abuelo, me dijo que la vida era muy cruel. Tanto como esa mujer a la que amas y que corresponde a otro.
La vida – me dijo muy serio, con el cigarro apagado entre sus labios – te regalará tres desgracias por la mejor de las suertes. Serán tres desgracias a cambio de un solo golpe de fortuna.
Primero murió el viejo sabio. Después cerraron la fábrica de papá y tuvimos que marcharnos del pueblo donde habíamos vivido siempre. Más tarde, en plena pubertad, murió mamá…
Finalmente apareciste tú.
El viejo sabio, una vez más, tuvo razón.

SIEMPRE HARÁ VERANO EN NUESTRO INVIERNO

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Nunca lo entendiste. En realidad ni yo mismo lo entiendo aún. ¿Cómo entender que alguien quiera apartarse de aquello que es, sin duda, lo que más desea… Aquello que, en realidad, es lo único que se ansía… Lo único que dibuja los sueños… Lo único que susurra placeres infinitos? ¿Cómo no querer mirarte mientras levitabas con esas dos alas que eran tus piernas celestes? ¿Cómo no querer deleitarme mientras me sonreías – aunque no fuera a mí sólo? ¿Cómo no querer bailar contigo aquellas canciones que ya no eran sólo tuyas y que te fui robando poco a poco?
¿Era a eso a lo que llamaban madurar?
Lo reconozco ante mi silencio y mi miedo: No quisiera haber madurado nunca, pero tu negativa a ser mía un sólo instante empezó a doler, y ese dolor fue avanzando en el campo de batalla hasta derrotar al poco deleite que iba quedando al saber que ni me perteneciste, ni me pertenecías, ni me pertenecerías jamás.

Siempre pensé que  habría un eterno verano  en nuestro fugaz invierno, y fui feliz, hasta que comprendí mi error, que no era otro que colocar los adjetivos  delante del sustantivo equivocado.

EL MICROONDAS (micromacabro)

6295407711348835Todas las mañanas me levanto como un zombi, alejado de la realidad, alejado de la vida misma, y alejado de ese halo de bondad que todos ven en mí. No lo saben pero yo no soy tan bueno como creen. Todos los días me despierto malhumorado, enfadado con la vida, y con unas ganas terribles de cometer una auténtica barbaridad. Reconozco que tengo que darle tiempo a mi cerebro antes de salir de casa, y, he llegado a la conclusión de que todo este mal que hay en mí pueda estar condicionado por este maldito microondas que compré en el rastro, procedente de aquella casa maldita donde el dueño mató a su mujer y a sus cinco hijos.

Esta misma mañana me he levantado a las seis y media, como hago todos los días, y antes de irme a la ducha, he preparado mi tostada y mi vaso de leche caliente para empezar mejor el día. Como pasa todos los días, mientras el vaso da vueltas en el microondas, lo miro absorto, y, de pronto, la idea de coger un cuchillo y matar a todos los compañeros de mi oficina también da vueltas sobre mi cabeza… Veo sangre, mucha sangre, y muchos gritos…

De pronto, se apaga la luz del interior del microondas, y el vaso de leche deja de girar sobre ese plato que se detiene.  Es curioso que, aunque el vaso deja de girar, la idea de matarlos a todos sigue dando vueltas en mi cabeza… ¿Hasta cuándo podré aguantarme?

Canciones para volar

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Esa niña que vivía al otro lado del patio tenía una voz más bonita aún que sus bucles mecidos por el aire veraniego que ya llegaba. Esa noche, asomada a su ventana, cantó una hermosa balada, de esas que llegaban al alma… Al alma de otro que no era él, quiero decir.
Esa misma noche decidió hacerse mayor, emigrar como las aves, y dejar de soñar con esa niña que pertenecía a otro sueño.

A kind of magic

¿magia? Magia es que de repente alguien te hable y… puuuummm:
¡hala, a sonreír como un tonto!

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¿Magia? Magia es estar seguro que esa persona es tal y como la sueñas… su color de piel, sus lunares, su olor, su sabor, su risa…  Y saber que el margen de error es más menos cero

¿VINO O CERVEZA?

Soledad.Piernas.Desconocido autor.el vino no depende tanto del maridaje, sino de los ojos que te acompañen al tomarlo… Esos tragos, acompañados de unos ojos cómplices, hacen que nada importe la reserva, ni la barrica, ni la añada, ni nada… Un vino, entonces, sabe a esa saliva alcalina que te quieres beber mientras miras a sus ojos…

PDTA: Es verano: hora de volver a la cerveza.