brindar con ella

image

Cada brindis entre ellos  dos era el principio de una noche de feria que nunca llegaba a disfrutarse del todo por culpa de las malditas tormentas de verano. Un brindis entre ellos dos era una extraña comunión de dos almas errantes que nadie más era capaz de sentir… La mayoría e las veces ni ella la sentía. Él, en cambio, no sólo la sentía, sino que también la sufría.

SIRENAS CON PIES

11081415_10206755693394171_7562500399116885127_n

Si esas fueran sus piernas yo quisiera ser el mar, y adentrarme entre ellas. Empezaría cubriendo tus uñas con la pintura transparente de mi agua, después ahogaría dulcemente tus dedos, dejándolos flotar y moverse para evitar el primer frío; a continuación erizaría tu tobillo, dibujándolo de cosquillas marinas, recorrería tus pantorrillas dejando abiertos los poros de tu piel,  arrasaría tus rodillas con el ejército de la espuma que tú misma me levantaras, me impregnaría en todos tus muslos templados, pegándome a ellos como si fuera un cangrejo y tú la roca, y, después, te dejaría entrar entera en mí, y permitiría que dejaras que me derramara por todo tu cuerpo… Y que los peces que habitaran en mí besaran tu cara y que con el tiempo te convirtieras en sirena… En mi sirena privada…Y yo en tu playa.

AL FINAL SIEMPRE HAY QUE PASAR PÁGINA

IMG_132713382528367

Érase una vez una historia de amor que tenía que llegar a su fin porque las historias de amor así no son eternas, aunque debieran serlo. Esta era una historia de amor entre una mujer y no otra mujer, entre unos ojos que no dejaban de mirar y una espalda que cerraba el paso a esos ojos, entre unos labios que se morían por besar y un dedo censurador que no hacía mas que detener esos labios, entre una carta escrita a diario y una no respuesta recibida eternamente…
¿Entiendes ahora ese final inevitable? Aunque ¿quién sabe? A lo mejor ese final no es mas que un principio… ¿Quién sabe lo que hay escrito en las siguientes páginas del libro? Sólo el que lo escribe lo sabe… Y ese también soy yo, y no sólo tú.

LA NIÑA CON EL NOMBRE QUE SONABA A AGUA CAYENDO

Hay veces que dices el nombre de alguien y tu boca lo suelta como si fuera el mismo agua cayendo de una fuente.

LA FUENTE DE VERANO

bebiendo-agua-de-la-fuente
Ahora que llega el ansiado verano – los inviernos cada vez se hacen más largos y pesados – me gustaría volver a ser niño y que tú fueras la fuente de aquella plaza soleada y calurosa. Y beber… Beber hasta hartarme – o jartarme – de beberte.

pdta: Y olvidar aquello que me decían los mayores de que no había que “mamar” de la boca de la fuente.