LA QUE HA HECHO EL MILAGRO HOY

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Esta mujer tiene una mirada… ¿Tiene una mirada? Si la tiene, sin duda es una mirada más que ausente. Esta dama de la deidad tiene una expresión distante y ensimismada que nos lleva a su mundo interior preguntándonos: ¿qué está pasando ahí adentro? ¿Seré yo lo que esté pasando?

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En sus ojos hay letras, pero no son las letras de mi nombre… Ni siquiera era el nombre de Botticelli. Y él – pobre de Sandro – lo sabía. Por eso la pintó así… La pintó así para él, y también para mí, cuando la descubriera un día paseando por la calle de mis sueños.

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Y unos pobres diablos compartieron su sueño, y el milagro sucedió.

DE TI Y DE MÍ

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Dormida que te quiero despierta…
Morena que te quiero rubia…
Suya que te quiero mía…
Lejana que te quiero cerca…
Luminosa que te quiero a oscuras…

Nuestra – de ti y de mí… Así te quiero yo

AQUELLOS QUE AÚN NO HAN MUERTO

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Dicen, aquellos que aún no han muerto, que morir es muy parecido a nacer…
Dicen que allí, en ese momento, de repente hace frío… Mucho frío. De repente también aparece un calor sofocante… De nuevo frío… Casi a punto de la congelación. Un dolor extraño, de esos que no eres capaz de saber en qué parte del cuerpo está, se disfraza de todo tú y se hace dueño del momento.
Inmerso en una oscuridad silente te sientes tan solo como en realidad estás. Algo atenaza ese pequeño cuerpo que creías domar, y los nervios se tallan en mármol frío, alejándose de lo que por un momento creíste ser, pero que sabes que nunca fuiste.
Un viento gélido acerca el eco lejano de un tétrico toque de corneta que suena desde hace ya tiempo, aunque no supiera de él… Y ese sonido se hace tétrico, opaco, y atraviesa la sala blanca en la que te conviertes, y arrasa con todo. No queda nada. No quedas nada, y sabes que, en realidad, te estás preparando para desaparecer.
Entre el silencio se intuye un diálogo extraño entre vino y agua derramada… Y es el agua quien se hace esencia, y quien deshace ese espíritu cálido del buen vino que me gustaría escanciar sobre mi sedienta boca.
Hay también rumores de voces lejanas que se intentan comunicar pero que eres incapaz de entender. Hay rostros que se intuyen pero que no se pueden ver porque no recuerdas rostro alguno en ese pasillo angosto por el que te pierdes.
Oscuridad… Mucha oscuridad. De nuevo dolor. Todo se estrecha y todo se aprieta a ti. Hay una necesidad imperiosa de dejarse llevar, de escapar de allí. Algo te arrastra, pero no huyes porque eres consciente de tu insignificancia, y la tierra manchada de fresca hierba que pisabas se abre ante ti y te muestra más tierra, pero desértica.
De repente una luz extraña te recuerda que tienes ojos, y que puedes ver. Te deslizas como serpiente ciega hacia ella, pero todo sigue doliendo, todo se hace más frío aún, hasta que llegas a esa luz… Ahí, cuando por fin te bañas en ese estampido de calor blanco que te ciega, todo termina.
Una losa fría que se abre o se cierra… Nunca se sabe bien qué es en realidad, pero cuando oyes el ruido último sabes que todo ha terminado… ¡Todo! Y ya, después de eso… ¡Nada!

Dicen, aquellos que aún no han muerto, que morir es muy parecido a nacer… Lo que pasa que en uno vienes de la nada al todo, y el otro es a la inversa.

NO,NI NA

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A él le gustaba imaginar que era su nombre el que escapaba de sus labios cuando hablaba con sus amigas, haciéndola ruborizar y sonreír nerviosamente… Lo malo era que ella ni siquiera sabía que él estuviera allí fuera, en la calle, en la plaza, siempre pendiente de ella… Siempre esperando que levantara la mirada y le descubriera.

EL ARTE

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LO BUENO DEL ARTE ES QUE SIEMPRE PUEDES HACER VERANO DEL INVIERNO

CASO 343.A

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CRIMEN RESUELTO

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Expediente n:
0043444056A2
Nombre del Caso:
Juan Mir y Lidia Ros
Inspector:
D.N.I. 204884593F

Móvil del crimen:
amar y no ser correspondido.
Víctima:
Lidia Ros
Sospechosos:
Juan Mir
Culpable:
Lidia Ros
Resolución:
Caso resuelto y archivado
Veredicto:
Juan Mir, absuelto
Lidia Ros, culpable.
Condena:
2 semanas de lágrimas (revisable)